Las manifestaciones en Portland continúan y despiertan solidaridad en otras ciudades. Trump radicaliza su discurso electoral. Qué pasa en Estados Unidos.
Lunes 27 de julio de 2020 10:09
De esos temas habló Diego Sacchi en su columna sobre noticias internacionales del programa de radio El Círculo Rojo, que se emite todos los domingos de 21 a 23 hs por Radio Con Vos.
Les cuento una escena. Cientos de mujeres se encuentran cada noche, para identificarse van con remeras o algo de color amarillo. Se organizan, se toman los brazos entrelazados y se ponen al frente de una gran manifestantes.
Todo empezó con un mensaje en Facebook que decía “hay que vestirse como si fueramos al supermercado”. Una de las organizadoras le dijo el New York Times “Quería que nos vieran como madres, porque ¿Quién quiere dispararle a una mamá?”
Se llaman el ‘Muro de mamás’ y se organizaron cada noche desde hace más de 10 días en Portland, una ciudad al noroeste de Estados Unidos, para evitar que las tropas federales, que envió Trump, repriman las manifestaciones.
Las manifestaciones llevan más de 59 días y esa ciudad, del noroeste de Estados Unidos y cuya población es mayoritariamente blanca, hoy es el centro de las protestas contra el racismo y la violencia policial.
El alcalde de la ciudad, que es del Partido Demócrata, había usado la Guardia Nacional (similar a la gendarmería argentina) para intentar frenar las manifestaciones. Pero no lo logró.
Eso le sirvió a Trump para su campaña de imponer la “ley y el orden” y enviar una intervención con agentes de la Oficina de Protección Fronteriza (CBP). lo que se tradujo en una violenta represión, detenciones arbitrarias y hasta secuestro de manifestantes en automóviles sin matrícula. Una escena que en ese país no se ve desde hace décadas.
En este contexto aparece el “muro de mamás”, y también la brigada de “papás con sopladoras de hojas” que usan esa máquina de jardín para dispersar el gas lacrimógeno.
Hay muchas cosas para hablar sobre lo que está pasando en Portland, por ejemplo lo profundo del descontento que ya suma a sectores más amplios que solo jóvenes, o cómo las mujeres transforman un “estereotipo” (las mamás) en una herramienta política, para manifestarse.
Portland es uno de los lugares del país donde se mantuvieron las movilizaciones contra el racismo, que repercutieron en todo el mundo, y está teniendo un nuevo efecto de contagio. Este sábado se dieron manifestaciones contra la represión en otras ciudades, como Seattle, Austin, etc.
Muestra el descontento que se vive en Estados Unidos, especialmente por la respuesta del Gobierno a la pandemia y su impacto social y económico.
En noviembre vota Presidente en medio de una campaña donde Trump utiliza las escenas de Portland como una parte central de la campaña electoral, que viene muy por detrás en las encuestas que le dan una amplia ventaja a su rival demócrata Joe Biden.
El discurso busca ganar a sectores de la clase media exhibiéndose como garantía de la seguridad y el orden. Llega al extremo de que Trump lanzó un spot electoral con una fake news, asegurando que su contrincante, Joe Biden, apoya el desfinanciamiento de la policía.
Quedan 4 meses de campaña, en un país donde la polarización es alentada desde la Casa Blanca y la indignación crece, tanto por la resistencia en lugares de trabajo que se ha generalizado por la pandemia, el creciente daño que ha producido la crisis económica en los sectores de menores ingresos y la tensión social a la que Trump, pero también los Demócratas, respondieron con represión.
Qué puede dar esta situación. Todavía tiene mucho de incógnita pero como decía una canción de Bob Dylan, si se puede afirmar que “los tiempos están cambiando”.