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Red Internacional
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OPINIÓN. El miserable Paolo Rocca y las lecciones de Bérgamo

La voracidad empresaria de Techint provocó una masacre en Italia. Una carta de Rocca a intendentes bonaerenses la refiere pero a medias. ¿San Nicolás, Zárate y Campana serán la Bérgamo argentina? Despidos, suspensiones y exposición al coronavirus con avales de los sindicatos y el Gobierno.

Federico Berg

Federico Berg @fedeberg80

Lunes 13 de abril de 2020 11:40

San Nicolás, Zárate y Campana son ciudades en las que las empresas de Rocca tienen un peso asfixiante. Miles de obreros trabajan directamente en sus plantas, y otros tantos miles lo hacen de manera indirecta. El horario de la fábrica marca la vida de la población. En estos tiempos de pandemia y cuarentena, las ganancias de Techint tienen mucho más peso que la salud y las vidas obreras.

Con cara de Rocca

El multimillonario dueño del holding Techint envió una carta a los intendentes de Zárate y Campana, donde se radica Tenaris Siderca. Como un psicópata que se cree su propia ficción, incapaz de registrar la humanidad de los demás, relata la “experiencia” de Bérgamo. En esa región italiana, Rocca fue uno de los principales lobbistas que presionaron para que no se la declarara “zona roja”. Mientras avanzaba la pandemia del Covid-19, las industrias de Techint seguían produciendo ganancias.

El resultado fue una imagen que recorrió el mundo: una caravana fúnebre de camiones militares trasladando cadáveres. No sólo se habían sobrepasado los hospitales y salas de atención sanitaria, sino algo mucho más macabro: se había saturado la capacidad de procesar los muertos. El tenebroso convoy estaba llevando los cadáveres a otras ciudades.

Masacres a ambas orillas del charco

En la planta de Ternium Siderar de San Nicolás, los miles de obreros que trabajan allí fueron obligados a mantener sus tareas violando todas las medidas sanitarias obligatorias. Como si fuera la embajada de un país extranjero, adentro de la planta no parecen regir las leyes argentinas. Las denuncias que inundaron los teléfonos de La Izquierda Diario hablan de falta de alcohol en gel, barbijos precarios e insuficientes, y hasta cortes de agua en los vestuarios.

Todas las mañanas se están amontonando de a cientos de trabajadores en los molinetes de Siderar. La “distancia social” se vuelve una utopía a la hora de marcar el ingreso. Y la única alternativa que ofrece Rocca es la suspensión con una reducción salarial que empuja a los obreros aún más abajo de la línea de pobreza.
¿Será por eso que Siderar donó camas para el Hospital San Felipe? ¿Se preparará para contener la pandemia que ellos mismos profundizaron por exponer a los trabajadores?

¿No tan miserables?

En entrevista con Santiago del Moro, el presidente Fernández volvió a referirse a Paolo Rocca y demás empresarios que aprovechan la pandemia para ajustar, suspender y despedir. “El tema Techint ya pasó. Ahora miramos para adelante”. Más aún, se despachó con un indignante elogio al “mensaje esperanzador” de la UIA.
El DNU del gobierno que supuestamente prohibía despidos y suspensiones parece haber sido impreso en papel higiénico: no sirve ni para barbijo. Los 1500 despidos de Techint ratificados por el gobierno y la Uocra, cierres de fábricas como Dánica o el infame caso del frigorífico Penta, que envió a la Policía Bonaerense de Berni y Kicillof a reprimir brutalmente a los trabajadores, dan muestra de ello.

Del mismo material están hechos los anteproyectos de ley del oficialismo sobre impuestos excepcionales a las grandes fortunas para capear la crisis. Cada día que pasa se devalúan aún más las propuestas, desde la CTA hasta Heller. A este ritmo, los multimillonarios argentinos van a terminar cobrando más subsidios en vez de pagar más impuestos.

La Uocra y la UOM, como el resto de las burocracias sindicales, siguen actuando como los departamentos de Recursos Humanos de las empresas. Justifican las suspensiones y los despidos y refuerzan los argumentos de las patronales, en vez de luchar por las condiciones y los puestos de trabajo. Ni qué hablar de discutir hacia las bases una salida de conjunto para el pueblo trabajador.

Cuestión de vida o muerte

Los empresarios toman al pie de la letra aquella definición atribuida a los chinos de que toda crisis es una oportunidad. Para ellos, es una oportunidad para exprimir aún más a los trabajadores y arrancar más ganancias a costa de la salud y las vidas obreras. Es por eso que se imponen una serie de medidas imprescindibles de autodefensa para el pueblo trabajador en una cuestión de vida o muerte. Urgentes en esta coyuntura de pandemia y cuarentena, pero hacia el futuro inmediato frente al escenario de recesión y miseria que se anuncia, para que no sean los trabajadores quienes paguen la crisis.

Medidas como el mantenimiento del 100% del salario y de todos los puestos de trabajo, la toma y estatización de toda fábrica que cierre o despida, y la distribución de las horas de trabajo son imprescindibles. Para garantizar esto, y que se cumplan a rajatabla todas las condiciones sanitarias, la organización de comités de higiene y salubridad en cada lugar de trabajo.

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Es de primer orden la implementación de testeos masivos, comenzando por todos los sectores afectados a las actividades esenciales: trabajadores de la salud, transporte, producción y distribución de alimentos, etc. Las vidas obreras valen más que las ganancias empresarias.