La reforma laboral fue aprobada bajo el Gobierno de Michel Temer, tras el golpe institucional contra Dilma Rousseff. El neoliberal Geraldo Alckmin, elegido por Lula como su compañero de formula oficia ante los empresarios como garante de que estas reformas precarizadoras del empleo seguirán en pie bajo su Gobierno.
Jueves 25 de agosto de 2022 11:09

El candidato presidencial Lula da Silva junto a su compañero de fórmula, el neoliberal Geraldo Alckmin.
Se acercan las elecciones presidenciales en Brasil y el candidato del PT, Lula de Silva, busca llevar calma a los empresarios, las finanzas, los llamados mercados e incluso los poderes que formaron parte del golpe que tiró a Dilma Rousseff y luego lo encarceló a él mismo, para evitar que sea candidato presidencial, abriendo el camino para el triunfo del ultraderechista Jair Bolsonaro.
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La primera acción de Lula fue elegir como compañero de fórmula a un neoliberal como Geraldo Alckmin, garantizando que no realizará giros bruscos sobre las reformas y ajustes de los últimos años, y que de llegar al Gobierno será una reversión mucho más moderada de los anteriores mandatos del PT.
La segunda fue recibir el apoyo de un amplio arco que va desde los sindicatos y sus seguidores, hasta los empresarios, medios de comunicación y políticos que fueron parte del golpe institucional que pusieorn la firma en unas "cartas por la democracia" que en los hechos significa que le han soltado la mano a Bolsonaro y ahora apoyan la fórmula Lula-Alckmin. La justicia, que fue una pieza clave de todo el armado golpista contra los dirigentes del PT en el pasado, ahora hace su parte encarcelando empresarios amigos de Bolsonaro por chats donde amenazaban desconocer los resultados electorales y con realizar acciones destituyentes en caso de que Lula gane los comicios.
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Ahora, su candicato a vice Alckmin, ya actúa abiertamente como vocero de la reforma laboral precarizadora ante los empresarios para garantizar que se mantendrá en pie en caso de triunfar su fórmula.
En un encuentro con empresarios, Alckmin ya afirmó que Lula no revocará los principales ataques de la reforma, cuyas bases se aprobaron bajo el Gobierno golpista de Temer tras la destitución e Rousseff.
Durante la campaña, Alckmin ocupa el cargo de interlocutor con sectores de la agroindustria, mercados financieros y otros empresarios, y viene trabajando para tranquilizar a estos sectores, como lo ejemplificó su reunión con el expresidente Michel Temer, asegurando que Lula no revocará la Reforma Laboral ni el Tope de Gastos.
En esa linea no es casual que el PT haya modificado su discurso sobre la derogación de las reformas a lo largo del año, señalando que mantendrá los principales ataques, la sobreexplotación, la precariedad, la informalidad y la tercerización. Esta reforma es el principal factor del constante empeoramiento de las condiciones de vida, el desempleo y el costo de vida.
Tras una reunión con Alckmin, un empresario del sector dijo que “existía una preocupación en el sector por una posible derogación de la reforma laboral, pero tanto Alckmin como Mercadante no dieron señales de un cambio radical en ese sentido”.
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