El gobierno está nervioso, envía a sus mensajeros por ayuda y recibe rápidamente respuestas favorables desde la vieja Concertación y la Nueva Mayoría, así como de sectores del Frente Amplio. Sabe que sin su ayuda no podrá sobrevivir.

Teresa Melipal Santiago de Chile

Ricardo Rebolledo La Izquierda Diario
Lunes 1ro de junio de 2020
El gobierno inicia días claves para su futuro, ante la perspectiva de una triple crisis que se le asoma como la tormenta perfecta: la crisis sanitaria con el colapso de la salud pública, la crisis social ante las protestas por el hambre y la crisis económica con más de un millón de desempleados y suspendidos de sus trabajos.
El anuncio del "gran acuerdo nacional" comenzó desde la semana pasada con el fin de buscar las alianzas necesarias para darle la sobrevida a un gobierno odiado por la mayoría de la población, quien ha dejado la crisis en los hombros de los trabajadores y la represión a quienes piden pan, salud y trabajo.
Si durante la segunda semana de mayo los diálogos gobierno y oposición se reducían al eje Insulza (PS) -Desbordes(RN) generando el “documento” que presentarían a las distintas colectividades, la semana pasada Piñera daba el paso para llamar a un “gran acuerdo nacional” (que finalizó con un gran cacerolazo en repudio a la medida).
Piñera sabe que no puede darse el lujo de resistir solo lo que se viene, necesita urgentemente del conjunto de los partidos del orden para enfrentar una crisis económica, sanitaria y social, que difícilmente podemos decir que no esté ya encima de Piñera.
Con sus mensajeros desplegados en busca de aliados, el mensaje es claro para la oposición parlamentaria: si Piñera cae con esta triple crisis, les está diciendo que ellos pueden ser los siguientes.
Y la mayor parte de la oposición ya parece haber tomado una decisión, no lo dejarán caer, la vieja Concertación, la ex Nueva Mayoría, y el sector que dirige el FA se mueven hacia allá.
Deciden salvar a un gobierno doblemente criminal, que envió todo lo que le daba su correlación de fuerza contra la revuelta popular, que dejó decenas de muertos, mutilados, y lo que ya todo el mundo sabe, y que ahora además enfrenta una pandemia con políticas nefasta, de las cuales ha tenido que retroceder, como fueron la “nueva normalidad” y el “retorno seguro”, sumado también a su proyecto de “protección del empleo”, que literalmente destruyó cientos de miles de empleos masivamente, y que fue aprobado desde el Partido Comunista hasta la UDI.
Lo que se juega esta semana el gobierno puede ser central para como va a terminar de enfrentar este escenario, si lo hará enfrentando a las grandes mayorías solo, o lo hará en conjunto con el resto de partidos del régimen. Lo que hoy pasa en EEUU con las revueltas iniciadas por el asesinato de George Floyd, Piñera ya lo vivió, y sabe que no es algo que pueda no ocurrir nuevamente en Chile, al contrario.
Las respuestas desde trabajadores y sectores populares
Así el escenario se vuelve terriblemente complejo para el pueblo trabajador y los sectores populares, el desempleo ya está cerca de las dos cifras a nivel nacional, las y los despedidos y desempleados siguen aumentando, y junto con esto los contagios se masifican especialmente en las comunas populares.
Las protestas del hambre quebraron la falsa ilusión del gobierno de poder sostenerse pacíficamente, ya varias comunas, entre ellas El Bosque, La Cisterna, La Pintana, dieron el primer aviso de lo que se está viviendo en varios lugares del país, a lo que el gobierno responde improvisadamente con cajas de alimentos, en una medida desesperada, y con promesas aún más desesperadas de entregar la suma de 2,5 millones de cajas, cifra que incluso en su propio sector fue mirada con cuidado.
Desde los trabajadores de salud, que fueron primera línea durante las protestas ayudando a los miles de heridos que dejaba la represión, hoy cae el peso de una pandemia que llega a un sistema sanitario neoliberalizado, precario, que da una salud para ricos y otra para pobres, donde estos mismos trabajadores se tienen que hacer cargo de una pandemia que principalmente afecta a los sectores populares, y donde esa misma salud pública se tiene que hacer cargo de los grandes números de contagios, muchos de ellos directamente culpables de las políticas de Piñera.
Pero donde a la vez encontramos ejemplos de autoorganización, como por ejemplo, en el Hospital Barros Luco, donde sus trabajadores a pesar del agobio, la salud mental castigada, y la convivencia con la muerte, levantan un Comité de Salud y Seguridad donde además convocan a asambleas populares de San Miguel, sindicatos del lugar, centros de estudiantes, para organizar la defensa contra la un gobierno que está más preocupado de salvar las ganancias de las grandes empresas que de la pandemia misma, solo recordemos el caso de LATAM.
O como en antofagasta donde trabajadores de las mineras Franke y Guanaco enfrentan el aprovechamiento de la pandemia por parte de los dueños de las empresas para pasarles ataques, y que también se organizan en un Comité de Emergencia y Resguardo, nacido al alero de la rebelión popular, y que está conformado junto con otros sindicatos, federaciones estudiantiles, poblaciones y profesionales.
Son estos ejemplos los que debemos replicar para pasar a la acción y dar respuesta a los ataques de Piñera. Desde la autoorganizacion de los trabajadores, en conjunto con las poblaciones que hoy son foco de conflicto, podemos construir una via para resistir y vencer a este gobierno criminal.