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Red Internacional
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Libertad de expresión. El exilio de Valtónyc y la deriva represiva del Régimen del 78

El exilio de Valtónyc como paradigma de la cruzada de criminalización contra la libertad de expresión y la deriva reaccionaria del Régimen del 78.

Arsen Sabaté

Arsen Sabaté Barcelona | @ArsenSabate

Jueves 24 de mayo de 2018

Los miembros que integran el grupo de apoyo a Valtónyc comunicaban esta mañana en un acto en el Parlamento Europeo que hace semanas que no saben donde se encuentra, confirmando así que el rapero ha abandonado el Estado español y no se personará en ningún centro penitenciario para cumplir la condena de tres años y medio de prisión.

Según la orden judicial, Josep Miquel Arenas, mejor conocido por todos como Valtónyc, tenía hasta este jueves para presentarse en una cárcel del Estado español. ¿Su delito? Enaltecimiento del terrorismo y calumnias e injurias graves por la letra de una canción en la que se cuestiona la Corona.

Que duda cabe que la condena a Valtónyc sienta un precedente hacia miles de personas que deciden poner en cuestión el Régimen español y sus instituciones. Ya sea través de canciones o tuits; artículos de prensa u obras de teatro; en exposiciones de arte crítico o publicando un simple libro, y así un largo etcétera.

Y es que la actual deriva reaccionaria del Gobierno del PP tiene desde hace tiempo como prioridad la persecución hacia la libertad de expresión. La entrada en vigor de la Ley Mordaza y la reforma del Código Penal allanaron el camino para ello.

No obstante, el golpe del 155 contra el procés independentista en Catalunya ha servido también como acelerante de esta cruzada de criminalización y persecución. Los jueces, fiscales y la policía se encuentran a la cabeza de esta política de Estado, ejecutando un brutal ataque hacia las libertades democráticas sin precedentes desde el Franquismo.

El exilio de Valtónyc como respuesta a su condena por ejercer su derecho a la libertad de expresión y contra la criminalización del activismo social guarda un paralelismo con las marchas de Carles Puigdemont y otros cuatro consellers del Govern de la Generalitat de Catalunya, acusados de delitos de “rebelión”. Es la misma situación también de las ex-diputadas del Parlament de Catalunya Marta Rovira (ERC) y Anna Gabriel (CUP) ambas en Suiza.

Por si a alguien la cupiera a alguna duda de la bonapartización en curso del Régimen del 78, esta lista, que puede incrementarse en los próximos días, semanas o meses, es una buena prueba de ello.

El golpe institucional que impuso la aplicación y el mantenimiento del artículo 155, no solo se dirige contra la dirección procesista, sino también hacia todo el movimiento independentista, y a su vez constituye un verdadero impulso para la regresión de los derechos y libertades democráticas en todo el Estado.

La criminalización contra el modelo de escuela catalana y sus profesores acusados de supuestos "delitos de odio" o la persecución hacia los CDR y sus miembros, acusados de “terrorismo” y “rebelión”, son quizá los principales focos de la cruzada judicial, policial y mediática.

Sin embargo, la represión se hace extensiva con cientos de causas abiertas por la participación de las jornada histórica del 1-O o la huelga del 3-O y 8-N, así como también durante las diferentes protestas posteriores a la detención de Carles Puigdemont en Alemania el pasado mes de abril.

Todo ello sin olvidar la persecución que sufre todo cuanto tenga que ver con el apoyo a los presos políticos, representado simbólicamente con el lazo amarillo, en todos los ámbitos de la sociedad catalana.

Se están sentando las bases para imponer una restauración reaccionaria del Régimen del 78 en todo el Estado. Y ejemplo de ello es la cruzada contra la libertad de expresión. Valtónyc es hoy el paradigma de ella, sin embargo son muchos los músicos, bandas y artistas que están siendo perseguidos e investigados por el simple hecho de ejercer su derecho a expresarse.
El también rapero Pablo Hasel, está en espera de que se le comunique la sentencia definitiva al haber sido condenado por el mismo delito de “enaltecimiento del terrorismo”. Uno de los delitos “estrella”, junto con el de “odio”, contra cualquiera que decida cuestionar la sacrosanta imagen del Régimen español.

A los músicos y artistas se les suma la persecución hacia tuiteros, periodistas, activistas o sindicalistas. Nombres como el de Alfon, César Strawberry, los jóvenes de Alsasua, Cassandra, Boro, Andrés Bódalo, Ermengol Gassiot y los 27 de la UAB y todos los investigados por las operaciones “araña”, entre muchos otros más, son algunos de los que se han enfrentado a esta persecución.

A la vez se está despertando un gran sentimiento en defensa de la libertad de expresión. Son numerosos los colectivos de apoyo y plataformas sociales que vienen surgiendo, además de numerosas movilizaciones en solidaridad como las que ha recibido durante estos días el propio Valtónyc. Para responder a estos ataques a las libertades democráticas, será necesario llenar las calles de todo el Estado y redoblar la movilización social para frenar los pies de este retroceso a lo más oscuro de la historia reciente.