La clase obrera mexicana enfrenta una legislación laboral hecha a la medida para los empresarios y sus socios trasnacionales. Además, la complicidad de sindicatos “blancos” y “charros”, como la CTM la someten a contratos colectivos de protección patronal.
Sábado 6 de febrero de 2016
La reforma laboral aprobada en 2012 por el gobierno de Felipe Calderón en alianza con los partidos patronales del régimen, fue la consumación de una reforma orquestada desde el sector empresarial. De este modo, tal como opina la mayoría de abogados laboralista, la reforma logró reducir la estabilidad en el empleo al ampliar las formas de contratación individual, liberar la subcontratación y facilitar el despido barato de los trabajadores.
La reforma laboral ataca a los trabajadores desde diversos ángulos pero son el principal blanco de sus ataques los obreros en huelga: en el caso de lograr el triunfo, respecto el pago de los salarios caídos durante dicho proceso de huelga se establece que los patrones sólo paguen los primeros doce meses completos y en los subsecuentes los trabajadores reciban sólo el tercio del salario, sin importar cuánto dure el juicio. Esta medida se apareja completamente a los intereses de los patrones, ya que estos pueden resistir todo el juicio y siempre encuentran la forma de alargarlos.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ratificó y declaró legal esta medida, que obliga a los trabajadores a aceptar un acuerdo económico con los patrones por la tardanza de los juicios (por lo regular duran casi cuatro años y medio).
Por otra parte, se legalizó la figura del outsourcing, aunque con ciertas restricciones. Legalizar esta figura de contratación es romper con los principios que rigen el derecho laboral, como la estabilidad en el trabajo, la seguridad social, los salarios dignos y una jornada laboral establecida. El trabajador no tiene ninguna garantía de mantener su trabajo, vive una vida de pauperización creciente y súper explotación laboral.
Al outsourcing se le conoce también como terciarización o subcontratación. Esta figura legal existe en México desde hace años, es promovida por el gobierno y es una forma de eludir el pago de prestaciones establecidas en un Contrato Colectivo de Trabajo, al menos para un sector de la planta laboral. Así, las grandes empresas, nacionales y extranjeras buscan reducir los costos laborales, para esto contratan a una empresa (tercero o intermediario) pues se da por entendido que proporciona personal sin prestaciones para realizar ciertas actividades de la producción.
Ejemplo del outsourcing son las y los trabajadores de la limpieza en el Metro de la Ciudad de México y en el Instituto de Educación Media Superior (IEMS), debido a que no tienen una relación laboral con el gobierno de la ciudad o con las autoridades educativas de GDF. Pertenecen a una empresa que es contratada para realizar la limpieza donde no se les permite generar antigüedad, pueden ser despedidas en cualquier momento, tampoco tienen derecho a generar un sindicato y viven con salarios de miseria, a diferencia de los trabajadores sindicalizados del Metro y del IEMS. Así, si son despedidos, no hay ningún problema para los patrones contratistas pues no tienen ninguna relación laboral, ya que su relación es con el patrón contratado o intermediario.
Sindicatos de simulación y contratos colectivos de protección patronal
En la investigación que coordinó el Dr. Alfonso Bouzas sobre la contratación colectiva en el Distrito Federal, denunció la práctica sistemática de creación de sindicatos fantasmas o blancos, que mantienen un control sobre los trabajadores en los contratos colectivos de protección patronal, donde los “representantes” o “dirigentes” son contratados por los patrones.
Cuando un trabajador inicia un proceso de contratación uno de los requisitos para obtener el trabajo, es firmar la afiliación al sindicato, donde en ningún momento se conoce a los representantes y se les niega el derecho de reunión para poder establecer sus demandas laborales a la empresa. Así mismo cuenta con despachos de abogados que representan a estos sindicatos.
Estos representantes reciben su salario de las empresas y compiten con el viejo aparato “charro” quienes también reciben dinero, las cuotas sindicales descontadas en nómina a través del patrón. El estudio desnuda que “Amado Becerra tiene la representación de 392 contratos colectivos, supuestamente afiliados a la Confederación de Trabajadores de México; Jorge Guillermo García Guadarrama, 251; Marco Antonio Morales Yañez, 268, y Rubén Romo Martínez, lidera y tiene el registro de 945 contratos colectivos”. Y concluye que “el esquema de los contratos colectivos de protección se asentó en México hace siete décadas, y ha crecido de tal forma que ya son mayoría los trabajadores que se encuentran bajo este régimen, mientras conforman una minoría los que pertenecen a sindicatos independientes”
La lucha de la clase obrera mexicana
En el periodo presente la clase obrera mexicana viene dando duras luchas a lo largo del país en contra de la burocracia sindical y por mejoras en el empleo. Ejemplo de esto es la lucha Sindicato de Trabajadores Unidos de Honda México (STUHM) cuyos trabajadores han sido despedidos y torturados por salir a luchar y pelearle a la CTM la titularidad del CCT. Y siguen en lucha a pesar de haberles impuesto una derrota mediante un fraudulento recuento orquestado por la empresa y el sindicato charro.
Se suma la lucha huelga de las obreras y obreros de Sandak que ante el cierre de la fábrica por la patronal buscan recuperar su fuente de trabajo.
Así mismo, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Caja de Ahorros de los Telefonistas que se enfrentan a Francisco Hernández Juárez (FHJ), líder sindical de los telefonistas y patrón de la Caja, empresa que administra los ahorros de sus agremiados, donde han sido despedidos por defender su contrato colectivo, la titularidad de su sindicato independiente del charrismo y han alzado la voz en contra del acoso sexual, mientras la junta de conciliación y arbitraje protege a FHJ.
Así mismo la lucha que ha hecho vibrar la Frontera Norte del país es encabezada por las y los trabajadores de Lexmark, Eaton y Foxconn que viven la esclavitud asalariada y pelean por mejores condiciones salariales, por el derecho de organizarse en sindicatos independientes y quitarse de encima a la burocracia de la CTM.
Desde el Movimiento de los Trabajadores Socialistas denunciamos este alianza reaccionaria entre los empresarios, el Estado a través de sus instituciones (las juntas, la SCJN y las fuerzas represivas) y los partidos políticos del régimen que buscan mantener el control de los trabajadores, han aniquilado las conquistas sociales laborales, mantienen condiciones de esclavitud y salarios de miserias y un férreo control, a través de métodos represivos y gansteriles en las fábricas.
Las luchas mencionadas anteriormente dan cuenta de los estragos devastadores de la reforma laboral de los empresarios y de las transnacionales. Se vuelve una tarea de primer orden la coordinación de todas las luchas existentes.
Son los trabajadores a través de sus métodos históricos de lucha y organizados democráticamente e independientes de los enemigos de su clase: los dirigentes charros, las autoridades laborales y los patrones, los que podrán recuperar sindicatos para la lucha integrando a los millones de trabajadores que son excluidos de los mismos, enfrentar al charrismo y los contratos de protección, así como construir nuevas organizaciones obreras allí donde sea necesario que levanten un programa en defensa de los trabajadores.