El debate sobre la existencia o no de un ajuste bajo la administración del Frente de Todos quedó en gran parte saldado por la realidad, por la denuncia que desde adentro de la misma coalición oficial se hacen sobre la política económica de su Gobierno y también por los números duros. Cuando el Frente de Todos llegó al Gobierno, entre otras cosas por el hundimiento del salario bajo la administración de Mauricio Macri, comenzó con una narrativa que decía “que las cosas estaban difíciles, que no iba a ser fácil recuperar lo perdido, que volver a tener los niveles salariales anteriores al saqueo macrista iba implicar un proceso muy lento etc. etc”. Agrandar la crisis para achicar las expectativas fue el discurso original. Después de dos años de gobierno, los números demuestran que no solo se consolidó la pérdida del salario producida en los años de Juntos por el Cambio en el poder, sino que se profundizó. Y esto tiene lugar en el marco de una recuperación de algunos indicadores de la macroeconomía. Según el último informe de la consultora PxQ “La actividad económica -en general- se recuperó plenamente desde la crisis del Covid. A marzo de 2022 el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) estaba un 5% por arriba del nivel previo a la crisis de la pandemia”. La industria, la construcción y el comercio son los sectores que lideran la recuperación. Hay otros sectores como la Pesca, Hotelería y Restaurantes que todavía se encuentran entre 18% y 16% por debajo del nivel previo al Covid. “La actividad económica no solo se recuperó el nivel pre-pandemia -dice el informe de PxQ- sino que lo superó: el EMAE está en un nivel similar al de primer trimestre de 2018, antes de la crisis de deuda de 2018-9, aunque la recuperación no es pareja. Sin embargo, dicen que hay algo que es transversal a todos los sectores, sin importar si están mejor o peor que a principios de 2018 ¿Qué es?: una caída del salario real. En todos los sectores hubo una caída del salario real entre diciembre de 2017 y diciembre 2021 (último dato disponible). El salario real cayó incluso en los sectores cuyo nivel de actividad está por encima de del primer trimestre 2018. Pero veamos algunos datos sector por sector: por ejemplo, Agricultura, Ganadería, Caza y Silvicultura, la actividad creció un 6 % entre 2018 y 2022 y los salarios cayeron un 3,7 % (casi un 4%); Explotación de Minas y Canteras, creció un 7,1 % la actividad (2018-2022) y los salarios cayeron 10,8 % (casi 11%); Suministro de Electricidad, Gas y Agua, la actividad subió un 0,6% y los salarios cayeron un 17,3%; Construcción, la actividad subió un 4,2% y los salarios cayeron un 11% (siempre hablando de 2018-2022). Dos más: Enseñanza creció un 4,6% la actividad, bajaron un 13 % los salarios; Servicios Sociales y Salud, creció un 3,7 % la actividad, cayeron un 10,3 % los salarios. Ni hablar de las ramas en las que no se recuperó la actividad y los salarios se derrumbaron. Dos conclusiones sobre esto: por un lado lo que ya sabemos, la inflación es un ajuste prácticamente directo. Que no se recorten nominalmente partidas del gasto público o que no haya recortes salariales nominales (esto es que te digan, como hizo Patricia Bullrich hacia el final del Gobierno de la Alianza, que iba a recortar el 13 % a los jubilados y jubiladas), no quiere decir que el recorte no se produzca igual: a fin de mes, se compra menos y la ecuación da el mismo resultado. Con el aditamento de que el Gobierno recauda más porque lo que junta por impuestos es porcentual y proporcional, por lo tanto aumenta con la inflación (por eso Martín Guzmán se jacta de cumplir las metas fiscales con el FMI). En segundo lugar, se desenmascara la mentira o la maniobra interesada que dice que los salarios son los responsables de la inflación: en el periodo que hubo estas caídas salariales que graficaba antes, tuvimos una inflación histórica. Fin de la discusión. Todo esto en el contexto de un crecimiento de los puestos de trabajo (que es el dato que destaca el Gobierno): el total de puestos de trabajo, a diferencia del salario, está un 0,6% por encima del registro de cuarto trimestre de 2017. El informe de PxQ dice que este escenario enfrenta, además, tres restricciones: por un lado, la aceleración de la inflación dificulta la recuperación del salario real. A su vez, la inestabilidad macroeconómica en general es negativa para la demanda de crédito. Sin crédito y sin recuperación del salario real el consumo se ve seriamente perjudicado. Por último, - y acá, quiero poner el acento- aun cuando se observara una recuperación de los ingresos que motorizara el consumo, la demanda de divisas resultante chocaría contra la frágil situación de reservas internacionales del BCRA y el objetivo de acumulación de reservas netas acordado con ¿?: el FMI. El último actor que cierra este círculo. Con el FMI se acordó que aumenten las tarifas que finalmente, más allá de cierto berrinche mediático, van a aumentar como quiere Guzmán. ElDiarioAr publicó una nota titulada: “El kirchnerismo convalidó en los papeles la suba de las tarifas eléctricas”. Y el primer párrafo dice: “Tal como lo solicitó la Secretaría de Energía vía el Boletín Oficial el sábado pasado, el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) instruyó a las distribuidoras Edesur y Edenor a realizar la adecuación del cuadro tarifario para sus usuarios. De esta manera, los funcionarios a cargo del ente, cercanos a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y críticos de la estrategia tarifaria dispuesta por el ministro Martín Guzmán, acataron el plan oficial”. Como con el acuerdo con el Fondo, como con el aumento de las naftas (primero aumentaron los privados, después YPF) y así. Con el FMI se acordó que los dólares que entren tienen que ir a las reservas para pagar deuda. Es decir, con el FMI se acordó un ajuste inflacionario que limita el crecimiento de la economía y de los salarios. Como se dice por ahí, esta realidad es la única verdad, todo lo demás, es literatura.