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Red Internacional
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Estados Unidos. El partido republicano amenaza con ganar el Senado en Estados Unidos

Viernes 31 de octubre de 2014

Las elecciones de medio término en Estados Unidos llegan con el telón de fondo de un nuevo frente de guerra abierto en medio oriente, la crisis del ébola y el descontento en Fergusson (Missouri) por el asesinato del joven afroamericano a manos de un policía. El dato sorprendente de estas elecciones es la rápida recuperación del partido Republicano, que amenaza con ganar las 6 bancas que necesita para tener mayoría en el Senado. Si lo logra, controlará las dos cámaras del Congreso, y dejará a la Casa Blanca completamente aislada del Capitolio.

Pero ¿cómo es que el partido Republicano pasó de estar en el fondo de una crisis histórica luego de la última presidencia de George W Bush, a este contraataque que puede dejar al partido Demócrata en minoría en ambas cámaras? ¿Cómo se recuperó luego de forzar el cierre administrativo del gobierno tan sólo un año atrás? Esta medida, impulsada por el ala Republicana más conservadora, el “Tea Party”, le costó una caída en la intención de voto a un 25%, el nivel más bajo en los últimos 25 años.

Para comenzar a entender el giro que se produjo desde entonces, hay que decir que gran parte del trabajo lo hicieron los Demócratas.

Entre los votantes del partido Demócrata hay una mayor proporción de latinos, afroamericanos, y de individuos de un estrato social bajo. El voto latino, cada vez con mayor peso, le aseguró el triunfo a Obama en el 2012. Sin embargo, el gobierno Demócrata no ofreció una solución al problema de los inmigrantes. Sólo presentó un proyecto de ley con reformas tímidas, que de todas formas fue frenado por la cámara baja, dominada por el partido Republicano. Entre tanto, Obama no sólo se ha negado a utilizar la acción ejecutiva(decreto) para resolver este problema, sino que ha deportado inmigrantes a un ritmo mayor que cualquier presidente en la historia de los EEUU.

Recordemos que las elecciones en Estados Unidos no son obligatorias. A su vez, las elecciones de medio término siempre se caracterizaron por atraer menos cantidad de votantes y sobre todo menos individuos pertenecientes a: las minorías étnicas, los jóvenes y los de estratos sociales más bajos. Estos grupos conforman gran parte de la base del partido Demócrata. El partido Republicano, en cambio, descansa más sobre el voto blanco, adulto y de clase media o media-alta, que son justamente los que se encuentran sobre-representados en las elecciones de medio término.

El voto afroamericano se presenta en estas elecciones como definitorio. En 2012, el voto de la población negra, que se presentó a las urnas en una proporción mayor que la población blanca, fue crucial en la reelección del Obama. Hoy el voto negro podría dar a los demócratas el triunfo en Georgia, Luisiana,Carolina del Norte y Probablemente también Arkansas. Pero esto sucedería únicamente si se presentan en un porcentaje mayor que el pronosticado hasta ahora.

Por eso gran parte de la campaña del partido Demócrata va dirigida a estimular la participación en las elecciones, algo que se puede lograr, pero que es muy caro. Para esto se ha utilizado de manera oportunista el asesinato de Mike Brown en Ferguson, donde la abrumadora mayoría de los funcionarios son blancos, en una comunidad predominantemente afro-americana. La campaña asegura que para evitar este contraste, la población negra debe participar en las elecciones.

En este contexto, la imagen de Obama ha caído tanto que muchos candidatos a senadores del partido Demócrata prefieren despegarse del presidente, ya sea criticando la reforma de salud, las medidas (no) tomadas para el control del ébola, o la política exterior. Es el caso de Michelle Nunn (Georgia), Alison LunderganGrimes (Kentucky) –quien incluso se niega a declarar a quién voto en las elecciones presidenciales de 2012- y Kay Hagan (Carolina del Norte), entre otros. En un giro oportunista, las críticas de estos candidatos se alinean con la agenda republicana para cautivar un electorado corrido más a la derecha.

Una nueva industria, la carrera electoral

Estas elecciones ya son las elecciones de medio término más caras de la historia.

Un informe pronostica que solamente con el dinero invertido en publicidad se superarán los mil millones de dólares. Las elecciones en EEUU están cada vez más moldeadas por los aportes de millonarios, como los hermanos Koch, o las grandes compañías como Chevron, que ha contribuido con 1 millón de dólares al “CongressionalLeadershipFund” (Fondo para el Liderazgo en el Congreso), un superPAC conservador.

A partir de un fallo de la Corte Suprema en el año 2010, se introdujo este nuevo actor en el sistema electoral estadounidense: el superPAC. Se trata de organizaciones que recaudan fondos para las campañas electorales, sin un límite en el monto de las contribuciones. Esta es una de las vías que los multimillonarios utilizan para torcer elecciones y comprar candidatos de los dos partidos.

Los contribuyentes pueden permanecer anónimos gracias a un artilugio legal-administrativo. Pero cuando incluso esto se quiere evitar, los superPACscrean ONG´s que actúan como intermediarios e imposibilitan el rastreo del origen del dinero. Tanto republicanos como demócratas utilizan este tipo de organizaciones para financiar sus campañas.

En los últimos años, ya de forma descarnada, las campañas electorales se han convertido en una carrera por ver qué candidato o partido recauda más fondos. Las cifras millonarias muestran un sistema electoral privatizado, con partidos que funcionan como empresas (y a favor de ellas).

“Georgia está peleado. Por eso le vamos a poner 1,4 millones de dólares.” decía la Senadora Republicana Susan Collins.


Juan Cruz Ferre

Editor de Left Voice y columnista en La Izquierda Diario. Médico, actualmente vive en Estados Unidos y cursa Sociología en la City University of New York.