El sector energético es completamente desarrollado por empresas privadas, las cuales benefician a otros sectores de la industria que también están a manos del capital privado.

Teresa Melipal Santiago de Chile
Viernes 22 de junio de 2018
En Chile, la generación, transmisión y distribución de energía es desarrollado totalmente por empresas privadas, por lo que el Estado se limita a ejercer funciones de regularización, fiscalización y planificación de inversiones en generación y transmisión, aunque en esta última función sólo es una recomendación no forzosa para las empresas. El organismo estatal que regula el mercado eléctrico es la Comisión Nacional de Energía (CNE), la cual se encarga de elaborar y coordinar planes para su funcionamiento.
Sin embargo, a lo largo de la historia de Chile, el sector energético fue uno de los últimos sectores que se privatizó bajo la Constitución impuesta por la dictadura cívico militar, el cual no había sido afectado tras la política de privatización seguida de 1981.
Con el DFL N° 1 de 1982 del Ministerio de Minería, se establece la Ley General de Servicios Eléctricos, donde dicha ley establece que cualquier empresa eléctrica puede exigir a los usuarios de cualquier naturaleza que soliciten su servicio aportes de financiamiento reembolsables para la ejecución de las ampliaciones de capacidad que requieran la generación, transporte y distribución de energía eléctrica. Dichos aportes son reembolsados en acciones de la compañía que ejecuta el servicio, ya sea ésta pública o privada. Además, la ley establece que el aprovechamiento sobre las aguas terrestres se regirá por la disposición del Código de las Aguas.
Algunas empresas generadoras de energía
El sector de generación eléctrica está conformado por las empresas eléctricas propietarias de centrales generadoras de electricidad, la que es transmitida y distribuida a los consumidores finales. La generación funciona como un mercado competitivo, es decir, libre mercado. En Chile existe alrededor de 30 empresas generadoras y las tres más grandes son las siguientes.
Endesa
Endesa Chile participa en el Sistema Interconectado Central (SIC), principal sistema interconectado del país, donde vive alrededor del 93% de la población. La compañía y sus filiales en Chile suman una capacidad instalada de 4.597 MW en este sistema, que representa en torno al 49% del SIC. Endesa también participa en el Sistema Interconectado del Norte Grande (SING), a través de su filial Celta, e indirectamente a través de la sociedad Gasoducto Atacama Chile y GasAtacama Generación, dando suministro a diversas empresas mineras. La compañía participa en el proyecto HidroAysén junto a Colbún.
Colbún
Nació como empresa pública en 1986 bajo el nombre Empresa Eléctrica Colbún- Machicura S.A. Fue privatizada en 1997 y desde 2006 es controlada por el Grupo Matte. Tiene una capacidad instalada de 1.274 MW de origen hidráulico y 1.236 MW de fuente térmica, lo que da un total de 2.514 MW. Colbún opera en el SIC, donde representa cerca del 28% del mercado, lo que la convierte en la segunda empresa más grande. Cuenta con 20 centrales eléctricas distribuidas en la zona centro y sur de Chile. Tiene clientes regulados, como algunas distribuidoras de electricidad; así como libres, entre las cuales figuran grandes empresas mineras e industriales. Su principal proyecto es HydroAysén, en el que participa junto a Endesa.
AES Gener
Esta sociedad anónima abierta sirve al SIC a través de cuatro centrales hidroeléctricas de pasada, dos centrales termoeléctricas a carbón y una central turbogas a petróleo diésel, todas pertenecientes directamente a AES Gener. También sirve al SIC mediante una central de ciclo combinado a gas natural y una central a petróleo diésel pertenecientes a su filial Eléctrica Santiago; una central termoeléctrica a carbón perteneciente a la coligada Empresa Eléctrica Guacolda; y dos centrales de cogeneración y una turbina a gas de su filial Energía Verde. La compañía es también proveedora de energía del SING a través de sus filiales Norgener y TermoAndes. La primera cuenta con una central termoeléctrica a carbón en la ciudad de Tocopilla; y la segunda, con una central de ciclo combinado a gas natural ubicada en Salta, Argentina, conectada al SING mediante una línea de transmisión de propiedad de la filial InterAndes.
Transmisión
En Chile existen dos grandes sistemas interconectados: el Sistema Interconectado Central (SIC) y el Sistema Interconectado del Norte Grande (SING), además de los Sistemas Medianos (SSMM) de Aysén y Magallanes. Las empresas generadoras deben coordinar la operación de sus centrales a través de los Centros de Despacho Económico de Carga respectivos (CDEC-SIC y CDEC-SING). La función principal de los CDEC es velar por la seguridad del sistema y programar el despacho de las centrales de manera de satisfacer la demanda en todo momento al menor costo posible, sujeto a las restricciones de seguridad.
La compañía más grande de este segmento es Transelec, creada en 1993 y propiedad de un consorcio extranjero. Su sistema de transmisión -que se extiende a lo largo de 2.900 kilómetros entre la ciudad de Arica y la Isla de Chiloé- incluye una participación mayoritaria de las líneas y subestaciones de transmisión eléctrica troncal de los dos mayores sistemas interconectados de Chile, el SIC y el SING. En el primero posee el 98% del total de las líneas de transmisión pertenecientes al sistema troncal y en el segundo, en tanto, es propietaria del 100%.
Distribución de energía: las fuente de las ganancias de los inversionistas
Los sistemas de distribución están constituidos por las líneas, subestaciones y equipos que permiten prestar el servicio de distribuir la electricidad hasta los consumidores finales, localizados en cierta zona geográfica explícitamente limitada. Las empresas de distribución operan bajo un régimen de concesión de servicio público, con obligación de servicio y con tarifas reguladas para el suministro a clientes regulados.
Las empresas más destacadas en este sector son Chilectra, presente en mercados externos, con concesiones de distribución eléctrica en Argentina, Perú, Brasil y Colombia; Grupo Emel, através de sus filiales eléctricas Emelari, Eliqsa, Elecda, Emelat, Emelectric y Emetal, Emel distribuye energía en las regiones: I, II, III, V, VI, VII y VIII; Chilquinta, entre otros.
El 2016, el gobierno de Michelle Bachelet dio sus primeros pasos para modificar el marco legal en el que se mueven las empresas de distribución eléctrica, el cual potenció las ganancias de las empresas energéticas. Estas modificaciones se expresarían en cambios al sistema de tarificación, incorporación de mecanismos de eficiencia energética y la inclusión de mecanismos para promover las smart grids o redes inteligentes.
¿Cómo desprivatizar la energía?
Los recursos naturales de distintos sectores estratégicos (energía, minería, forestales y pesca) son regalados a los capitalistas mediante decretos y legislaciones que perpetuó la dictadura militar; y que durante los gobiernos de la ex Concertación y Chile Vamos ha beneficiado no sólo a los empresarios sino también a parlamentarios del régimen. Es el caso más reciente - y conocido- con el ex yerno de Pinochet, Julio Ponce Lerou quien estuvo a la cabeza de la minera no metálica Soquimich y que hoy "regresa" a la minera tras el escandaloso caso de financiamiento ilegal a la política.
Ante el saqueo de los recursos naturales de parte de capitalistas nacionales y extranjeros surge un cuestionamiento que ha vibrado desde la calle: el fin de la privatización.
La estatización y expropiación de los recursos naturales es una solución que hoy distintos sectores políticos han planteado, sin embargo, la nacionalización del recurso natural sin indemnización y sin compensación alguna a las industrias estratégicas podría no sólo beneficiar a las localidades sino también a derechos sociales. Por otro lado, la estatización bajo la administración y control de los trabajadores de la industria podría avanzar a cuestionar el rol de cada empresa frente a las millonarias ganancias junto con el impacto socioambiental que éstas generan.
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