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MÉXICO-EE.UU.. El TLCAN en la "era Trump"

Guerra económica o guerra comercial. Interrelación política y económica entre México y EE.UU. en crisis. Hasta dónde Trump puede avanzar con sus medidas proteccionistas sin herir de gravedad a la economía del imperialismo estadounidense.

Bárbara Funes

Bárbara Funes México D.F | @BrbaraFunes3

Martes 21 de febrero de 2017

DOSSIER Un mes de la era Trump

Las empresas de San Diego son beneficiarias de un valor en mercancías de alrededor de 49,000 millones de dólares anuales -400% más que en 1994-. Gran parte de su producción se realiza al otro lado del muro. El secreto: los bajos salarios que se pagan en Tijuana.

Tijuana

En el corazón de la industria maquiladora de Baja California, se fabrica por lo menos un componente de las televisiones que se comercializan al norte del Río Bravo. Tijuana cuenta con más de 12 plantas industriales de trasnacionales, como Samsung, Sony, Sanyo, Panasonic, Hitachi y Vizio. En 2012, se fabricaban más de 20 millones de televisores plasma, actividad que generaba unos 400,000 puestos de trabajo. Setenta por ciento de las industrias maquiladoras son de origen estadounidense.

La cercanía con el sur de California y el complejo portuario de Los Ángeles-Long Beach -el mayor de EE.UU.- receptor de casi toda la mercancía proveniente de Asia, es uno de los factores de atracción de las inversiones extranjeras, junto con incentivos fiscales otorgados por el gobierno de Baja California.

Puerto de Los Ángeles

Un artículo de The Guardian se refiere a El Paso y Ciudad Juárez como la “ciudad partida”. Tienen una población combinada de 2.5 millones de personas. Con la implementación del TLCAN, en 1994, se instalaron decenas de fábricas en Juárez. Actualmente, esta ciudad cuenta con más de 350 establecimientos maquiladores que producen partes de automóviles, dispositivos médicos y productos electrónicos. En la mayoría los salarios rondan los 240 dólares, y no se ajustan ante el alza del dólar, que deprecia el peso mexicano. El secretario de comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, es uno de los principales accionistas de la planta de Lear Corporation -productoras de autopartes- en Ciudad Juárez. Y es el encargado de la renegociación del TLCAN.

Wilbur Ross

Algunas de las automotrices más importantes instaladas en México son Planta camiones Saltillo (FCA) Fiat Chrysler (Saltillo, Coahuila), Planta Ensamblaje Toluca (FCA) Fiat Chrysler (Toluca, Estado de México), Planta de Ensamble Cuautitlán Ford (Cuautitlán Izcalli, Estado de México), Planta de Ensamble Hermosillo Ford (Hermosillo, Sonora), Planta de Ensamble Silao General Motors (Silao, Guanajuato), Planta de Ensamble Pesquería Kia (Pesquería, Nuevo León), Toyota Motor Manufacturing Baja California (Tijuana, Baja California). Operan bajo las condiciones del TLCAN, y ahora sus trabajadores viven en la incertidumbre.

Cadenas de valor difíciles de quebrar

La producción de la industria maquiladora en México es dependiente de insumos importados, a los que ensambla, y luego los exporta. 80% de la producción va a EE.UU. Según datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) y el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento industrial (Idic), el valor agregado de la exportación de automóviles y camiones es de 69.8 %; de automóviles es de 52%, mientras la fabricación de componentes de equipo de audio y video desciende a 2.4 %, en el caso de computadoras y equipos periféricos, apenas llega a 1.2 %, y para industrias básicas del hierro y del acero la cifra de valor agregado de exportación es de sólo 1.1 %. Menor porcentaje de valor agregado significa mayor dependencia de insumos intermedios. Esto se suma a la importación de gasolinas desde Estados Unidos a México, un país petrolero.

Industria maquiladora en México

Pero no se trata sólo de la producción industrial: los tomates de Sinaloa, los frutos finos cultivados en Baja California, los mangos de Oaxaca, los aguacates y las berries de Michoacán van al mercado estadounidense.

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En contraparte, en Estados Unidos, Michigan, Texas, North Dakota, Kentucky, Indiana, Vermont, Ohio, Tennessee, Arizona, Louisiana, Illinois, Iowa, Alabama, Wisconsin y South Caroline dependen del comercio internacional con México para mantener su producción. Y en caso de que Trump sacara a EE.UU. del TLCAN o aplicara impuestos a los productos mexicanos, la medida traería consecuencias negativas para las economías de esos estados de la Unión.

México es el segundo mayor socio comercial del gigante del norte

En el 2016 las importaciones provenientes de México en Estados Unidos sumaron 294,151 millones de dólares (mdd) y las exportaciones estadounidenses al sur del río Bravo llegaron a 230,959 mdd, de acuerdo con cifras del Census Bureau. México es el segundo mayor socio comercial del gigante del norte.

Millones de trabajadores latinos -y en particular los mexicanos, la primera mayoría entre ellos- son fundamentales para la industria agroalimentaria, la de la construcción, servicios de hotelería y restaurantes y producción industrial. Parte de la fuerza social que poseen se ha evidenciado en el reciente paro de migrantes en Milwakee, a escala local.

Con su trabajo contribuyen a 32% del producto interno bruto de EE.UU. Financian parte de las jubilaciones de trabajadores estadounidenses a través del pago de impuestos al trabajo o indirectos, al consumo, que ascienden a 90 mdd.

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Trump y la renegociación del TLCAN

Mientras Donald Trump vociferó que México se ha beneficiado del TLCAN, los números dicen lo contrario. Entre 1994 y 2015, según datos del Banco Mundial, el ingreso medio por persona se multiplicó por 1,91 en México, por 1,96 en Canadá y por 2,02 en EE.UU. La brecha salarial entre los distintos países se ha expandido. Mientras en México la media salarial es de 4 dólares por día (80 pesos mexicanos), contra 32 dólares que se pagan en Estados Unidos.

Protestas en EU contra medidas xenófobas de Donald Trump

Según el profesor Raymond Robertson, de la Texas A&M University, “La crisis del peso de diciembre de 1994 [el tequilazo] redujo drásticamente los salarios de los trabajadores mexicanos”. Hubo cierta recuperación hasta 2001, “aunque nunca se recuperó del todo”. Ese año, la recesión golpeó EE.UU. y China ingresó a la Organización Mundial del Comercio. Robertson considera que “Supuso una mayor fuente de competencia para México y presionó a la baja los salarios”.

Otros analistas señalan que la falta de avance de la productividad en México también fue un factor que lo “perjudicó” en cuanto a los resultados del TLCAN, y que parte de ese problema fue la demora en la aprobación de las reformas estructurales. Entre ellas la reforma energética -que posibilita la entrega de los recursos energéticos a las trasnacionales y el remate de Pemex-, la laboral -que legalizó la subcontratación (outsourcing)- y la reforma educativa -la precarización laboral del magisterio y la degradación de la educación pública. Las reformas estrella del gobierno de Peña Nieto, que hoy enfrenta la más profunda crisis de su gestión.

El peso nunca se recuperó de la crisis de diciembre de 1994

Lo cierto es que todo en el tratado de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá beneficia claramente a las empresas estadounidenses, y sentaron las bases para garantizar los mayores beneficios a través de la degradación de las condiciones de trabajo en México, y también de despidos y pérdidas de conquistas laborales en Estados Unidos, como ocurrió en el Rust Belt. La globalización forzó al extremo la pauperización de importantes sectores de la clase trabajadora y el pueblo en ambos países. Y es así que la “gran empresa” de la burguesía imperialista y de su subordinada, la burguesía mexicana, enfrenta una profunda crisis.

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Aunque Trump amenazó en un principio con retirar a México del TLCAN, luego anunció que se realizará la renegociación en términos más favorables a EE.UU., en marzo próximo. Se sucedieron tuits amenazantes contra automotrices, gravamen sobre las remesas de los migrantes, deportaciones masivas de migrantes -una profundización de la política migratoria de Barack Obama-, impuestos sobre importaciones mexicanas de 20%, entre otras.

Trump amenazó a distintas empresas automotrices

Una modificación arancelaria para la producción de México va contra los intereses de las trasnacionales que instalaron sus plantas al sur del río Bravo. Es así que, más allá de negociaciones parciales como los casos de Ford, Carrier o Boeing, es difícil que se altere radicalmente la cadena productiva instalada en México y Estados Unidos.

Ante este escenario, una perspectiva que favorezca a los millones de trabajadores que habitan los países que integran el TLC, sólo a partir de terminar con la explotación propia de este sistema capitalista a ambos lados de la frontera, y la opresión imperialista de Estados Unidos sobre México, se podrá hacer realidad una integración económica, decidida y llevada adelante en función de los intereses de los trabajadores del campo y la ciudad, en una Federación de Estados Unidos Socialistas de Norteamérica.

DOSSIER Un mes de la era Trump