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Red Internacional
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ESTATIZACIÓN DE TRENES. El Gobierno ordena rescindir contratos con concesionarias de trenes de pasajeros

La Sociedad Operadora Ferroviaria S.E. quedaría a cargo de la líneas Mitre, General San Martin, General Roca, y Belgrano Sur. El Grupo Roggio mantiene la concesión del Subte, premetro y línea Urquiza. El grupo EMEPA se queda con el Belgrano Norte.

Emiliano Trodler Economista

Martes 3 de marzo de 2015

Fotografía:Mariano Mantel/flickr

Un día después de anunciar el envío al parlamento de un proyecto para la estatización de los trenes, el gobierno nacional ordenó instrumentar las medidas necesarias rescindir los contratos con las empresas concesionarias de trenes de pasajeros metropolitanos que operan las líneas ferroviarias Mitre, General San Martín, General Roca, y Belgrano Sur.

A través del Boletín Oficial se informó la disposición gubernamental de traspasar a la Sociedad Operadora Ferroviaria Sociedad del Estado la operación directa de los servicios de transporte ferroviario de pasajeros (Resolución 171/2015, con la firma del ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo).

La resolución se basa en "que los operadores de las Líneas Mitre, General San Martín, Belgrano Sur y General Roca no han prestado un servicio acorde a los objetivos previstos en los Acuerdos de Operación suscriptos oportunamente", por lo que "se considera pertinente instruir a la sociedad Operadora Ferroviaria S.E. para que instrumente las medidas necesarias a los efectos de rescindir los Acuerdos de Operación, suscriptos con fecha 10 de febrero de 2014 con las empresas Corredores Ferroviarios S.A. y Argentren S.A., asumiendo de esta manera la operación en forma directa de las líneas Mitre, General San Martín, General Roca y Belgrano Sur".

Las concesionarias que hasta hoy gerenciaban las cuatro líneas ferroviarias son Corredores Ferroviarios Sociedad Anónima (COFESA) Y Argentren, controladas respectivamente por el Grupo Roggio y EMEPA.

En su discurso la presidenta justificó la medida como un ahorro de 415 millones de pesos por los aumentos en el gasto de operación de las líneas de transporte ferroviario, que en el caso de la línea Sarmiento, que ya administra el Estado, fue de "17 por ciento, mientras que los operadores privados aumentaron sus gastos en la línea San Martín, 77 por ciento; en la línea Roca, 27; en la línea Belgrano Sur, 56 por ciento y en la línea Mitre, 51 por ciento”.

A pesar de la decisión del Gobierno nacional, ambas empresas continúan con concesiones en el área del transporte: Roggio a través de Metrovías opera la red de Subterráneos, el Premetro y el Ferrocarril Urquiza, en tanto EMEPA sigue operando el Belgrano Norte a través de Ferrovías.

En su discurso de apertura a las sesiones legislativas, CFK comparó el anuncio con la nacionalización de los trenes instrumentada el 1° de marzo de 1948 por el ex presidente Juan Domingo Perón.

Recordemos que por aquel entonces Inglaterra mantenía una deuda congelada de 14 millones de libras con Argentina por la compra de alimentos durante la Segunda Guerra Mundial y venía intentando a toda costa establecer un arreglo comercial que le permitiera saldar esa deuda y al mismo tiempo salir beneficiada.

Las palabras de Perón pasaron a la historia: “no vamos a usar los fondos bloqueados para comprar hierro viejo”. Finalmente el acuerdo Eady-Miranda va a establecer el compromiso de exportación de carnes y la progresiva adquisición del ferrocarril para saldar esa deuda, y la nacionalización de los ferrocarriles se va a realizar al triple de la valuación que había realizado una Comisión del propio Poder Ejecutivo. El resultado va a ser la transferencia al Estado de un ferrocarril que tenía el 96% de las locomotoras y el 85% de los rieles completamente desgastados.

El nacionalismo burgués del primer gobierno de Perón no irá más allá de retrasar por unos años el desmantelamiento del sistema ferroviario a manos de las automotrices y las petroleras de capitales norteamericanos.

La estatización de los trenes anunciada por el gobierno de Cristina no deja de ser una medida aislada y limitada. No persigue la mejora del sistema de transporte sino a lo sumo evitar una gangrena de recursos hacia empresas que durante todos estos años no invirtieron pero recaudaron millones, al mismo tiempo que el sistema ferroviario se iba convirtiendo en "hierro viejo" y causante de inmumerables crímenes sociales.