El Papa Francisco convoca a todos los presidentes de Conferencias Episcopales del mundo para tratar los temas de abusos sexuales al interior de la Iglesia.

Suely Arancibia Auxiliar Hospital Barros Luco.
Jueves 13 de septiembre de 2018
Miles son los casos de abuso sexual cometidos por sacerdotes e integrantes de la Iglesia Católica alrededor del mundo, en Pensilvania son 300 sacerdotes acusados de abusar aproximadamente de mil niños, en Alemania son 3.677 casos, en Australia son 4.444 los abusados, 14.500 en Irlanda, cientos de casos en Chile, y así la lista suma y crece.
Ante esta situación, Bergoglio, quien el mes pasado fue acusado de encubrir y proteger a cardenales, entre ellos Ezzati y Errázuriz, hoy en un intento desesperado por salvar la imagen de la “santa” institución, convocó a todos los presidentes de las Conferencias Episcopales de la Iglesia Católica para hablar sobre la “protección de menores” y tomar medidas que permitan erradicar los casos de abuso, esto en el contexto de disputas y crisis interna al interior de la Iglesia Católica.
Te puede interesar: El papa Francisco enfrenta la peor crisis interna en sus cinco años de papado
En el marco del XXVI Consejo de Cardenales que se desarrolla en Roma, instancia de la cual Francisco Javier Errázuriz se restó por “imprevistos de última hora”, se “reflexionó” sobre los casos de abuso sexual, citando a este encuentro entre los días 21 y 24 de febrero de 2019, el cual tendrá lugar en la “santa sede”.
Francisco, quien atraviesa por una de las mayores tormentas que ha azotado a la Iglesia en años, busca redimir a la institución y su propia imagen, la cual cada vez está más en cuestión. Sin embargo, los intentos desesperados de Bergoglio no pueden librar a la institución, la cual según la encuesta Cadem, en Chile cuenta con un 76% de desaprobación, mientras que el 96% cree que la Iglesia oculta o protege a los sacerdotes acusados.
La misma Iglesia que se jacta de querer “salvar a las dos vidas”, o de estar por los derechos de los niños y los más necesitados, hoy se desmorona a pedazos, demostrando que su moral es un arma de doble filo. Es por esto la necesidad de la real y efectiva separación de la Iglesia y el Estado, para que la “santa” institución en su alianza con el Estado, no siga criminalizando, entrometiéndose y decidiendo por el destino de millones.