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Paro General. El paro general y el (no) comienzo de un plan de lucha

Contundente paro general aunque sin movilización. Las perspectivas económicas y los (malos) augurios de nuestros vecinos. La clase trabajadora y los oprimidos y oprimidas deben imponer sus demandas.

Jueves 23 de agosto de 2018

Foto La Repúbica

El paro general de 24hs ha contado con acatamiento masivo. Es una muestra importante de la fuerza social de la clase trabajadora organizada y su hegemonía social cuando toda esa fuerza se pone en movimiento. Es una fuerza imparable. Lamentablemente la dirección del PIT-CNT no plantea este paro (que debería haber sido antes) como comienzo de un plan de lucha serio y votado desde los lugares de trabajo. Esta medida actúa como un factor de descompresión de la situación y como “saludo a la bandera” por parte de la dirección mayoritaria del PIT-CNT, justo en un momento donde las patronales se ponen en pie de guerra contra los/as trabajadores/as.

Nuevamente en Argentina sucede un nuevo episodio de crisis cambiaria, esta vez motorizada entre otras cosas, por la crisis de la Lira Turca. Con un estado nacional gravemente endeudado y con un peligro de default de deuda, la sensación de que el hundimiento de países emergentes como Argentina podría arrastrar al resto (incluido Uruguay) no es descabellada. La ilusión macrista en que el acuerdo con el FMI traería estabilidad, se ha mostrado como un fracaso. El FMI está financiando la fuga de capitales y de su plan económico de saqueo nada bueno podrán esperar los trabajadores y el pueblo argentino.

En nuestro país, el capital financiero ha dado muestras de confianza al gobierno, pero teniendo en cuenta los vientos externos económicos y políticos, no es de descartar la posibilidad de un “apriete” mayor de los mercados con el objetivo de lograr mayor rentabilidad en sus posiciones, obligando a países como el nuestro a devaluar y atacar aún más a los trabajadores.

Algunas de las claves de este ataque ya pueden leerse en la insistencia de todos los partidos en subir la edad jubilatoria a 65 años. Primero fue Verónica Alonso; Bordaberry y Lacalle ya lo habían propuesto, y Danilo Astori volvió a plantear la necesidad de avanzar hacia un nuevo marco del sistema previsional. Un sistema que desde la década de los noventa viene siendo gobernado por el régimen de AFAP’s. Un gran negociado que hunde en la pobreza a miles de jubilados y futuros jubilados.

La pelea por quién paga la crisis

A nivel de las negociaciones colectivas, tanto el gobierno como la mayoría de la dirección del PIT-CNT apuestan a la paz social. Sin embargo, son las patronales las que esta vez patean el tablero de la negociación colectiva. El portazo más resonante lo pegaron las patronales del campo, rechazando un conjunto de demandas de los trabajadores rurales y mostrando una vez más el carácter reaccionario del movimiento de los “autoconvocados”. Las patronales están pujando para imponer nuevas condiciones de trabajo en un momento donde el gobierno no quiere problemas en la antesala del comienzo de la campaña electoral.

El conflicto del sector lácteo es un caso testigo donde la patronal con el argumento de la baja de los precios internacionales, intenta avanzar en Conaprole en imponer nuevas condiciones de trabajo y un chantaje al sindicato para que acepte la paz social por tres años, lo que en los hechos significa la pérdida de trescientos puestos de trabajo. En el caso de Pili, acudimos a un nuevo caso de fraude empresarial.
En el sector público, la Rendición de Cuentas se sigue votando en el parlamento. Los sindicatos de la enseñanza y de la salud no han podido articular una relación de fuerzas para torcer el rumbo de lo que será nuevamente un presupuesto a la baja. Una vez más, la educación y la salud pública se ven relegadas por un gobierno que prioriza el “grado inversor” y las ganancias de las empresas, vía exoneración de impuestos.

Necesitamos una herramienta política que exprese nuestras demandas

Como decimos anteriormente, el gobierno y la dirección sindical afín apuntan a un período de “tranquilidad” por parte de las luchas de los trabajadores. Es que ya entramos en la recta final hacia la elección de candidatos y el gobierno no quiere nada que lo distorsione. El favorito en las encuestas al interior del FA es Daniel Martínez (quien fuera proclamado pre candidato por el Partido Socialista el último fin de semana), aunque el tridente que gestionó el poder los últimos 13 años, Astori-Mujica-Vázquez, parecerían estar de acuerdo en proponer a Carolina Cosse hacia el Congreso del partido de gobierno.

Sea Cosse o Martínez, la discusión de fondo sigue planteada. Estos candidatos no se enfrentan por divergencias en el programa político sino por matices en su implementación. La línea seguirá siendo la misma.

Frente a esta situación es imprescindible comenzar a conformar un bloque político de la izquierda anticapitalista y socialista, de los que en enero no se alinearon ni con el gobierno ni con el campo y de los que luchan en sus lugares de trabajo por la independencia política de los trabajadores. Necesitamos construir con urgencia una herramienta política que sea la voz de las demandas de los explotados: que organice a los trabajadores y trabajadoras por el salario y la defensa de las fuentes de trabajo, que aporte en la lucha estudiantil por aumento de presupuesto para la educación pública, que acompañe activamente la lucha de las mujeres que se organizan para acabar con el machismo y toda opresión de género, en fin que reúna al conjunto de los explotados y explotadas bajo un solo programa: que la crisis la paguen los capitalistas.