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Red Internacional
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Salarios. El fraude del aumento salarial de Maduro

Este martes se oficializó en Gaceta el aumento al salario mínimo que decretara Maduro el pasado viernes 12 de agosto durante una transmisión en radio y televisión.

Martes 16 de agosto de 2016

Desde el Palacio de Miraflores, Maduro anunció que el salario mínimo tendrá un incremento del 50% a partir del primero de septiembre, quedando en 22.576 bolívares, asimismo mencionó que el cesta ticket pasará a calcularse a 8 puntos de unidad tributaria a partir del primero de agosto quedando el tickets de alimentación en 42.480.

Nunca falta la pomposidad de la retórica del gobierno en estos anuncios, al manifestar que “un gobierno socialista, revolucionario, como el que yo presido (…) tiene que estar siempre protegiendo el empleo, su estabilidad”, pura demagogia. Maduro engloba estos aumentos en lo que denomina “protección al salario”, pero es más que sabido que estos aumentos lejos están de cubrir el costo de vida frente a la galopante inflación.

Este aumento como mucho, apenas servirá para paliar muy parcial y circunstancialmente, el nivel tan terriblemente bajo en que está el salario. Cuando se comparan estos aumentos con los precios de los productos más esenciales se disipan rápidamente. No estamos hablando de los precios de los vendedores informales o bachaqueros en la calle, sino de los precios de los establecimientos comerciales formales.

Un simple ejemplo basta, incluso para un producto que está controlado y que el gobierno se vanagloria de ello, el precio del pan. Tenemos que el salario mínimo en sí alcanza apenas para comprar dos panes campesinos diarios. Peor aún, equivale a cuatro kilos de carne al mes a los precios que ya están liberados en las carnicerías, o a tres cartones y medio de huevo también al mes. Por eso es que la tijera entre el salario y los precios de los productos a adquirir se ido abriendo de una manera vertiginosa, lo que significa una brutal caída del salario real.

Es de considerar se ha llegado a que el monto del ticket alimentario será inicialmente 2,8 veces más que del salario mínimo en el mes de agosto, y dos veces más a partir del 1 de septiembre. Recordemos que el “bono alimentación” es una ayuda para “complementar” la comida diaria, pero ahora tenemos que con respecto al nuevo salario mínimo se abrió una fuerte brecha de casi 20 mil bolívares. En la relación anterior teníamos 3.000 bolívares de diferencia entre dicho salario mínimo y la ayuda por alimentación.

Más aún, si partimos de que por definición legal el bono alimentación equivale a una comida balanceada diaria, entonces, desde el gobierno se está admitiendo que el salario mínimo ajustado alcanza solo para media comida diaria. Como vemos, se está tratando de una forma de ajustar el ingreso laboral por vía de bono de alimentación siendo esto un fraude contra las prestaciones sociales y demás derechos laborales que se calculan en base al salario y que no incluye el ingreso por bono alimentación, además de una medida engañosa tomada por el gobierno que solo develan la atroz crisis económica que vive el país.

Un economista neoliberal debe estar admirando al gobierno de Maduro, de cómo y sin pestañear, vulnera conquistas laborales haciéndola pasar incluso como medidas de "protección al empleo y al estabilidad" , y reduce la manera de remuneración salarial colocando el grueso de los ingresos a esquemas de bonos de alimentación, es decir, de ayuda alimentaria.

Esto ya lo habíamos denunciado en un reciente artículo cuando el Vicepresidente, Aristóbulo Istúriz, había asomado que vendría un aumento pero vía bono alimentación. “Y esta brecha –entre el mínimo y la ayuda alimentación– es la que pretende acrecentar aún más el gobierno, anunciando que se viene un aumento vía bono alimentación, pero dejando en el piso el salario mínimo. Por eso es que hemos venido sosteniendo que la medida más antiobrera de todas las que ha venido ejecutando el gobierno de Maduro es la salarial, aunque se jacte de lo contrario”.

Si ya la inflación lanza al piso el salario, el gobierno apenas lo que hace son paliativos y aumentos que rápidamente son devorados por la inflación, además viene teniendo la política de paralizar la discusión de los contratos colectivos en todas las empresas, tanto públicas como privadas que siguen el ejemplo.

Frente a la creciente carestía de vida, es clave que toda pelea salarial y la lucha por el contrato incluya la cláusula de la escala móvil de salario, es decir, que el salario se vaya ajustando automáticamente a medida que aumenta la inflación, como una medida defensiva elemental para que la crisis no siga golpeando de manera avasallante al bolsillo del pueblo trabajador. Al mismo tiempo que se pelea por un verdadero control de los precios, cosa que solo pueden hacer los propios trabajadores y comunidades populares tomando el asunto directamente en sus manos.