El general del Ejército Sergio Arellano Stark murió hoy a los 94 años, sobreseído por la justicia y en una casa de reposo. Murió sin pagar ni un solo día de cárcel.
Miércoles 9 de marzo de 2016
Arellano Stark fue uno de los principales responsables de los crímenes de la dictadura. Tras el golpe de Estado, fue delegado especial enviado por Pinochet a recorrer el país para asesinar a quiénes fueron parte del gobierno de la Unidad Popular o de organizaciones de izquierda, en la llamada Caravana de la Muerte, que recorrió el país de norte a sur para matar a sangre fría.
Cerca de 75 personas murieron por su causa. Pero este represor y asesino no cumplió ningún día de cárcel, solo fue procesado y posteriormente sobreseído por un supuesto Alzheimer en el año 2015.
La abogada de Derechos Humanos Carmen Hertz señaló que Arellano Stark “murió en la inpunidad” y que este represor “encabezó una de las misiones de exterminio” y uno de los “episodios fundacionales de la dictadura cívico militar”. Señaló además que Arellano, al igual que tantos otros militares represores, contó con el apoyo del Ejército y de los políticos de distintos partidos.
Mientras desde La Moneda, el Ministro del Interior Jorge Burgos señaló que estaba condenado por delitos de lesa humanidad “más allá que el cumplimiento de la condena” no se haya hecho efectivo.
Arellano murió libre, impune, gracias a la Concertación, la derecha y los militares, que consagraron la impunidad en la transición y la postdictadura.