Los 13 escaños de Aragón se reparten de igual manera que en las elecciones del 20D, pero el número de votos y los porcentajes revelan un aumento del apoyo a las viejas fuerzas del régimen del 78.
Nadia Celaya Zaragoza
Lunes 27 de junio de 2016
Foto: Twitter
La repetición de las elecciones electorales mostró unos resultados muy parecidos a los comicios celebrados en 2015. La coalición PP-PAR (el partido de la derecha aragonesa) volvió a ser la fuerza más votada en las tres provincias y capitales aragonesas (Zaragoza, Huesca y Teruel) manteniendo los 6 escaños. Le sigue el PSOE con 4 escaños, Unidos Podemos con 2 y Ciudadanos con 1.
Sin embargo, haciendo una radiografía más profunda se puede ver un movimiento de votos que han beneficiado a las viejas formaciones. El PP-PAR obtuvo 22.052 sufragios más, comparando los resultados con los de diciembre. Igualmente, el PSOE ha subido en número de votos, exactamente 5296, ampliando su distancia con Unidos Podemos.
¿De dónde viene este aumento de votos que vuelve a fortalecer el bipartidismo? En el caso del PP, lo más probable es que se deba a un trasvase de papeletas de Ciudadanos, que ha tenido un descenso de más de 12.500 votos.
Para el PSOE, además de su constante campaña de voto útil, es posible que le haya favorecido la ausencia de CHA (Chunta Aragonesista), que no se presentaba a los comicios. El discurso aragonesista que tomó el presidente de Aragón, Javier Lambán, como una línea fundamental, podría haber decidido los votos de parte de las filas del partido aragonés.
Es probable que, debido a ésto, no hayan ido a parar a sus antiguos socios de Izquierda Unida (IU)
Unidos Podemos (UP), a pesar de sumar 1617 votos más, (138.051 en total) quedan muy lejos de las perspectivas que la unión de Podemos e Izquierda Unida esperaba (sumaban 181.633 entre las dos candidaturas). Han perdido 43.582 votos, obteniendo una cifra que se acerca mucho al resultado que alcanzó Unidad Popular junto a CHA en las pasadas elecciones.
¿Dónde han ido parar esos votos? Muchos votantes que veían Unidad Popular como una alternativa más de izquierda que la política de la formación liderada por Pablo Iglesias han quedado desencantados con la coalición. Viendo el rumbo derechista que estaban tomando, muchos de ellos se habrían quedado en casa, absteniéndose en estas nuevas elecciones.
Por otra parte, otra explicación del batacazo que Unidos Podemos ha sufrido este domingo en la ciudad de Zaragoza, puede deberse a que en algunos sectores se esté empezando a experimentar una cierta desilusión con la gestión del ayuntamiento del cambio.
En la mayoría de los barrios de la ciudad, se posicionan como tercera fuerza, dejando de ser la primera en el Actur-Arrabal, uno de los barrios obreros que auparon a Zaragoza en Común a la alcaldía y que mantuvieron en diciembre a Podemos a la cabeza de la lista. Pero en esta ocasión, han sido sobrepasados tanto por el PP como por el PSOE.
En diez de los doce distritos de la capital dominan los conservadores, excepto en Las Fuentes, territorio histórico de los socialistas y Torrero, que sigue liderando Podemos.
Para los candidatos de Unidos Podemos, su caída y el triunfo de la derecha se deben a la campaña del PSOE. Según palabras de Pedro Arrojo, el candidato de UP por Zaragoza, los socialistas “se han equivocado de adversario” y "su campaña en Aragón, tan descaradamente agresiva, es errónea y eso ha debilitado la convergencia de cambio que necesitamos”.
Ni una palabra de autocrítica; ni de su programa que cada día tiene menos del “cambio” que proclaman y más de sustentar el régimen. Tampoco de sus perseverantes propuestas de pactos que lanzan al PSOE, factores importantes que han determinado sus malos resultados en las elecciones.