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Bolivia

Elecciones en Bolivia. El crecimiento económico y la “modernización” de Evo se expresarán en las urnas

A pocas horas del cierre de urnas y el inicio del recuento de votos, la columna vertebral del anunciado triunfo de Evo Morales hay que buscarlo en la economía.

Javo Ferreira

Javo Ferreira Militante de la LOR-CI

Domingo 12 de octubre de 2014

Una votante en la localidad de Patamanta (Agencia EFE)

Por primera vez en décadas los índices de crecimiento económico, la paz social y junto a la continuidad democrática burguesa, están convirtiendo a Bolivia, según los voceros del FMI y el BID, en un país de “ingresos medios” y el único que tendrá un crecimiento superior al 5% mientras el resto de la región tiene una expectativa de crecimiento del 1,5% aproximadamente.

Si en los años 70, y luego de la derrota de la clase obrera y de la Asamblea Popular por el golpe de estado, el Gral. Banzer pudo contar con unos pocos años de bonanza económica que se expresaron en algunas carreteras y autopistas, lo que le permitió reciclarse como un demócrata con apoyo de las clases medias; hoy el gobierno de Evo Morales, que viene contando con un periodo más extenso en el tiempo que el Gral, casi 10 años, y con los precios más altos de materias primas, augura, no sólo un seguro triunfo el día de hoy, sino que, según diversas fuentes de prensa, sería el presidente que más tiempo gobernó Bolivia en forma continua y discontinua. Esto no es de extrañarse, ya que la crisis económica internacional iniciada con la quiebra del Lehman Brother y el fin de la burbuja inmobiliaria en EEUU y Europa, contradictoriamente convirtieron a gran parte de las materias primas en una especie de refugio de valor de inmensas masas de capital, que junto al crecimiento chino de los últimos años provocaron una subida del precio de materias primas y comodities sin precedentes. Esta bonanza de precios, y pese a que la curva ya ha empezado a cambiar, siguen siendo muy altos. La libra fina de estaño que durante la crisis de los 80 estaba en dos dólares, se encuentra hoy en unos 9,5 dólares, y dos años atrás tocó el techo de los 14 dólares. El barril de petróleo, que determina el conjunto de precios de hidrocarburos y de la cual Bolivia tiene dependencia, que a principios del milenio se encontraba en un dólar y medio, hoy se enseñorea en los alrededores del centenar.

Sin embargo, a estos factores hay que agregar algunos que contribuyen a esta bonanza económica: el surgimiento y ampliación del mercado de quinua real, un producto exclusivo del altiplano boliviano y que hoy se exporta por varios millones de dólares, permitiendo un boom económico en zonas y regiones normalmente pauperizadas del altiplano, con su correlato en la existencia de mayor circulante pero también de mayor diferenciación social al interior del mundo campesino y particularmente de las formas comunales de organización del trabajo y de la propiedad. El capitalismo andino pregonado por García Linera y Evo Morales es una realidad creciente en los andes. Las afirmaciones de que Bolivia se estaría transformando en un país de ingresos medios, afirmaciones vertidas por los organismos internacionales de crédito, tiene su fundamento en el salto pegado en el PIB per cápita, que a inicios del milenio y hasta el año 2005 se encontraba en los 1100 dólares, y en regiones más pobres como Norte Potosí o Pando, apenas bordeaba los 400 dólares per cápita, hoy estaría acercándose a los 3000 dólares per cápita.

Esta situación económica se ha visto favorecida por la paz social conquistada por el gobierno de Evo Morales que gracias a algunas concesiones democráticas formales viabilizadas por la Asamblea Constituyente, la cooptación de dirigentes y líderes sindicales, ha permitido inaugurar un periodo de modernización y reproducción del capital como nunca antes, donde como muestra de este crecimiento están mega obras de infraestructura fundamentalmente carreteras.

Previamente a las elecciones el gobierno anunció la creación de una ciudadela científica en el departamento de Cochabamba para dar impulso a la industrialización nacional y eventualmente al desarrollo de nuevas fuentes de energía como la nuclear. Más allá de estas afirmaciones, lo cierto es que este desarrollo se expresará el día de hoy en las urnas y en la apertura de un nuevo mandato de 5 años para Evo Morales y García Linera. Esta bonanza y esta “fiesta” del capitalismo andino, sin embargo, están ocultando que gran parte de este crecimiento no se sostiene sobre la base de un desarrollo endógeno, sino como mencionábamos antes, producto de altísimos precios, y del bajo nivel de industrialización y desarrollo que poseía Bolivia al inicio de la gestión de Morales, lo que está permitiendo impactar con los dígitos de crecimiento. Un eventual agravamiento de la recesión internacional o una caída mayor de los índices del crecimiento chino, pueden provocar el rebrote de nuevas formas de conflictividad social, no solo ante la negativa a aceptar volver a una condición de extrema pobreza de amplias franjas de masas populares, sino también por el eventual calentamiento de las finanzas públicas como resultado de un gasto que redistribuye la renta petrolera y gasífera, pero que no ha sido capaz de iniciar procesos de industrialización sostenidos al mantenerse el conjunto de relaciones de dependencia financiera y tecnológica de los países centrales e imperialistas. A partir de estas elecciones, Bolivia se convertirá en un interesante laboratorio de observación de las dinámicas económicas y políticas regionales.


Javo Ferreira

Javo Ferreira nació en La Paz en 1967, es fundador de la LOR-CI en Bolivia. Autor del libro Comunidad, indigenismo y marxismo y parte del consejo editorial de La Izquierda Diario Bolivia. Fue docente de la Universidad Obrera de Siglo XX en Potosí e impulsor del PT de la COB el 2013.

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