A 10 días de la entrada en vigor de nuevo tratado, las Cámaras de Comercio de EEUU y Canadá, representantes del gran capital trasnacional, buscan que sus intereses estén asegurados
Lunes 22 de junio de 2020
Para funcionarios de organismos empresariales de estos países, el “ambiente de negocios” que se debe procurar es “clave” para que se sigan atrayendo inversiones privadas. Desde su punto de vista esto implica “fortalecer el Estado de derecho”, para darle “seguridad jurídica” a los capitalistas que quieran invertir.
Es decir, asegurar que el gobierno no interfiera en los negocios sea cobrando determinados impuestos o interviniendo en las empresas. El clásico chantaje del capital trasnacional que amenaza con retirar inversiones si no se les aseguran todas las ventajas, desde exenciones impositivas hasta un costo salarial reducido.
Para los consultores y analistas burgueses, el TMEC es necesario, pero no es suficiente, según ellos se requiere mandar “señales” a los mercados que tengan que ver con garantizar los intereses de los capitalistas.
Por su parte, el gobierno mexicano ha planteado que la entrada en vigor del TMEC el próximo primero de julio, será un aliciente para la recuperación de una economía que ha sido fuertemente golpeada por la crisis del coronavirus.
No obstante, deja de lado que este nuevo tratado pone en aún mayor desventaja a la economía nacional, por ejemplo, con lo que hace a la imposición de que las reglas de origen aumenten del 62.5 al 75% en cuanto al contenido regional de los automóviles, el acero, el aluminio y los electrodomésticos.
Estas disposiciones afectarán a las pocas industrias dinámicas de la manufactura nacional, lo cual puede verse reflejado en una menor producción que afecte el empleo en estas ramas. Esto como expresión de la guerra comercial entre Estados y China, en la cual se ve afectado México de forma indirecta.
Además, el TMEC les da ventajas a otras industrias como la farmacéutica mientras mantiene condiciones de dependencia en la rama agropecuaria.
Sin embargo, tal parece que a los capitalistas estadounidenses y canadienses no les es suficiente, por lo que hacen llamados a asegurar que el gobierno defienda claramente sus intereses, esto se traduce en asegurarles que no se les intervenga (aunque AMLO está muy lejos de plantear ningún tipo de expropiación), pero también, por ejemplo, asegurar que en caso de conflictos sindicales o con los trabajadores, el gobierno se ponga del lado de la patronal.
Todo apunta a que el TMEC va a agudizar las condiciones de dependencia y subordinación de México para con Estados Unidos en primer lugar (una economía 20 veces mayor que la mexicana), con la venia del gobierno federal, ante lo cual es fundamental que los trabajadores se organicen para defender sus propios intereses.