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Red Internacional
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Ideas. El frente único defensivo en la estrategia revolucionaria

Lejos de ser una teoría de la “ofensiva permanente”, como caricaturizan algunos, la teoría de la revolución permanente otorga herramientas que permiten pensar los diversos momentos de la lucha de clases, incluyendo los “momentos defensivos.” Resulta interesante, para conocer este aspecto, revisar algunos debates de León Trotsky con la III Internacional y la Socialdemocracia, ante el ascenso del nazismo.

Juan Valenzuela

Juan Valenzuela Profesor de filosofía. PTR.

Domingo 2 de agosto de 2015

“Dentro del marco de la democracia burguesa y paralela a la incesante lucha contra ella –escribía León Trotsky en febrero de 1933-, se formaron en el curso de muchas décadas elementos de democracia proletaria: partidos políticos, prensa obrera, sindicatos, comités de fábrica, clubes, cooperativas, sociedades deportivas, etc. La misión del fascismo no es tanto completar la destrucción de la democracia burguesa, sino aplastar los primeros esbozos de democracia proletaria. En cuanto a nuestra misión, consiste en situar esos elementos de democracia proletaria, ya creados, en la base del sistema soviético del Estado obrero. Para este fin, es necesario romper la cáscara de la democracia burguesa y liberar de ella el núcleo de la democracia obrera.”

Este pasaje, escrito en una situación sumamente crítica, ad portas de la victoria y consolidación de Hitler y los nazis en el poder, es sumamente indicativo para comprender la problemática del frente único defensivo. Si Trotsky instaba al Partido Comunista y a la Socialdemocracia alemanas a realizar un frente único con el fin de defenderse de la ofensiva burguesa que se concretaba a través del aparato militar y policial y de las horas fascistas; no era en función de una abstracción: la “Constitución”, la “democracia”, etc.; sino de algo más preciso: los elementos de democracia proletaria presentes en los marcos de la democracia burguesa. La suspensión de los derechos democráticos que propugnaban los nazis como método de gobierno, iba necesariamente a atentar en contra de esos “partidos políticos, prensa obrera, sindicatos, comités de fábrica, clubes, cooperativas” y “sociedades deportivas.”

Como es sabido, el PC y la Socialdemocracia se negaron a un frente único. Los nazis no encontraron obstáculos a la hora de destruir a la izquierda y a todos los sectores de la población considerados enemigos como los judíos. El PC tildó a la “Socialdemocracia” de “socialfascista” y la Socialdemocracia privilegió su alianza con la burguesía que consideraba democrática. De ese modo, la base obrera de ambos partidos, no pudo organizarse conjuntamente para realizar acciones de defensa concretas en contra de los nazis. De ese modo, todos esos elementos de democracia obrera en el marco de la democracia burguesa, fueron destruidos junto a ésta.

La insistencia de Trotsky durante este periodo, en la política de frente único, no negaba el carácter irreconciliable de las diferencias entre la corriente Socialdemócrata y la tradición bolchevique que expresaba el PC, aunque con oscilaciones graves que lo condujeron finalmente a perder su carácter revolucionario un poco más tarde. La socialdemocracia actúa como el médico de un capitalismo agonizante, el bolchevismo aspira a ser su sepulturero. Pero ese carácter irreconciliable de las diferencias, no impedían a León Trotsky remarcar la necesidad del frente único en función de cuestiones muy prácticas y concretas: “El comunista inteligente, el bolchevique sensato, dirá al socialdemócrata: <>. ¿No es esta una manera irreprochable de plantear la cuestión? ¿No corresponde este método a los intereses fundamentales de todo el proletariado?”
León Trotsky consideraba que la formulación de esta política debía realizarse dirigiéndose a todo el Partido Socialdemócrata. Pero no consideraba, por ello, que este partido -que ya se había transformado en un partido traidor de los intereses de la clase obrera en 1914-, pudiese “recapacitar” y retomar la ruta de la revolución. El frente único buscaba atraer a los mejores elementos de este partido, a su base obrera, y separarla de sus dirigentes reformistas por medio de la experiencia. De este modo el aspecto de acción del frente único, acotado a la defensa de una posición en estos casos, se engarza con el objetivo de incrementar la influencia de los revolucionarios. Porque defender una posición no puede separarse del objetivo estratégico de vencer. Como decía Trotsky: “sólo se defiende bien quien no se limita a defenderse, sino que también, a la primera ocasión, está decidido a pasar a la ofensiva.”

1 León Trotsky, “La lucha contra el fascismo en Alemania”, p. 316, ediciones IPS, B. Aires
2 Ídem, p. 304
3 Ídem, p. 301


Juan Valenzuela

Santiago de Chile

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