El Gobierno de la Generalitat de Cataluña, y más concretamente los herederos del pujolismo, es históricamente un firme defensor del Estado de Israel y consideran un "ejemplo" el Estado sionista. El Estado español, de la misma forma, lleva décadas haciendo negocios comerciales y militares con Israel.

Arsen Sabaté Barcelona | @ArsenSabate
Miércoles 16 de junio de 2021
Once días de bombardeos, 253 muertos (66 entre niños y niñas) y más de 2.000 heridos. Edificios públicos derrumbados, bloques de vivienda derrocados, infraestructura dañada, familias diezmadas y decenas de miles de refugiados.
Este es el saldo que ha llegado a los medios de comunicación de occidente de la operación “Guardián de las Murallas” del Estado de Israel en su último ataque militar contra la Franja de Gaza. A pesar de que semanas después del cese del fuego, todavía se siguen contando víctimas.
El Gobierno central del PSOE y Unidas Podemos, mientras, mantenía su complicidad con el Estado de Israel y por medio de la ministra de exteriores Arancha González, condenaba la defiende procedente de la Franja de Gaza enfrente los ataques sionistas.
Y es que el Estado español mantiene desde hace décadas acuerdos políticos, militares y comerciales con Israel. De hecho, el pasado mes de febrero se iniciaban maniobras militares conjuntas en el marco del OTAN-SNMG2 con la presencia de una fragata española a Israel.
Por si no fuera suficiente, el Estado español es uno de los principales exportadores de material bélico en el Estado de Israel. Sólo entre los años 2015 y 2017 España vendió armas por una cantidad de más de 16 millones de euros a Israel, para poner tan solo un ejemplo de este entendimiento entre ambos Gobiernos y el aval que ha mantenido el Gobierno "progresista" de la ocupación de Palestina, todo y los hipócritas discursos de defensa de los derechos humanos.
El estado sionista de Israel, un ejemplo para todos los gobiernos de la Generalitat
Si bien esta complicidad entre ambos estados es conocida desde hace tiempos, ¿qué sabemos de la relación entre el Gobierno de la Generalitat y el Estado de Israel?
A pesar de que el nuevo Gobierno de Pere Aragonès entre ERC y Juntos, no ha hecho declaraciones públicas en estas semanas, es bastante conocida también la relación de complicidad y amistad entre el Gobierno de la Generalitat con el Estado de Israel desde los tiempos de Jordi Pujol.
El que fuera "muy honorable" durante más de dos décadas ha reconocido públicamente en varias ocasiones que el sionismo y la constitución del Estado de Israel han estado fundamentales para la formación de su ideario y la política de CDC (antecedente del actual Junts y el PDeCAT).
Artur Mas, una vez al frente del partido y del Gobierno de la Generalitat, siguió la misma línea que su mentor e incluso recibió un premio de la Asociación Catalana de Amigos de Israel (ACAI) y de la Comunidad Israelita de Barcelona. Y ha llegado a declarar que “como Israel, en Cataluña también hay un pueblo determinado a ser libre”, como si la ocupación de Palestina y las aspiraciones democráticas por el derecho a decidir del pueblo de Cataluña fueran algo parecida.
En el mismo sentido, Carles Puigdemont conmemoró en 2018 el setenta cumpleaños del Estado de Israel, y declaraba que "la lucha contra la adversidad y su espíritu de auto-sacrificio ha ganado el respecto de Cataluña”.
La dominación sionista sobre Palestina se sostiene en base al dominio militar financiado por los EE. UU. y las potencias imperialistas como el Estado español. Por lo tanto, nada tiene que ver con la represión que sufre el pueblo catalán. Es más, si alguna parte implicada en el conflicto tiene algo pareciendo con los presos políticos catalanes y las miles de causas judiciales abiertas, es el pueblo palestino oprimido.
No hay que olvidar tampoco que los Mossos d’Esquadra han recibido instrucción militar en diferentes ocasiones en que se han desplazado a Israel. Entre los cursos que ha podido realizar la policía autonómica de Catalunya por parte de la cuarta potencia militar a nivel internacional, se destacan los de inteligencia, intervención, seguimientos y contra-vigilancia o combates en zonas de alto riesgo.
En concreto, las unidades de los Mossos d’Esquadra han recibido sobre todo formación en seguridad ciudadana. Es decir, técnicas policiales para una represión contundente en caso de movilizaciones de masas. Algo que en los últimos años se ha podido comprobar en todos los estallidos sociales en Cataluña y la fuerte represión que han aplicado las unidades de la Brimo o las ARRO.
Por una izquierda internacionalista y que no apoye a los partidos de la burguesía catalana que defienden el Estado de Israel y niegan la autodeterminación del pueblo catalán
A pesar de que la izquierda independentista ha levantado la voz numerosas ocasiones en las que los dirigentes del antigua CDC se han posicionado a favor del Estado de Israel, y en consonancia con la ocupación de Palestina, así como la denuncia de la formación del cuerpo policial de los Mossos a Israel, la CUP hoy apoya en un gobierno en el que forma parte Juntos.
Entonces, ¿cómo puede ser que la CUP, que defiende la libertad del pueblo palestino, siga apoyando en un Gobierno que mantiene relaciones cordiales con el Estado de Israel? Es imprescindible que la formación independentista retire el apoyo en el gobierno de la burguesía catalana. Y no sólo por este hecho, sino también porque si el que en realidad el que quiere es lograr el derecho a la autodeterminación del pueblo catalán, esto nunca será posible de la mano de estos partidos.
El procesismo ha demostrado en reiteradas ocasiones que el verdadero objetivo no es cabe otra que volver al autonomismo negociando con Gobierno central del PSOE y Unidas Podemos, todo y las diferencias, más bien discursivas, entre ERC y Junts. Y en un caso hipotético de que se consiguiera la independencia de Catalunya, nunca tendría que ser sin abrir un proceso constituyente catalán donde es pudiera decidir todo, en especial la forma de Estado de la nueva república.
Si se tiene en cuenta las declaraciones y el ideario político de los dirigentes de los partidos de la burguesía, queda claro que una república bajo el mandato de Aragonés o Puigdemont, por ejemplo, no dejaría de ser un estado opresor enfrente la mayoría de los sectores populares y la clase trabajadora como pasa a Palestina.
Por todo esto, es necesario también la construcción de una izquierda anticapitalista, internacionalista y que no tenga vínculos con el partidos de la burguesía catalana y que luche para resolver las cuestiones democráticas y sociales bajo la perspectiva de conquistar gobiernos de las y los trabajadores juntamente al resto de pueblos oprimidos cómo es el caso del pueblo palestino.