Maduro anunció el aumento del salario mínimo y del bono alimentación que frente a la galopante hiperinflación se disipa rápidamente.
La Izquierda Diario Venezuela @LaIzqDiario_VE
Jueves 2 de noviembre de 2017

En cadena obligatoria de radio y televisión desde el Palacio de Miraflores Maduro anunciaba este miércoles "un aumento del 30 % del salario mínimo nacional y de las pensiones y sobrepensiones de los venezolanos y venezolanas". Elevando el mínimo de 136.544 bolívares a 177.507 bolívares. También anunció el aumento de 10 unidades tributarias al bono de alimentación, lo que lo lleva de 21 a 31 unidades tributarias, equivalentes a un total de 279.000 bolívares.
Así, el ingreso mensual suma un total de 456.507 bolívares, que es a lo que Maduro llama falsamente “salario integral”, como explicamos más adelante. Maduro ya había aumentado en un 40 % el salario mínimo a principios de septiembre pasado, un 50 % en julio, 60 % en abril y antes, a principios de enero, también en un 50 %. Estas cifras suenan como buenos aumentos, sin embargo, se trata de porcentajes sobre bases salariales completamente aplanadas con relación al poder adquisitivo y la espiral inflacionaria.
Por eso es más que sabido que estos aumentos están lejos de cubrir el costo de vida frente al proceso hiperinflacionario. Cuando se comparan estos aumentos con los precios de los productos más esenciales se disipan rápidamente. La tijera entre el salario y los precios de los productos a adquirir se ha ido abriendo de una manera vertiginosa, lo que significa una brutal caída del salario real, en un marco de una inflación galopante que la mayoría de los analistas prevén que cierre por encima del 1400% este año. Para los productos alimenticios de la dieta básica este porcentaje se queda corto; hay que aclarar que estos aumentos no llegan a toda la clase trabajadora del país, siendo que en una gran mayoría están en trabajos precarios y sin contratos formales, por más que el gobierno diga lo contrario.
Si se quiere relacionar este ingreso con los diversos tipos de cambio imperante, tenemos que el mínimo equivaldría a 53 dólares, según la tasa del cambio oficial de referencia de 3.345 bolívares por dólar de acuerdo a la última subasta, pero se trata de un tipo de cambio para empresas (personas jurídicas). Sin embargo para las personas naturales que tienen la suerte de entrar a estas subastas, el salario mínimo se reduce a 15 dólares, pues dicha tasa oficial está a 11.401 bolívares por dólar. El bono alimentación de acuerdo a la primera tasa sería de 83 dólares, y con respecto a la segunda a la tasa oficial a 24,5 dólares. Siendo benévolos con el gobierno, el resultado nos da que el ingreso del trabajador está reducido a 39,5 dólares mensuales. Pero en la vida cotidiana ni a esto se llega, pues si se calcula al dólar paralelo, a lo que la mayoría de las empresas cotizan sus productos, el desbarranque es completo.
Pero el gobierno de Maduro a estas alturas ya ha normalizando una práctica que inflige toda ley laboral, absolutamente antiobrera y antipopular, con su política de la bonificación del salario, siendo que el monto del bono alimentación es 1.6 veces más que el salario mínimo. Recordemos que el “bono alimentación” es una ayuda para “complementar” la comida diaria, pero tenemos una brecha entre este ingreso y el del mínimo que llega a 101.493 bolívares a favor del bono. Lo que indica que a cada mes los trabajadores están más pendientes del ingreso de la bonificación que de su propio salario.
Ya lo hemos explicado en otros artículos. Si partimos que por definición legal el bono alimentación equivale a una comida diaria para cada trabajador, esto indica que el gobierno estaria "admitiendo" que con el salario mínimo apenas alcanza para comprar la mitad de una comida diaria. Entonces, se termina ajustando el ingreso laboral por vía de bono de alimentación, siendo esto un fraude contra las prestaciones sociales y demás derechos laborales que se calculan en base al salario y que no incluye el ingreso por bono alimentación. ¿Algún neoliberal a la vista?
De esta manera el gobierno viene haciendo una verdadera vulneración de las conquistas laborales en lo que dice respecto al salario además de aplanarlo en cuanto a su capacidad adquisitiva. Por esto es que hemos venido sosteniendo que la medida más antiobrera de ajuste económica de todas las que ha venido ejecutando el gobierno de Maduro es la salarial, además de que las discusiones de los contratos colectivos en todas las empresas, tanto públicas como privadas, están paralizadas. Ya vimos a cuanto equivale el salario si lo llevamos a dólares, ¿a qué empresa extranjera, o con capacidad de manejar dólares, no se le presenta una mano de obra tan barata? Esta es una de las “ofertas” que ofrece Maduro cuando le habla a multinacionales u otro tipo de empresas extranjeras para invertir en el país, además como “incentivos” que dice ofrecer a empresas locales para que “traigan” sus dólares. Cualquier neoliberal festeja.
Maduro no dejó de anunciar la incorporación del billete de 100.000 bolívares al nuevo cono monetario que entrará en circulación a partir del 1 de noviembre. Una denominación que se venía negando emitir para buscar ocultar la altísima devaluación de la moneda, y que equivale a 30 u 8,8 dólares a depender del tipo de cambio oficial que se le aplique. Hasta no hace poco el Banco Central solo había anunciado el cono monetario con seis nuevos billetes, de 20.000, 10.000, 5.000, 2.000, 1.000 y 500 bolívares, y tres monedas más, de 100, 50 y 10 bolívares.
A los dirigentes de la oposición de la llamada Mesa de Unidad Democrática (MUD) ya se les había ha ocurrido esta “brillante” idea, solo que proponiendo que se remarcara el viejo billete de 100 bolívares para transformarlo en 100.000 bolívares. Como vemos, no faltan en el país “lumbreras” que dicen "dar respuesta" a una aceleración de la hiperinflación, solo que los costos no la pagan ellos sino el pueblo trabajador y pobre en estos ya casi cinco años de una agobiante crisis.