Este martes se realizó el último debate entre los candidatos a gobernador de Rio de Janeiro. Los candidatos Garotinho, del Partido de la República, Lindbergh, del Partido de Trabajadores, Crivella del Partido Republicano Brasilero y Tarciso, del Partido Socialismo y Libertad, se esforzaron durante los cuatro bloques del debate por dejar pegado al vicegobernador Pezão, del Partido del Movimiento Democrático Brasilero (PMDB, aliado del PT a nivel nacional) al mal visto ex gobernador Sérgio Cabral, también del PMDB.

Leandro Lanfredi Trabajador petrolero | Rio de Janeiro
Viernes 3 de octubre de 2014
Pezão ocupa el primer lugar en las encuestas, con 31% de la intención de votos, y le estaría ganando al candidato ubicado en el segundo puesto, Garotinho con 24% de la intención de votos y en caída.
En este intento de dejar mal al candidato líder, fueron abordados temas como educación y salud, seguridad pública, corrupción, entre otros. Los otros cuatro competidores del debate buscaron vincular Pezão a Cabral. Con este objetivo, no faltó una buena dosis de cinismo, como el de Crivella, ex aliado de Cabral, que intentó usar las “jornadas de junio” y el grito “fuera Cabral” para su provecho. Muchas denuncias surgidas en junio aparecen demagógicamente en la boca de los distintos candidatos. Sin embargo, entre muchos asuntos y denuncias, una notable ausencia fue el derecho al aborto, aún cuando hace pocas semanas Río de Janeiro tuvo dos casos estremecedores de mujeres trabajadoras que perdieron la vida en abortos clandestinos.
Pezão es Cabral
Esta frase surgió en la primera intervención de Crivella, pastor evangélico y senador de la base de Dilma al igual que Pezão, Garotinho y Lindbergh, y que está estancado en alrededor de 17% en las encuestas. El candidato argumentó que estaría ocurriendo un "fraude electoral" porque millones salieron a la calle gritando "fuera Cabral" pero Pezão está escondiendo el gobernador en su campaña.
A esta acusación, Pezão respondió afirmando estar orgulloso de un gobierno que creó las Unidades de Policía Pacificadora (UPP), que generó empleo y aumentó la cantidad de atención en salud a través de las Organizaciones Sociales de salud (OS), de administración privada. Sin poder atacar este legado que los cuatro grandes candidatos compartieron, enfocaron, con mucha demagogia, en otras denuncias sobre Pezão y Cabral.
Lindbergh (con cerca del 10% de intención de voto) se enfocó en la educación, retomando los Centros Integrados de Educación Pública (CIEP) y también buscó atacar a Pezão por las relaciones espurias del PMDB con las grandes constructoras en el Maracaná y con las concesionarias de transporte público.
Crivella, por su parte, insistió recurrentemente en la corrupción del gobierno Cabral y buscó aparecer como la más "Dilmista" de los candidatos, acusando a Pezão y Cabral de ser ingratos al nutrir el movimiento de parte del PMDB carioca que llama a votar a Aécio Neves, movimiento conocido como Aezão. Con el objetivo de ganar votos afines al PT, Crivella llegó a afirmar que Cabral y Pezão serían una "versión empeorada de los tucanos" (los partidarios del PSDB, del ex presidente Fernando Henrique Cardoso cuyo candidato a presidente es Aécio Neves).
Los ataques a Pezão por parte de Crivella, Lindbergh y Garotinho estuvieron fogoneados por mucho cinismo, ya que sus partidos apoyaron a Cabral y Dilma, que a su vez apoyaba a Cabral.
Garotinho deslucido, Tarcísio vinculándolo a Cabral
El usualmente explosivo candidato del PR que llegó a cruzar acusaciones con la red Globo en una entrevista en este mismo canal, estuvo deslucido en el debate. Con Crivella y Lindbergh haciendo dúo y Tarcísio (del PSOL, que tiene el 2% de la intensión de votos) y Pezão intercambiando preguntas entre sí, el ex gobernador Garotinho quedó mal ubicado y solo en sus consideraciones finales pudo exhibir su acostumbrada crítica contra Prezão, cuando recordó numerosos casos de corrupción del gobierno Cabral.
En uno de los pocos intercambios de intervenciones de Tarcísio con Garotinho, el candidato del PSOL argumentó que Garotinho escondía cómo Pezão había sido secretario de su gobierno y cómo había tenido también actitudes "cabralinas" como no aumentar los sueldos de profesores habiendo sido profesor.
Tracísio llamó la atención pero también se quedó en el uso electorero de "junio"
En una elección tan marcada por el cinismo de los cuatro grandes candidatos, Tarcísio ha llamado la atención por frases contundentes y por traer algunos temas al debate. Esto ha atraído la simpatía de un pequeño sector de la juventud que estuvo en las calles en junio a su candidatura. En ese sentido, las partes más notables del debate de ayer se dieron cuando comenzó el debate repudiando la homofobia en el debate presidencial y cuando cuestionó a Pezão "dónde está Amarildo", refiriéndose al albañil negro desaparecido por la policía. También en la réplica sobre ese mismo tema fue aún más agresivo cuando Pezã le contestó con una sonrisa en la cara. También se puede destacar en este sentido el momento en el que recordó la represión sufrida por los profesores municipales en su huelga de 2013.
En todas las partes quedó claro cómo Tarcísio es el candidato, entre los cinco que participaron del debate televisivo, que mejor pudo hablar de "junio". Sin embargo, el uso que hace de esos eventos está más bien separado de levantar las demandas sobre estas cuestiones y buscar crear un movimiento que les de respuesta. Tampoco pareció buscar la articulación de estas denuncias con los sucesos actuales.
Es así que habló de la represión de profesores pero no mencionó el recorte salarial sufrido en 2013 y 2014 y la constante reubicación de huelguistas que está ocurriendo, y tampoco mencionó ninguna de las huelgas ocurridas este año, y aún cuando habló de la represión se refería solo al uso de las fuerzas represivas pero no mencionó ninguno de los encarcelamientos políticos ni la continuidad de los procesos a aquellos que fueron detenidos durante el Mundial de fútbol.
Entre las denuncias y el qué hacer hay un abismo en la campaña de Tarcísio, que desarrolló su programa solo en lo que refiere a la reforma de la policía para transformarla en "garante de la libertad" (sic) y en la auditoría de la deuda, como si hubiese una parte correcta que honrar. A pesar de la apelación mediática, Tarcísio pareciera estar en el mismo papel de hablar de junio y sus temas, pero lejos de buscar expresarlo y darle forma programática y militante.