Lo afirma Marcos Herrero, el perito especializado que, a propuesta de la familia del joven desaparecido, actúa en los allanamientos junto a su perro Yatel. ¿Qué se encontró? ¿Comienza un vuelco importante en la causa?

Daniel Satur @saturnetroc
Viernes 24 de julio de 2020 07:53
Fotos gentileza de la querella
Mientras el ministro de Seguridad bonaerense Sergio Berni (avalado por su jefe Axel Kicillof) se pasea ante los medios agitando sus “recetas” efectistas de empoderamiento de las fuerzas represivas y mano dura, desde el extremo sur de la provincia de Buenos Aires no le llegan buenas noticias.
Este miércoles, a 83 días de la desaparición de Facundo Astudillo Castro, finalmente se peritaron los patrulleros de la Policía Bonaerense identificados por la querella como dos de los móviles que participaron el 30 de abril de la desaparición del joven de 22 años. La novedad fue que en esos peritajes participaron el perro Yatel y su dueño Marcos Herrero, el perito propuesto por la familia de Facundo.
El dato sobresaliente es que el perro logró encontrar rastros que, al menos preliminarmente, indican que Facundo habría sido conducido en uno de esos móviles, contradiciendo la versión de la Policía Bonaerense (y del mismo Berni) que dice que el joven nunca estuvo en ese vehículo e incluso nunca se cruzó con él.
La Izquierda Diario mantuvo una extensa conversación con Herrero, quien se mostró consustanciado con la lucha que llevan adelante la familia de Facundo, empezando por su madre Cristina Castro, y los abogados querellantes Leandro Aparicio y Luciano Peretto. ¿Por qué Yatel descubrió lo que los perros de la Policía Federal no? ¿Qué indica lo que halló el sabueso de Herrero? ¿Qué vuelco puede provocar en la causa este resultado? ¿Qué pasó con el pedazo de cierre hallado en la comisaría de Mayor Buratovich? Acá, todas las respuestas.
El encuentro
Marcos Darío Herrero tiene 45 años, vive en Viedma y hace más de 25 que trabaja con perros. De adolescente empezó como paseador mientras estudiaba sobre razas y conductas caninas. Luego se dedicó al deporte con perros, pero no le gustó. Desde hace una década se especializa en comunicación y vínculos con esos animales. Por su experiencia y conocimientos colabora en procesos judiciales de búsqueda de personas y lo nombraron asesor civil de la Unidad de Canes de la Policía de Río Negro.
Los siete perros con los que trabaja son suyos. Eran ocho con Alcón, un ovejero sable que falleció el año pasado. Y se reparten especialidades: rastro específico, RH (búsquedas cadavéricas), odorología forense y explosivos. Algunos de sus nombres: Duke, Yatel, Cholo y Kiara.
Seguí toda la cobertura del caso de la desaparición de Facundo Astudillo Castro
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Herrero conoció a la familia de Facundo Castro a través de Mónica Cid. Enterada de la desaparición del joven, la mamá de Micaela Ortega no dudó en proponerle a Cristina que tomara contacto con el perito que hace cuatro años, con uno de sus perros, había dado con el cadáver de la nena de 12 años en un descampado de Ingeniero White.
“Después de un primer contacto a través de Mónica, Cristina me llamó para ver si era posible sumarme como perito de parte, a la par de los abogados Aparicio y Peretto”, dice Herrero a este diario. “Le dije que sí y, después de muchas trabas, de idas y vueltas, finalmente viajé a Pedro Luro y nos encontramos”, agrega.
Durante estos días el perito está en permanente contacto con la familia y los abogados. Fue decisión de él estar cerca de la querella que lo convocó e incluso se ha sumado al pensamiento común de los pasos a dar.
“Hubo resistencia a aceptarme como perito”
La llegada de Herrero y su perro a la causa no fue fácil. Tanto judicial como políticamente, a nivel provincial y nacional, hubo mucha resistencia para aceptar que Herrero se integrara como perito de parte. “No tengo problema en decirlo, no querían que venga a trabajar y me lo hicieron saber, con mensajes y llamados que guardé”, afirma. Y asegura que hasta le llegaron a decir por mensaje “fijate, nos parece que no tendrías que venir a hacer esta búsqueda”.
Él asegura que esos sutiles aprietes vienen la Policía Bonaerense y del mismo Ministerio de Seguridad que conduce Sergio Berni. “Me mandaron mensajes a través de colegas y a Cristina también le aconsejaban que no me proponga como perito”, afirma.
Finalmente el último domingo, dos semanas después de ser propuesto, Herrero fue aceptado como perito de parte por la jueza federal de Bahía Blanca María Gabriela Marrón y se lo autorizó a viajar al sur bonaerense. Pero asegura que él “estaba decidido a colaborar con la familia, incluso los abogados ya habían preparado un auto particular por si hacía falta”.
Esa resistencia tiene una sola explicación. Sus perros pegaron duro en causas muy fuertes que involucraron directamente a fuerzas represivas del Estado. “Participé en causas como las de Santiago Maldonado, Micaela Ortega, Araceli Fulles, Lucas Muñoz (el policía de Bariloche) y uno de los últimos es el caso de Marito Salto donde ayudamos a encontrar a los asesinos del niño y el gobierno de Santiago del Estero está involucrado en un plan de ocultamiento".
Por ejemplo, Duke encontró el 16 de agosto de 2017 el collar de Maldonado a la vera del Río Chubut, una prueba que sirvió para demostrar que Santiago había estado ahí quince días antes, cuando Gendarmería irrumpió a sangre y fuego en la Pu Lof Cushamen. Fue un año después de que el mismo sabueso hallara el cuerpo de Micaela Ortega en Ingeniero White.
En muchos de los casos en los que participó, Herrero vio una constante en relación al “ocultamiento de información, manipulación y condicionamientos de parte del Estado. Y en el caso de Facundo se ve también eso”, asegura.
Negativo
Los primeros de los peritajes en los que participaron Herrero y su perro Yatel se concretaron el miércoles. Primero se allanó la subcomisaría de Mayor Buratovich. “Se trabajó en tres etapas: primero pasó el perro de la Policía Federal, luego el de los Bomberos de Punta Alta y después nosotros”, recuerda Herrero. Y detalla que, antes de ingresar a la dependencia, fue “cacheado” por los efectivos federales como si pudiera darse la posibilidad de que plante pruebas o manipule objetos. “Yo no tenía nada que ocultar, así que no me afectó que me cachearan”, aclara.
“Ingresé con mi perro, que estaba totalmente suelto, con plena autonomía, y enseguida empezó a rastrear en todo el interior de la dependencia”, grafica el profesional y agrega que ahí el can “no hizo ninguna marcación activa. Yo fui quien detectó, en medio de restos de un fogón donde hacen asados, cerca del estacionamiento, parte de una mochila Wilson, que luego se descartó que fuera de Facundo”.
El dato no es menor, ya que el mismo miércoles a la noche hubo confusión sobre el posible hallazgo de rastros de Facundo en Buratovich. “Ahí ninguno de los perros detectó nada. Lo del pedazo de una parte de mochila me llamó la atención a mí al verlo junto a elementos quemados. Pedí examinarlos y, ante la presencia de Cristina, el abogado Peretto y el jefe del operativo, lo descartamos al no coincidir con la mochila de Facundo. Pero como perito de la querella me tenía que sacar la duda”, dice Herrero.
Positivo
Una hora después de terminar el peritaje en Mayor Buratovich, se dirigieron a Bahía Blanca para que los perros hicieran su tarea en dos patrulleros de la Policía Bonaerense y un auto particular de una agente de esa fuerza, que están secuestrados y se guardan en la sede regional de la Policía Federal, ubicada en Rondeau 139. Y allí sí hubo novedades.
“Los autos estaban bien resguardados y precintados. Se procedió en el mismo orden, primero Policía Federal, después Bomberos de Punta Alta y últimos nosotros”, prosigue el perito de la querella sobre lo ocurrido el miércoles.
Al explorar el Corsa Classic (propiedad de la teniente Siomara Flores, quien asegura haber trasladado a Facundo desde Buratovich a Teniente Origone), Yatel hizo unos pequeños gemidos, que para Herrero fueron "alertas".
El segundo vehículo rastreado fue el patrullero Toyota Hilux (registro 23360), el mismo de la foto difundida por la Policía a medios aliados y junto al que se ve a Facundo, de espaldas, la mañana del 30 de abril. “El perro olfateó, bajó hacia la rueda izquierda (donde estuvo cerca Facundo), entró y salió de ese patrullero y lo que hizo fue unos pequeños gemidos o rascados sobre esa parte izquierda del móvil”. Las alertas sonaban más fuerte.
El perro realmente se puso intenso con el otro patrullero, otra Hilux que lleva el registro policial 27788 y pertenece a la seccional de Teniente Origone. “Con total autonomía, concentración y motivación Yatel saltó a la caja de atrás de esa camioneta, inspeccionó todo, se concentró en una rueda de auxilio y rascó y olfateó con insistencia”, recuerda Herrero, quien pidió que se corriera la goma y el perro empezó a tener más determinación, “sobre todo en la parte izquierda del vértice”.
Ahí Yatel empezó a ladrar de tal forma que “se tiró de la camioneta, entró a su interior, empezó a olfatear la parte de atrás, rascó, pasó a la parte de adelante y empezó a ladrar sobre el volante, la parte del torpedo, las alfombras y empezó a ladrar y morder la parte del asiento de tal forma que rompió la parte de gomaespuma y se empezaron a ver ahí manchas de sangre”.
A esa altura Herrero ya había llegado a una conclusión: “como perito de parte de la querella digo, con total determinación, que Facundo Astudillo Castro estuvo adentro de ese móvil”.
Afirman testigos que, finalizado el peritaje, el clima allí era más que tenso. Hubo quienes preguntaron por qué los otros perros no habían marcado nada. Herrero explicó su técnica científica y los pormenores del trabajo con Yatel. Y hasta el mismo jefe del operativo reconoció que la efectividad del trabajo de Herrero y su sabueso "cambió el panorama de la causa".
¿Por qué los otros perros no marcaron nada?
Herrero responde en dos partes. Por un lado, dice, “la clave para que Yatel diera con rastros determinantes fue que le di la toma de olor de Facundo, a través de un gorro negro que estuvo todo el tiempo en manos de Cristina como cadena de custodia. Yo solo saqué los precintos, me quedé parado, solté al perro y dije ‘busque’. El resto lo hizo él”.
La diferencia de su método con el que usan las policías del país es que él no va con una correa marcándole punto a punto al animal por dónde debe, sino que lo suelta y a la orden de “busque” el perro decide por dónde ir. “El perro recorre todos lo ámbitos solo, a lo sumo yo le digo que suba a un auto, entre a una casa o algo así”, remarca Herrero. “Y si encuentra una esencia determinada del olor de la persona empieza a rascar, a ladrar y a gemir. A la hora de encontrar un olor eso tiene un impacto muy fuerte en el perro”, sintetiza.
“Para mí es porque no les dieron la toma de olor de Facundo que yo sí le di a Yatel”, insiste el perito. “No sé cómo trabajarán y les enseñarán a los otros perros, pero sí hay una diferencia de especialidades. Esos perros buscan esencias cadavéricas y el trabajo con ellos se basa en la memoria. El mío también las busca, pero yo trabajo otra función. Para mí el perro es un ser vivo, que es determinado, que tiene su conciencia y piensa, obviamente no al nivel de un humano. Por eso cuando le doy una muestra de olor se produce en su cerebro un impacto mucho más importante frente a una mínima esencia”.
La segunda razón que esgrime Herrero para explicar por qué su perro halló rastros y los otros no, es que además en los vehículos había restos de luminol, un reactivo químico usado para identificar evidencias en superficies. De hecho allí se encontraron manchas hemáticas, pelos y otros restos biológicos que están en estudio para saber si pertenecen o no a Facundo. “Se sabe que los reactivos químicos no dejan a los perros encontrar olores mínimos, pero Yatel pudo discriminar esos olores del reactivo químico y pudo marcar manchas hemáticas y esencia de Facundo”.
Más preguntas
¿Quiere decir que si no estaba él y Yatel ese operativo daba totalmente negativo? “Sin hablar mal de los otros equipos que trabajaron, creo que al no haber marcado absolutamente nada el resultado era negativo, sí”, concluye Herrero. Y lanza una definición palmaria: “yo me hago responsable de lo que marca mi perro y aseguro, en un mil por ciento, que logramos determinar que Facundo Castro estuvo en esa camioneta”.
Lógicamente, si todo conduce a esa conclusión, se estaría echando por tierra con la versión de que después de Buratovich Facundo se fue a Bahía Blanca. “Y demostraría que hubo muchas falsedades de parte del Estado, con supuestos testigos que dijeron que a Facundo lo vieron en el puesto fitosanitario de Bahía Blanca. El trabajo que hizo el perro ayer rompió con muchas mentiras. Espero que rompa el pacto de silencio que hay hoy en la Policía Bonaerense”, concluye el perito dueño de Yatel.
Según pudo confirmar este medio, el nefasto fiscal de la causa Ulpiano Martínez y la jueza federal Marrón ordenaron más allanamientos para este viernes en otros inmuebles y se espera para los próximos días un rastrillaje masivo en las zonas mencionadas por los testigos.
Allí estarán Marcos Herrero y Yatel. La querella, además, está planificando nuevos pedidos de peritajes, más específicos, y Herrero no descarta trasladar a otro de sus perros para complementar.
De todos modos el perito coincide con casi todo el mundo (menos con Berni, Kicillof, el fiscal Martínez y la Bonaerense) en que estos allanamientos llegaron tarde. “Se dilató mucho todo, perdiendo la posibilidad de abordar de otra forma muchos elementos de prueba y circunstancias. Se tardó mucho en los allanamientos y los peritajes de los vehículos”, detalla.
El perito finalmente se reserva unas palabras para Cristina y sus abogados. “Cristina es una mujer que no llora ni se altera, pero que no va a parar hasta encontrar a su hijo y saber qué pasó. El dolor lo lleva muy adentro, se nota, pero es muy fuerte y ya me dijo a mí varias veces que tiene muy claro qué quiere”.
“Y Leandro Aparicio y Luciano Peretto son incansables, le dedican muchísimas horas de trabajo y están claros en querer determinar punto por punto todos los hechos que ocurrieron. Profesionalmente estoy agradecido de que me hayan convocado a trabajar con ellos y me sumé sabiendo que el Estado es responsable en cuanto a la desaparición de Facundo. En algún momento deberán ser juzgados, desde arriba, todos los responsables, sean policías o funcionarios. Que hoy Facundo no aparezca ya es responsabilidad de quienes gobiernan”, sentencia mientras se prepara para otra jornada de peritajes con Yatel.

Daniel Satur
Nació en La Plata en 1975. Trabajó en diferentes oficios (tornero, librero, técnico de TV por cable, tapicero y vendedor de varias cosas, desde planes de salud a pastelitos calientes). Estudió periodismo en la UNLP. Ejerce el violento oficio como editor y cronista de La Izquierda Diario. Milita hace más de dos décadas en el Partido de Trabajadores Socialistas (PTS) | IG @saturdaniel X @saturnetroc