Los tribunales alemanes, al igual que los belgas, no admiten la extradición de Puigdemont y los consellers por rebelión al no apreciar la “violencia” de Llarena. El resto de los cargos siguen en pie y también para los consellers presos.
Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968
Viernes 6 de abril de 2018
Finalmente, salió en libertad condicional el President Puigdemont luego de pasar doce días en las cárceles alemanes y tras pagar 75.000 € de fianza. Los Tribunales del estado alemán de Schleswisg-Holstein no reconocen la existencia de violencia y por tanto no consideran oportuno la extradición de Carles Puigdemont por un presunto delito de rebelión. De todas formas, queda pendiente una posible extradición por el delito de malversación. Para ello, el tribunal ha solicitado más documentación al Juez Llarena.
Este hecho de importante magnitud ha estado acompañado la libertad sin fianza dictaminada por el poder judicial belga a los exConsellers Toni Comín, Meritxell Serret y Lluís Puig. El juez quitó la obligación de estar ubicables en todo momento y solo mantuvo la prohibición de salir del país. En unas tres semanas la justicia belga deberá pronunciarse por la orden de extradición emitida por su homólogo español. Aunque parece que la causa de rebelión no prosperará.
Todo esto ha estado precedido, algunos días antes, por la decisión de la Oficina Federal de Justicia suiza de no extraditar a la exdiputada Anna Gabriel. En Suiza no se persiguen “delitos políticos”. De todas formas, la diputada cupaire no está imputada por ese “delito de rebelión” que se inventó Llarena. Cuestión que se aplicaría también a Marta Rovira en caso de residir en el país helvético.
La acción de los jueces europeos no significa en caso alguno que se metan en la cuestión de fondo relativa al referéndum realizado el 1O. Tan solo es una resolución jurídica ante algunos acusados que están en su territorio. Sin embargo, ésta resolución jurídica, da la “casualidad”, que es perfectamente complementaria con el pedido del Gobierno alemán de formar un govern en Catalunya y abrir un diálogo político con el Gobierno central.
Hasta ahora todos los gobiernos de las potencia europeas han apoyado al gobierno español en los sucesos de Catalunya. Quizás alguno a regañadientes. Pero lo que prevalece son los pactos y acuerdos entre estados y casi todos dicen que Catalunya es un asunto interno de España. Como mucho algunos dirigentes políticos europeos han rechazado el accionar represivo de la policía, la falta de diálogo y la judicialización del conflicto. Pero nadie ha sacado los pies del plato, ni tampoco se espera.
Este periplo europeo le ha significado varios tumbos al juez Llarena. Por una parte, recibió el epíteto de “delito político” en Suiza, por otra que no hubo violencia en esa pretendida “rebelión”. Falta un claro pronunciamiento en Bélgica y también en Gran Bretaña donde se encuentra la exconsellera Clara Ponsatí. Lo cierto, es que el relato de los sucesos del 20S y el 1O quedan en entredicho, puesto que solo el Supremo español sostiene que hubo violencia.
Los portavoces del PP y de Ciudadanos han pasado del respeto que siempre piden ante las decisiones de la “justicia” a una ristra de comentarios críticos. Algunos dirigentes del PP han dicho que “es un desastre para España”. Rivera, el jefe del derechista Ciudadanos se quejaba amargamente: "Si tenemos un mecanismo que es la euroorden para proteger a los Estados miembro frente a posibles delincuentes y, en este caso, golpistas, la pregunta es si nos lo vamos a creer o solo depende del país afectado por la euroorden".
La ofensiva judicial no se acaba
Si bien el poder judicial español ha recibido un varapalo importante, el asunto no acaba aquí. Aún existen posibilidades de extradición. En el caso de Puigdemont “solo” por malversación y le podría caer unos doce años de prisión como máximo y la inhabilitación. El resto de los acusados aún está por verse cómo les afectará la aplicación de la euroorden.
El Tribunal Supremo está estudiando qué hacer para evitar la evitar una extradición solo por malversación. De darse ésta situación sucederá que el fuera supuestamente el máximo responsable de la sedición - siguiendo el relato creado por Llarena y la Guardia Civil-, no podrá ser juzgado por tal delito. Aunque sí lo serán aquellos dirigentes presos actualmente en el Estado español. El Supremo quiere ver si es posible apelar a alguna institución superior, y tampoco descarta otra retirada de la euroorden.
Sin embargo, este varapalo europeo no significa que la ofensiva judicial española mengüe. Por el contrario, ya se ha visto que ha procesado en ésta semana al exMajor de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluís Trapero y a otros tres integrantes de la cúpula policial catalana. Se les imputa dos delitos de sedición y otro de pertenencia a organización criminal por la pasividad de la acción de los Mossos el 1O. Se ve que pretendían que la represión la hicieran los Mossos, mientras los piolines miraban la tele.
Se mueve el avispero de la investidura
A principios de semana ya se había tramitado la delegación de voto de Carles Puigdemont hacia la diputada Elsa Artadi. El jueves que ya se sabía de la puesta en libertad condicional del President, comenzó a hablarse de que él mismo sea propuesto para la investidura. Sin embargo, el President del Parlament, Roger Torrent abrirá otra ronda de contactos, aunque sería para investir a Jordi Sánchez.
Según la portavoz de JxCat hay un acuerdo entre las tres fuerzas soberanistas, ERC, JxCat y la CUP, para investir en el próximo pleno a Jordi Sánchez. Elsa Artadi agregó también que si no se investía en primera votación, seguramente se hará en la segunda. La diputada catalana agregó que el Juez Llarena tendrá que aceptar dicha investidura de acuerdo con las medidas cautelares emitidas por la ONU.
Por su parte, el diputado cupaire, Carles Riera decía: “No entendemos por qué se debe buscar un candidato que se adecúe a la legalidad española”, en relación a la candidatura de Carles Puigdemont. También se quejaba el dirigente independentista de que se abra otra ronda de consulta sin haber consensuado alto entre las fuerzas soberanistas. ¿Habrá otro pleno fallido? ¿Será Puigdemont nuevo candidato? ¿Habrá frente democrático como proponen desde ERC y Los Comunes?
Las aguas llegan revueltas a las costas catalanas y españolas. Y, en el tiempo que queda para formar el nuevo Govern veremos más negociaciones in extremis y cómo se desarrolla la situación política en todo el Estado.