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OPINIÓN. El lado precario de la “Noche de los Shoppings”

Ofertas y publicidades invaden los medios, cupones de descuento en los diarios, las “12 cuotas” son protagonistas de la tele. Compartimos la opinión de una joven trabajadora de comercio, la explotación detrás de las compras navideñas.

Viernes 25 de diciembre de 2015

Trabajo en comercio desde los 18 años, en principio ingrese a un Call Center que comercializaba seguros para tarjetas de crédito, a los pocos meses de ingresar la empresa se declaró en quiebra y como estábamos precarizados no percibimos ninguna indemnización. Ese mismo año comencé a trabajar como vendedora para una cadena de locales, cubría francos y vacaciones hasta que me efectivizaron. Ya hace cinco años que soy trabajadora de comercio

"La Noche de los Shoppings" comenzó a extenderse a todos los complejos de locales de consumo masivo. Generalmente se realiza durante la víspera de navidad, el 23 de diciembre, extendiendo el horario hasta las cuatro o cinco de la mañana. Hoy en día la costumbre es que los días previos los grandes centros comerciales amplían sus horarios de apertura y cierre, llegando a extenderse hasta las 23 hs.

Durante estas fechas las horas extras no son optativas, al ingresar en comercio y acercarse las épocas festivas sabes que vas a trabajar horas extras, las empresas aumentan los precios en estas fechas y se adhieren a descuentos bancarios con el fin de atraer al público pero sin embargo el precio de los productos continúa siendo el mismo ya que el descuento aplicado esta calculado en el aumento previo.

Yo además soy estudiante, estudio en la Universidad de Buenos Aires, comencé a trabajar cuando ingrese a la carrera, mis horarios laborales son rotativos, cuando inicia el cuatrimestre en la universidad tengo que pasar los horarios en los que estudio para ver si pueden darme horarios fijos esos días, tampoco tienen que coincidir con los horarios de mis compañeras de trabajo, si tenemos algún horario de estudio que coincide nos rotan a otro local para poder coordinar el horario laboral.

Muchas veces tuve que cambiar de local de trabajo, ya que por contrato pueden enviarme a cualquier local de la cadena, lo cual implico cambiar mis horarios de cursada o dejar las materias ya que mi horario laboral se modificaba en función a ese nuevo local. Estudiar y trabajar es hacer malabares con el tiempo.

Como trabajadora considero que el primer derecho elemental debería ser que todo empleado de comercio cobre lo equivalente a una canasta familiar básica, aquellos comercios que están adheridos al sindicato de empleados de comercio abonan sus sueldos acorde al convenio del sindicato, unos $ 6.000 pesos para quienes trabajan horarios part-time y unos $10.000 pesos para quienes trabajan jornada completa.

Estos números se encuentran por debajo de lo que cuesta en la actualidad la canasta básica, las paritarias del rubro comercio generalmente son las más bajas de todas, en marzo se acordó un aumento del 27% cuando la inflación se encontraba por encima de este porcentaje. Los horarios deberían ser accesibles, la flexibilizacion laboral permite que los horarios sean rotativos impidiendo que muchos puedan a acceder a estudiar o puedan administrar su tiempo para aprovecharlo en función de sus intereses personales. Los francos rotativos, y generalmente en la semana, implican que los trabajadores tengan que dejar de pasar tiempo con sus familias o vínculos.

Los jóvenes son los que más sufren la precarización laboral en el rubro, para la mayoría es la primer oportunidad de ingresar a un empleo, muchos son contratados por tres meses en periodo de prueba y son despedidos, otros trabajan en pequeños comercios en negro, no reciben ningún aporte jubilatorio y tampoco pueden acceder a una obra social o sistema de salud de calidad.

Matilda - Trabajadora de Comercio