Se intensifica el debate educacional. En septiembre se presentaría el proyecto de ley para la gratuidad en la Educación Superior, después en la ley de Presupuesto se establecerán los primeros pasos para iniciar su implementación el 2016. Los primeros anuncios despertaron polémicas, y un acercamiento entre la DC y la UDI, acorde al giro del Gobierno.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Jueves 16 de julio de 2015
Anuncios y polémicas
Hay tres anuncios centrales: que para el 2016 se cubriría al 60%, que se excluiría de esto a las universidades fuera del CRUCH (Consejo de Rectores), y que se comenzaría a implementar vía discusión presupuestaria por el retraso en la presentación del proyecto de ley.
El primer punto despertó polémicas porque la promesa inicial, ya de por sí insuficiente, era del 70%. El segundo, porque quedarían fuera miles de estudiantes de las universidades privadas que no pertenecen al CRUCH. El tercero, porque queda sometido a las negociaciones del Penta-parlamento y sujeto a retrocesos.
La polémica es engañosa. Los Rectores y dueños de las universidades privadas que quedarían fuera, hablan de la igualdad, del resguardo de sus estudiantes “vulnerables”, de la no discriminación entre estudiantes. Lo cierto es que su preocupación es la pérdida de matrículas, es decir, de ingresos, de clientes.
¿Por qué? Porque su argumento es claro: los estudiantes no las preferirán a la hora de matricularse, sino que preferirían las universidades gratuitas. Esto quiere decir que los estudiantes sí seguirían estudiando, pero en otras universidades. Por eso, aunque hablan en nombre de los estudiantes, no es lo que les preocupa.
Hay otro problema que genera tensiones, y que también utilizan para dividir a los estudiantes.
Peor el remedio que la enfermedad
El otro problema es que al seleccionar las universidades del CRUCH, quedarían fuera miles de estudiantes “vulnerables” de las universidades no seleccionadas. La solución lógica sería abrir las puertas de las universidades gratuitas, comenzando por dejar de realizar transferencias de fondos estatales a las universidades privadas y que asuman así plenamente su carácter de tales, y redestinando esos fondos a establecimientos educacionales estatales.
Si se abren las puertas, con aumento de fondos por esta vía inicial e inmediata, esos miles de estudiantes “vulnerables” de las universidades no seleccionadas podrían cambiarse a las gratuitas y continuar sus estudios. Pero, el Gobierno estableció un remedio que es peor que la enfermedad: llamó a congelar la matrícula de las universidades del CRUCH, para no perjudicar a las universidades no CRUCH. Es decir, forzarlos a seguir pagando en sus actuales casas de estudio.
Y así, como informamos en La Izquierda Diario aquí (http://www.laizquierdadiario.cl/El-giro-del-Gobierno-se-vienen-dias-de-negociaciones-en-los-margenes), el giro del Gobierno le pavimenta el camino a la derecha, donde se encuentran.
¿Quién lo dijo?
“Prometió gratuidad universal al país, y ahora el beneficio se lo está entregando a los alumnos de universidades tradicionales, que lógicamente se lo merecen, nadie pone en duda aquello. Pero el hecho es la discriminación con las miles de familias esforzadas y de clase media que creyeron en ella, eso no es justo".
“Queremos pedir derechamente, con mucho respeto, al Gobierno que reconsidere la forma en que está teniendo lugar este ajuste, por razones de restricciones presupuestarias y fiscales que todos entendemos, procurando que el ajuste en educación superior se haga con equidad, es decir sin discriminación respecto de los alumnos vulnerables que no están en el Consejo de Rectores”.
Las dos declaraciones tienen un mismo argumento: evitar la discriminación entre los estudiantes de las instituciones del CRUCI seleccionadas y las que no lo son.
Pero, la primera declaración es de la senadora UDI, Ena von Baer, y la segunda del senador DC Ignacio Walker. Otra comprobación de que el giro del Gobierno, le pavimenta el camino a la derecha, donde se encuentran.