Frente a las distintas realidades económicas que se viven en el marco del aislamiento obligatorio, una estudiante del ISFD N°8 de Junín de los Andes cuenta cómo el acceso a la educación pública virtual está condicionado y se vuelve económicamente insostenible.
Martes 5 de mayo de 2020 16:31
La Izquierda Diario entrevistamó a Luz Giménez quien cuenta cómo atraviesa el aislamiento cómo estudiante.
¿Qué implica cursar en cuarentena?
Estoy atravesando la cuarentena en un estado de estrés, miedo, angustia ya que además de estar encerrados en casa hace más de 30 días, extraño a mis familiares, como muchos, me ocupo de mi casa (limpieza, lavar ropa, platos, cocinar) y además cuido a mi niño de 3 años que demanda mucho tiempo. Por otro lado estoy cursando materias de 2°, 3° y 4° año de la carrera, no tengo computadora para realizar los trabajos, tampoco cuento con Wi-Fi, lo único que tengo es el celular que cuando se me acaban los datos, internet me anda más lento y no puedo hacer nada. Mi situación económica no es buena ya que el único que trabaja es mi marido y vivimos el día a día.
¿Cómo es ser estudiante en este nuevo contexto?
Respecto a las cátedras hay algunas que nos están dando trabajos prácticos que son llevaderos, dan un plazo estimado para que podamos trabajar y nos brindan la bibliografía.
En otras solo estamos trabajando por foros, los cuales nos dan la posibilidad de entrar en los momentos que tenemos libres. Otras nos piden trabajos prácticos, participación en foro, en “wiki” y nos dan mucha bibliografía para leer en muy poco tiempo. Creo que es necesario que como estudiantes nos escuchen ya que no todos estamos en condición de igualdad, muchas/os somos madres o padres y no podemos abocarnos solo a las tareas del instituto. Tenemos otras responsabilidades también como por ejemplo, hay padres que deben ayudar a sus hijos en las tareas de la escuela, que no son pocas tampoco, y la verdad que con el encierro, más todo lo que eso demanda, nuestras mentes están a mil.
En mi caso, hay ocasiones en que no duermo pensando en todas las actividades que tengo que hacer, muchas noches en soledad, cuando mi marido y mi hijo duermen, lloro de impotencia, de angustia porque no puedo con todo.
Estaba acostumbrada a las clases presenciales en las cuales aprendía y me apropiaba de los contenidos y ahora trabajar desde un aula virtual no es lo mismo y veo que no estoy aprendiendo nada.
¿Qué le dirías tus compañeres?
El mensaje que les diría a los estudiantes es que no están solos que si nos ayudamos entre todos podemos salir de esto, este es el momento en el que necesitamos urgentemente el centro de estudiantes para plantear estas cuestiones; a los profesores les pediría que fueran más justos, que tengan en cuenta que no todos tenemos computadora, WiFi y que muchos no sabemos como usar el aula virtual como les sucede a muchos profesores. También entendemos que desde el CPE les estén pidiendo planillas o notas de los alumnos y demás pero necesitamos que nos acompañen también en este duro momento que estamos atravesando todes.
A la institución que así como los alumnos estamos trabajando en las actividades se considere la promoción ya que estamos haciendo el mismo esfuerzo que cuando cursamos quizás para el cierre de notas una pequeña evaluación domiciliaria estaría bueno. Pero que nos digan que lo que se puede hacer es solo la regulación y después de que pase la pandemia rendir un examen nos tira abajo porque sentimos que todo el esfuerzo que estamos haciendo para cumplir no valió la pena. Para mi este es un año perdido.