La Cámara de Diputados de Brasil aprobó la continuidad del proceso de impeachment. Los discursos mostraron el carácter reaccionario de este golpe.
Lunes 18 de abril de 2016 11:38
Con mayor margen que el proyectado por los grandes diarios brasileros, la Cámara de Diputados aprobó la continuidad del proceso de impeachment. Centenares de diputados, dueños de enormes privilegios y denunciados por corrupción y otros crímenes, secuestraron la voluntad a millones de electores para imponer un rumbo al país aún más reaccionario que el que ya venía siendo implementado por los ajustes de Dilma.
El paso hacia el golpe institucional que dieron los diputados, y que alzará al poder a la corrupta y reaccionaria dupla Temer y Cunha con apoyo de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp) y de la corporación mediática Rede Globo, aun deberá pasar por la votación con mayoría simple en el Senado. Se espera que sea aprobada allí según las proyecciones de los medios. La operación Lava-Jato, que investiga los esquemas de corrupción en Petrobras, atendiendo a intereses imperialistas y atacando derechos democráticos elementales, sentó las bases de esta ofensiva golpista del poder parlamentario apoyado por el poder judicial.
Pocos votos favorables al impeachment se pronunciaron sobre el tema de la denuncia, la llamada "bicicleta fiscal", en sí misma cuestionable como motivo para el impeachment. Ponen de manifiesto su carácter golpista, pero no solo eso, muestran el contenido completamente reaccionario de los fundamentos de voto. Los votos por la salida de Dilma fueron un desfile de argumentos reaccionarios que se hicieron en nombre de la Policía Militar, de las Fuerzas Armadas, de los ruralistas que persiguen a los indígenas, de la iglesia, la familia patriarcal e incluso de la dictadura militar y el torturador General Brilhante Ulstra.
El PT abrió el camino a esta ofensiva al asimilar los métodos capitalistas de corrupción para gobernar, contener y desviar las demandas que explotaron en las calles en junio de 2013 e implementar un brutal ajuste contra los trabajadores y el pueblo pobre en el segundo mandato de Dilma. El PT hizo una campaña electoral prometiendo no ajustar y comenzó a atacar al pueblo trabajador desde el primer día de gobierno, desmoralizando a sus propios electores entre los trabajadores y el pueblo.
Por su parte, la CUT, la CTB, la UNE y demás direcciones petistas del movimiento de masas impidieron que los sindicatos luchasen contra los ajustes y la impunidad de "su gobierno", haciendo solo críticas formales a los aspectos más derechistas del mismo, porque su verdadero plan era preparar la campaña para el regreso de Lula en 2018. Una verdadera traición que el movimiento obrero brasilero tendrá que pagar en el próximo período. Al dejar aisladas, y libradas a su propia suerte las luchas de resistencia que surgieron, como la actual de Rio de Janeiro, construyeron la derrota de hoy. En medio de esta crisis nacional, las manifestaciones pacíficas convocadas por las centrales sindicales ligadas al gobierno fueron incapaces de oponer cualquier resistencia a la ofensiva de la derecha que fortalecieron. La CUT se negó a impulsar un plan de lucha con huelgas, paros y los métodos de lucha de clases, decidido en asambleas de base, único camino que puede de hecho frenar la ofensiva golpista, lo que presuponía una ruptura con su subordinación a Lula y Dilma. Prefirieron que triunfe la derecha, como ocurrió hoy, en lugar de plantear la cuestión en la base de dominio de esta casta burocrática. Estos burócratas sindicales temen mucho más la espontaneidad de su base sindical que los patrones y la derecha.
La izquierda que no se pronunció contra el impeachment -o más aun, que llamó a la abstención diciendo que era lo mismo un resultado que otro, como hizo el PSTU- pudo ver hoy a quienes estuvieron aplaudiendo todos estos meses. No solo la Fiesp, sino la política de los evangélicos y del agronegocio, que están entre los grandes ganadores de la noche. La aprobación de este paso hacia el impeachment es el avance de una ofensiva bonapartista de derecha sobre el país. Corrientes internas del PSOL como el MES liderado por Luciana Genro, que se limitó a un posteo desesperado de último momento antes de la votación contra el impeachment por las redes sociales, al idealizar al juez Sérgio Moro y defender el llamado a elecciones generales junto con Marina Silva, también fueron funcionales al triunfo del golpismo institucional.
Llamamos a los trabajadores y la juventud que odian a la derecha, a impulsar junto con nosotros una lucha seria contra el golpe institucional, sin por eso dar ningún apoyo al PT. Defendemos en cada lugar de trabajo y estudio un inmediato plan de luchas para oponer resistencia al avance de la derecha y sus ataques. La CSP-Conlutas no puede ser funcional al golpismo siguiendo la política del PSTU. Si los parlamentarios del PSOL quisieran ser consecuentes con el rechazo al golpismo que demostraron hoy en el parlamento deben dejar de alimentar ilusiones en la Lava-Jato, de embellecer a la burocracia sindical y política del PT, para poner sus fuerzas al servicio de llamar a la movilización independiente de los trabajadores y la juventud.
Al mismo tiempo que dedicamos todos nuestros esfuerzos a rodear de solidaridad y ayudar a triunfar las luchas en curso, como la de Rio de Janeiro, nosotros desde el MRT hemos planteado en las asambleas estudiantiles y de trabajadores la necesidad de poner en pie una gran lucha contra el golpismo institucional y los ajustes; y defendemos la necesidad de luchar por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana que ataque la corrupción de raíz y haga que los capitalistas paguen por la crisis y enfrente los problemas estructurales del país.