Finalizaron las inscripciones en la Universidad Nacional de Moreno y este año, con una nueva implementación mediante el sistema de inscripción a las materias, fue común el problema de no poder inscribirse en las asignaturas deseadas
Lunes 26 de agosto de 2019 20:39
Finalizaron las inscripciones en la Universidad Nacional de Moreno y este año, con una nueva implementación mediante el sistema de inscripción a las materias, fue común el problema de no poder inscribirse en las asignaturas deseadas.
El problema en la inscripción no es nuevo y cada estudiante sabe que son históricos los inconvenientes que tenemos con el Siu Guarani. Pero este cuatrimestre en particular se da en un contexto de suba brutal del dólar, que hace que el simple hecho de vivir sea cada vez mas difícil, que el estudiar sea un priviligio; permanecer se convierte en un esfuerzo, más si hay que trabajar para comer.
La inclusión y los límites del discurso
Mientras se encarece todo, el costo de los apuntes también es un problema. Los trabajadores sabemos que cada peso cuesta, suma y que los que tienen hijos tienen que elegir entre comprar el material de estudio de cada semana o comprar un paquete de fideos de primera marca. Esta es la realidad de la mayoría de los estudiantes que provienen de los barrios de Moreno y de localidades aledañas.
Moreno es uno de los distritos del conurbano bonaerense más "castigado" en cuanto a los índices estructurales: los índices más altos de mortalidad infantil, de analfabetismo y uno de los que registra los ingresos per cápita más bajos.
Un sector importante de estudiantes de la universidad se encuentra desocupado o haciendo changas. Los que trabajan hacen horas extras, laburan en negro y viajan horas (la SUBE arde estudiando y cursando).
En definitiva, mientras uno hace esfuerzos para vivir en medio de la crisis, he aquí el discurso de la gestión que lamentablemente cala en algunos sectores: “le estás sacando el lugar a otro” le dicen a quien se pudo inscribir y luego tuvo que abandonar por alguna razón. ¿Qué clase de afirmación es esa? Si uno se jacta de resistir ante "Macri Gato", no puede reproducir esta canallada.
Este verso para naturalizar a esta nueva especie de “castigo” meritocrático sí se puede ver: si por esas casualidades de la vida tuviste que abandonar alguna materia (no importa si te quedaste sin laburo, si se te enferman tus hijos o si sufrís de violencia de genero), tenés que esperar un año para volver a cursarla.
Pareciera que a las autoridades se olvidaron que la universidad es de sus estudiantes y que la mayoría somos trabajadores. Decirle "gato" a Macri no alcanza si se firma un presupuesto universitario a la baja a espaldas de los miles de estudiantes.
Que nadie se quede sin cursar
Luego de los resultados electorales en los que se expresó el rechazo al ajuste, Macri salió a anunciar medidas a modo de parche que también dejaron de lado la situación de los miles de jóvenes precarizados que, oh casualidad, somos la mayoría de los estudiantes de las universidades públicas. Mientras tanto, el mercado avanza, los especuladores se la llevan en pala y Alberto Fernández les guiña el ojo bancando el dólar a $60.
Que nadie se quede sin cursar debería ser una bandera en medio de esta crisis orquestada por los mercados, los terratenientes dueños de la tierra y de los recursos, y los especuladores de la timba financiera.
Por todo esto necesitamos que nuestros Centros de Estudiantes se pongan al frente de la organización frente a esta problemática: que nadie se quede afuera de la universidad pública. Una política excluyente en medio de esta crisis no hace más que vaciar las universidades, degradar las condiciones de los estudiantes y trabajadores de la universidad y condenar nuestro futuro.
Que llamen a asambleas para que podamos discutir cómo enfrentar esta crisis
Queremos pelear por más presupuesto para educación que permita ampliar el cupo. La gestión de la universidad debería garantizar que cada estudiante que se anote pueda estudiar y los Centros de Estudiantes tienen que estar a la cabeza de defender nuestro derecho a la educación.
Desde el PTS y el Frente de Izquierda-Unidad, junto a Nicolás del Caño, estamos proponiendo medidas urgentes, que incluyen un plan becas para sostener nuestros estudios y no vernos obligados a abandonar. Los millones de desocupados, trabajadores, pibes y pibas que laburamos ultra precarizados, los jubilados, los niños -de los cuales uno de cada dos están en la pobreza-, no podemos esperar.
Los estudiantes organizados junto a los trabajadores hemos logrado enormes conquistas. Tenemos que exigir a las centrales sindicales un paro activo junto a una gran movilización en las calles para enfrentar el ataque al salario y a nuestras vidas que los mercados descargan sobre nosotros. Esa es la fuerza y el programa que necesitamos para que la crisis la paguen los que la generaron.
¡Basta de ajuste! ¡Plata para educación, ni un peso para el FMI!