La CUP celebró la Asamblea Nacional Extraordinaria (ANE) sin poder resolver el dilema principal. Su militancia votó por partes iguales investir a Mas y oponerse a la investidura del President. Twiter ardía con el hashtag #ANECUP.
Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968
Martes 29 de diciembre de 2015
Foto: EFE / Alberto Estévez
Asamblea Nacional Extraordinaria
La ANE sesionó durante todo este domingo. La única conclusión a la que se pudo llegar es que la CUP está dividida y que tiene un alto riesgo de escisión. Sus dirigentes decidieron presentar los resultados finales como un empate de 1515 a 1515. De ésta manera, evitaron resolver un más que delicado problema: la división. Sin embargo, la formación deberá tener una respuesta antes del 9E.
Los integrantes de la CUP, que en ésta Asamblea duplicaron a los de la Asamblea del mes pasado-, votaron en secreto en urnas por las diferentes opciones. La tercera votación que se suponía definitiva, solo fue un escalón más en esta escalera sin fin. Esta semana ya están convocadas asambleas locales y territoriales y aparentemente para el 2E habría una respuesta al pobre [plan presentado por JxS-.
La ANE fue precedida por múltiples declaraciones de los dirigentes en los medios de difusión-. Fernández abrió la veda con un artículo en el Ara y salió desbocada el ala pro-Mas-. También hubo corrientes que se pronunciaron en contra de investir a Mas como el SEPC y Endavant.
“Invistamos a Mas para desbloquear el proceso”
Esto es lo que cree una buena porción de los que votaron a favor de investir a Mas. Sin embargo, esta creencia es completamente incorrecta. Fue Artur Mas quien se adaptó a todas las limitaciones que impuso el Tribunal Constitucional. En lugar de hacer un verdadero Referéndum de Autodeterminación, solo hizo un descafeinado 9N con urnas de cartón. Quería evitar desobedecer al TC. Como siempre ha sostenido Mas, hay que respetar la legalidad actual.
Con el Plan de choque y con las instituciones de estado más de lo mismo. El Plan de Choque depende de lo que Montoro deje. Esto ya lo vimos en a principios de diciembre. Y, también depende del respeto a la reducción del déficit fiscal ya pactado-. Es decir, más recortes aún.
En síntesis, con Artur Mas no solo no se desbloquea el proceso, sino que se obtura. Y del Plan de Choque contra la Pobreza, significa más pobreza para el pueblo y beneficios para el empresario.
Los que desconfían de Mas
La otra mitad de la CUP, la que votó contra la investidura, tiene pánico a que Mas siga como President. Es que Artur Mas es el President que aprobó los presupuestos gracias a la votación del PP (los dos primeros años) y ERC (los restantes) para recortar la sanidad y la educación. Mas es el líder de Convergència, el partido de las sedes embargadas, del 3%, del Clan Pujol y familia. Es el President “business friendly”, que gobierna para el capitalismo de amiguetes y que vacía las arcas públicas favoreciendo una gestión privada completamente opaca y corrupta. Esta mitad de la CUP no se olvida que Mas y Pujol les han perseguido en Can Vies y muchos Centros Ocupados y en las huelgas generales.
Esta mitad de la CUP, que también quiere la independencia, sabe que dar la confianza política al Rey de los recortes es traicionar la lucha por los derechos sociales.
Les dues ànimes de la CUP
Siempre se ha hablado de las dos “ánimas” de la CUP (del PSAN y por extensión de toda la izquierda independentista). Estas dos se han “manifestado” el 27D. Por un lado, están los que creen que hay que luchar por la independencia con la burguesía catalana como ha expresado varias veces Quim Arrufat y la política de “mà estesa”.
Por otro están aquellos que entienden que hay luchar por la independencia al mismo tiempo que por los derechos sociales. Estos últimos expresan una sensibilidad de rechazo a la burguesía catalana como dirigente del proceso, pero no expresan una estrategia por la positiva y terminan apoyando lo menos malo. Algunos de sus dirigentes plantean como una “solución” que Junts pel Sí proponga otro candidato (Romeva, Neus Munté o Junqueras) o un “cuarteto coral” como ha insistido varias veces la diputada Anna Gabriel.
Sin embargo, en la CUP no se asume la discusión de fondo: qué fuerza social puede acabar con la opresión centralista de la Constitución e instituciones del ‘78 herederas del franquismo y avanzar hacia un reconocimiento de las naciones que actualmente integran el Estado Español y su derecho a autodeterminarse.
No se aborda seriamente, que es imposible que un Plan de Choque contra la pobreza no se puede pactar con aquellos que la produjeron. El pelotazo inmobiliario fue la forma en que las burguesías española y periféricas se enriquecieron como nunca mientras se cargaban la costa mediterránea. Ahora que petó la burbuja, están haciendo que los trabajadores y el pueblo paguemos los costes de las crisis que ellos generaron. Se ha llegado a situaciones imprevistas: tener un trabajo no significa salir de la pobreza, imaginémonos quienes están en situación de paro o que ya no cobran subsidio alguno.
La vuelta de la discusión estratégica
El problema para la ANE de éste domingo es que ya estaba inscripta en la política de “mà estesa” que la misma CUP sostiene desde 2012. Esta política en la práctica ha dejado la iniciativa entera del Proceso a Artur Mas y CDC, como si la burguesía catalana pudiera aportar soluciones para ejercer el derecho de autodeterminación. Como si los representantes políticos de la burguesía catalana pudiera jugar un rol progresista en la solución de los derechos sociales que los trabajadores y el pueblo están perdiendo a favor de esa misma burguesía.
La CUP ahora tiene muy poco tiempo para abordar esa discusión antes de la investidura. Por tanto, lo más probable es que el capítulo de investidura de Artur Mas sea cerrado en falso (más allá de que sea investido o no).
Esta situación que genera la falta de definición estratégica está inscripta también en la misma fundación de la CUP ya que solo se abordó los puntos en los que hay acuerdo. Y aquellos en los que no, se los trató de ocultar bajo la alfombra. Pero la alfombra tiene un límite que estuvo a punto de estallar el 27D. Incluso el Documento que se presentó públicamente para el 27D plantea la necesidad de “Llegar a un acuerdo político por la independencia” y “Evitar unas elecciones anticipadas en cualquier caso”. Cuestión que lleva a negociar con CDC y ERC, responsables de los peores recortes sociales en los últimos 35 años y de obstaculizar el proceso. Esto es apagar el incendio con combustible.
Sólo con independencia de clase
Para impulsar el proceso democrático a decidir, la izquierda independentista debe cambiar la política de “mà estesa” a CDC y JxS para iniciar un camino opuesto por el vértice: el de la independencia de clase. La estrategia de CDC y JxS es una vía rápida para el desbarranque. La estrategia de independencia de clase, aunque pueda parecer un camino lento, es el único que lleva verdaderamente hacia ejercer el derecho de autodeterminación y recuperar los derechos laborales y sociales perdidos.
Para ello, no queda otra opción, como ya decíamos en la declaración de Clase contra Clase del 27S- que “creemos que para conquistar el derecho a la autodeterminación de los trabajadores y el pueblo de Catalunya, el camino debe apuntar en un sentido muy diferente. La izquierda independentista, junto con el resto de la izquierda social catalana y en alianza con la del resto del Estado, debemos levantar una estrategia de total independencia política de clase. Esto implica negar cualquier apoyo, por activa o por pasiva, al gobierno de Junts pel Sí. No se puede avalar ni un gobierno austericida, ni un gobierno que pretende hacer naufragar el movimiento por derecho a decidir.
“Al mismo tiempo, es necesario poner todas las energías en desarrollar la organización y movilización de la clase trabajadora y los sectores populares, para que Es necesario que el eje de la lucha por la conquista del derecho de autodeterminación pase a ser la movilización social y no la ocupación de espacios institucionales por la vía electoral y la negociación con el Régimen del ‘78.”
Es importante, que los militantes y colaboradores activos de la CUP se planteen cambiar completamente la estrategia de la CUP, romper con la burguesía e iniciar una estrategia de clase para acabar con la Constitución del 78.