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Red Internacional
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LÍNEA DE POBREZA SEGÚN LA CIUDAD. El gobierno del PRO admite que los docentes y los trabajadores estatales apenas llegan a fin de mes

Según el Centro de Estadísticas Porteño, un hogar necesita más de $12.600 para no ser pobre pero los sueldos de un docente y un trabajador estatal apenas superan este monto. Mientras los funcionarios del gobierno ganan 10 veces más que la canasta básica.

Mónica Arancibia

Mónica Arancibia @monidi12

Viernes 27 de marzo de 2015

De acuerdo al dato publicado por el centro de estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires un trabajador debería recibir ingresos por $6300 por mes para no ser pobre y una familia (pareja con dos hijos) necesita tres sueldos mínimos ($12.600). Para superar la indigencia debe tener ingresos por $4.600. De acuerdo a este cálculo los mayores gastos están en la compra de alimentos y en el alquiler de la vivienda.
Este dato revela que los trabajadores estatales, docentes, y de la salud de la ciudad llegan a fin de mes con lo justo. Veamos caso por caso.

Los docentes a partir del aumento del mes que viene recibirán un salario de $7100, si en el hogar los dos mayores son docentes su ingreso mensual sería de $14200, es decir que superan el monto de la pobreza pero sólo les sobraría $1544,59 en el mes. Quizás haciendo malabares puedan ir un fin de semana al cine con los hijos y cenar después en un modesto restaurante. El gobierno podría sugerir que el docente trabaje dos turnos, así podría llegar más holgado a fin de mes, poco importa si se duplica su jornada laboral o las horas extras destinadas a preparación de las clases y correcciones que no son remuneradas.

Supongamos otro hogar compuesto por un trabajador estatal, que si le descontamos el monotributo que paga por mes (como la mayoría de los trabajadores estatales que están precarizados) alcanza aproximadamente $7000 y una enfermera de reciente ingreso que cobra un promedio de $8000, ambos suman $15000. Es decir que sólo les sobra $2344.59 para no ser pobres.

Estos ejemplos son creíbles si consideramos correcto el cálculo de canasta básica que realiza el macrismo, que estimó la canasta total en $12.655,41 de febrero. De ese total más de un cuarto se destina a alimentos. La composición se distribuye en cereales (pan y harina) en $1.209 mensuales, carnes $1.215,01 y frutas y verduras $1.101.

Hay números que son difíciles de creer recorriendo los negocios y viendo los diarios, como que una familia tipo sólo gaste $1.067 en indumentaria cuando se considera que la familia tiene 2 hijos en edad escolar. Con suerte el abrigo y las zapatillas le duren todo el invierno. Otro dato optimista es la estimación del alquiler de vivienda. En la ciudad del PRO el 30% de las familias son inquilinas. El informe estimó que un alquiler ronda los $2.429, que representaría un 20% de los ingresos del hogar. Sin embargo, si se toma cualquier clasificado, un alquiler de un departamento de 3 ambientes (para una familia tipo) en Congreso, por poner un ejemplo medio en la ciudad, ronda los $5000. Esto representaría un 40% de los ingresos de la familia.
Si se modifican los datos que estimaron desde el gobierno de la Ciudad los trabajadores de la salud, del estado o los docentes no alcanzarían ni la línea de pobreza.

Estos ejemplos muestran sólo un sector de trabajadores en blanco, no estimamos los trabajadores en negro que ni siquiera alcanzan el sueldo mínimo vital y móvil y que en la capital representan un tercio de la población. El organismo de la Ciudad calculó un límite para la indigencia de $ 4.570, que representaría un poco más de un tercio de la frontera de la pobreza. Es decir, que según el cálculo porteño una familia que reciba el salario mínimo vital y móvil, hoy en $4.716 podría alcanzar la alimentación sólo para sobrevivir, ya que alcanza el monto para no ser indigente pero no llega a la canasta básica total. En este segmento están los trabajadores en negro.

Esta realidad que vive la mayoría de los trabajadores de la Ciudad contrasta con la vida y los ingresos que llevan los funcionarios del macrismo. Por ejemplo un legislador supera los $60.000 mensuales, es decir cobra 5 veces más que el valor de la canasta total, ni siquiera tendrían que trabajar dos en esa familia. El Ministro de Educación en 2014 tuvo un sueldo promedio de $ 58000 muy lejano al sueldo de un docente. El ministro cobra 8 veces más que un trabajador de la educación. Sus ingresos superan 5 veces la canasta total.

A los funcionarios del macrismo y los legisladores les sobran los días y el dinero para irse en familia de viaje, ir al cine, o al teatro o cenar en lujosos restaurantes. A diferencia de los trabajadores de la Ciudad que con suerte pueden hacer una salida al mes si afilan los gastos o un asado el fin de semana.

Además de los ingresos que perciben los funcionarios por las funciones públicas, la mayoría de ellos cuentan con ingresos extras por ser dueños de campos, consultoras e inmuebles. Horacio Rodríguez Larreta, jefe de gabinete, encabeza el ránking de los funcionarios más ricos, con 12 millones de pesos. Ellos no tienen que hacer ninguna cuenta para ver cómo llegar a fin de mes, ni pensar en horas extras o dobles jornadas o mudarse cada dos años en búsqueda de un alquiler menor.

Desde el Frente de Izquierda seguiremos insistiendo para que todos los funcionarios cobren como una maestra. Para acabar con los privilegios de una casta política que vive totalmente alejada de las necesidades del pueblo trabajador y por un salario mínimo igual a la canasta familiar.


Mónica Arancibia

Nacida en Bs. As. en 1984. Es economista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas. Coedita la sección de Economía de La Izquierda Diario.

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