La nota que publicó La Izquierda Diario ante los anuncios del gobierno desató una catarata de comentarios, varios de ellos defendiendo la política del gobierno nacional. Acá, discutimos algunos de los argumentos planteados.
Esteban Mercatante @EMercatante

Mónica Arancibia @monidi12
Viernes 10 de abril de 2015
Fotografía : Taringa
La nota Una pobre cadena para jubilados generó decenas de comentarios, varios de ellos de simpatizantes del gobierno que consideran que la política gubernamental generó una mejoría para los jubilados.
Durante los años kirchneristas, ANSES contó con holgados superávits, a diferencia de los años ’90 cuando la creación de las AFJP había desfinanciado al sistema. La cesión de un 15% de la coparticipación en el año y el crecimiento del empleo registrado desde 2003, nutrieron al sistema. Esto habilitó la posibilidad de elevar la jubilación mínima, así como ampliar la cantidad de beneficiarios. Ambas políticas se distinguen de los años ’90, cuando la jubilación estaba planchada y las moratorias previsionales eran casi inexistentes. Estos cambios, resultan para el gobierno suficientes para sostener que los jubilados están en el mejor de los mundos.
Sin embargo, el aumento de la cantidad de beneficiarios fue presentado por el kirchnerismo como contradictorio con elevar los haberes jubilatorios, para ubicarlos en el 82% del salario medio. Parece que lo único que pudiera hacerse son los ajustes periódicos de la mínima, que se mueven en el mejor de los casos a la par de la inflación real, y que eso ya está bien. Se habla de una de las jubilaciones más altas de américa latina, abstrayendo la cuestión de cuál es realmente la capacidad de compra que tiene el haber mínimo, que reciben el 70% de los jubilados.
Los haberes, más cerca del 50% que del 82%
Un elemento planteado en los comentarios que recibimos es que la jubilación mínima hoy alcanza el 81% móvil muy cerca del 82% móvil, reclamo histórico para las jubilaciones. Pero este porcentaje es respecto del mínimo, y no del salario medio. El salario mínimo vital y móvil, que se ubica en $4.716, está muy por detrás de los salarios básicos de la mayoría de las actividades, representando un 40% de los mismos.
Si tomamos los últimos datos de la Defensoría de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires y los actualizamos por inflación, podemos estimar en 7.500 pesos el ingreso necesario para que un jubilado pueda llegar a fin de mes, es decir, casi exactamente el doble de lo que cobra el 70% de los jubilados. Es decir que se necesitaría casi duplicar el monto de las jubilaciones actuales.
Los fondos del sistema previsional
Muchos de quienes defienden lo actuado por el gobierno consideran que esto es lo máximo que se puede hacer. Que si se aumentaran los haberes se desfinanciaría el sistema, como denunció varias veces el gobierno. Pero esto presupone que no puede elevarse los ingresos del sistema previsional. Por supuesto, esto es algo que ni el gobierno ni los otros partidos políticos patronales quieren discutir, porque son todos cómplices en haber impulsado en los últimos 25 años recortes a los aportes patronales. El ANSES recibe los aportes patronales y contribuciones que recauda por cada trabajador registrado, (aportes que representan un porcentaje menor que al inicio de los `90 cuando rondaban el 33% y actualmente sólo alcanzan el 13.3%) y recibe fondos por la recaudación de impuestos como IVA, Cheque y Ganancias. De estos recursos el organismo paga sueldos y asignaciones y ahorra una parte. Ahorro que debería estar para futuros aumentos o incremento del número de jubilaciones. Este ahorro es lo que el gobierno ha usado a cambio de títulos de deuda en vez de destinarse a mejorar las jubilaciones y alcanzar un haber digno. Si el sistema no puede sostenerse como dicen, ¿por qué no restablecer los aportes patronales en el 33% o incluso más? ¿Por qué no terminar con todas las excepciones que benefician a diversas regiones o sectores empresarios bajando aún más el nivel de lo que deben aportar, supuestamente para lograr mejoras en el empleo registrado que nunca se concretan?
Gobierno vs. oposición ajustadora, un falso dilema
El gobierno, para ubicarse cómodamente por izquierda, pretende muchas veces que los extremos se juntan, que la izquierda en realidad le hace el juego a la derecha, y que la política del gobierno es la alternativa al ajuste. Desde La Izquierda Diario, venimos demostrando que esto no es así, ya que el gobierno o la oposición de los partidos patronales comparten la necesidad de ajuste sobre el pueblo trabajador, sólo que los que se van esperan dejarlo para quien tome la posta en diciembre, sea oficialista u opositor.
En el plano de las jubilaciones, también se ve la coincidencia; todos proponen jubilaciones de hambre. La ley para aplicar el 82% móvil que votó la oposición en el parlamento en 2010, y fue vetada por CFK, pretendía pagar el 82% del salario mínimo. Es decir, como mostramos, poco más de lo que hoy se paga, y la mitad del salario promedio. Ni unos ni otros proponen una transformación de raíz del sistema previsional, nutriéndolo de ingresos con impuestos a los capitalistas. Sólo la izquierda levanta en su programa que los haberes se eleven al 82% del salario medio, aumentando aportes patronales; y de manera consecuente los parlamentarios del Frente de Izquierda han presentado este proyecto en el Congreso.