El acuerdo entre la SEP y el SNTE para el regreso a clases presenciales fue a espaldas de las y los trabajadores de la educación.
Lunes 24 de mayo de 2021
Ante la imposición de un regreso a clases presenciales supuestamente dialogado y acordado con los profesores, profesoras y trabajadores de le educación, es necesario y de gran importancia aclarar y sobre todo dar a conocer que este llamado a regresar a las escuelas es una decisión unilateral acordada entre los gobiernos federal y locales, la SEP y los representantes del SNTE.
El SNTE es un sindicato que históricamente ha respondido sólo a los intereses del gobierno en turno, sin tomar en cuenta los derechos laborales de los trabajadores de la educación, ni siquiera un derecho tan básico como es el derecho a la salud y la vida, y parece que en este gobierno no es la excepción.
El llamado a reiniciar clases presenciales en un contexto en el que sólo estamos vacunados el personal educativo, quienes estaremos en contacto directo con una población que no ha sido vacunada, representa un riesgo de contagio tanto para el personal educativo y nuestras familias, como para los alumnos, alumnas y sus familias, y de ahí para toda la población.
Bajo este contexto, en el que el SNTE no consultó a ningún agremiado, exijamos a los delegados sindicales la convocatoria a asambleas por escuela, desde donde las y los trabajadores de la educación podamos acordar reuniones con padres de familia para discutir democráticamente cuáles deben ser las condiciones para un regreso seguro a clases presenciales, como la vacunación de toda la población, y tomar decisiones conjuntamente, incluso considerando la situación específica de cada escuela en cuanto a la demanda de insumos y servicios, que deben ser garantizados por el Estado, así como la necesidad de personal médico y personal para atención psicológica.
Es indignante que un sindicato esté tan lejos de garantizar algo tan básico para los trabajadores de la educación como lo es la salud y la vida. Con ello, los dirigentes del SNTE nuevamente demuestran la necesidad de organizarnos desde las bases para luchar por la democratización de nuestro sindicato, su independencia política respecto al Estado y su transformación en una herramienta efectiva de lucha por nuestros derechos y en defensa de la ecuación pública.