Brasil en el centro del 1° de mayo. Macri sigue al país vecino para redoblar su ataque. Los trabajadores, para fortalecer la resistencia. Una dirigente de aquel país en el acto del PTS-FIT en Rosario.
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Octavio Crivaro @OctavioCrivaro
Martes 26 de abril de 2016 13:47
Mientras calentamos los motores para conmemorar un nuevo aniversario del Día Internacional de los Trabajadores, todos los ojos se posan en Brasil. En el vecino país, la derecha intenta sacarse de encima al gobierno de Dilma Rousseff para aplicar un ajuste más brutal aún que el que vienen implementando la presidenta y el PT. Impulsados por preceptos oscurantistas, claramente empresariales y hasta nostálgicos del gobierno militar brasilero, los diputados de la derecha “verdeamarela” desfilaron en un verdadero circo reaccionario en el Congreso para votar a favor del Impeachment, el juicio político a Dilma. Ahora es el Senado brasilero el que debe votar a favor del “impedimento” a Rousseff, haciendo que asuma su corrupto vicepresidente.
La escalada de la derecha brasilera busca doblegar la movilización del pueblo brasilero, que desde el 2013 gana las calles no solamente contra la corrupción generalizada de los partidos capitalistas sino también contra los costos de un ajuste y de un sistemático ataque a las condiciones de vida. En ese escenario, los partidos de la derecha aprovechan el terreno allanado por el PT y los mecanismos tramposos de una “democracia” degradada.
En Brasil se juega una pelea clave para todos los trabajadores
Aunque digan que están preocupados por la inestabilidad brasilera, Macri y los grandes empresarios ven con simpatía que la resistencia del pueblo brasilero sea aplastada, para imponer un clima de negocios favorables, basado en atar con nuevas cadenas al pueblo trabajador. Por supuesto: si el pueblo brasilero es derrotado y la derecha impone su política, Macri y los empresarios verían favorecidos sus intentos de avanzar sobre las conquistas de los trabajadores en nuestro país. Y, simétricamente, si los trabajadores y el pueblo brasilero superan los límites que impone el ajustador PT y enfrentan y derrotan la andanada golpista, así como al ajuste de Dilma, el pueblo trabajador argentino vería fortalecida la resistencia y la lucha frente a los ataques, despidos y cierres. Por eso el PTS en el Frente de Izquierda puso a Brasil en el centro de la política para este día internacional de los trabajadores: en el gigante vecino se juega un capítulo importante del “partido” de la lucha de clases.
La independencia política frente a la claudicación kirchnerista
Así como en Brasil el PT progresista abrió las puertas a la derecha, al aplicar un plan favorable al capital financiero, al atacar a los trabajadores y al gobernar con el derechista PMDB, en Argentina el kirchnerismo también facilitó el avance de una derecha que aquí, a diferencia de lo que pasó en Brasil, ganó en las urnas.
En las elecciones presidenciales quiso pelear con la derecha en la cancha de la derecha y con uno de sus jugadores, Daniel Scioli, que perdió con la “versión original”. Desde entonces el kirchnerismo ha hecho de todo, menos pararle la mano a la ofensiva macrista. Primero, la conducción sindical K garantizó una tregua infame con Cambiemos, que aún hoy sigue. Segundo, los diputados y senadores kirchneristas votaron la nefasta habilitación a pagar a los buitres: peronismo cipayo. Luego, las gobernadoras K Alicia Kirchner de Santa Cruz y Claudia Bertone de Tierra del Fuego, aplican ajustes que nada tienen que envidiarle a Cambiemos, y lo hacen utilizando represión y patotas.
Para coronar este cuadro lamentable de sumisión, Cristina se borró olímpicamente, silenciando frente a los miles y miles de despidos y ante los ataques y solo reapareció para lanzar un fantasmal Frente Ciudadano para unirse con los que el progresismo K llamó “traidores” por doblegarse ante los buitres. La derecha pega y despide pero Cristina llama a enfrentarlos… en el 2017… solo en las urnas… y con los que colaboran con “el Cambio” de los globos amarillos. Pero, ¿cuántos despidos contaremos en el 2017 si no luchamos ahora? ¿Qué fuerza tendremos entonces si el presente no es de lucha? El 1º de mayo no es una fecha para que se laven la cara los que allanan el camino de Macri y sus ataques. Por el contrario, es una jornada para la movilización y la reflexión de los trabajadores y la izquierda que enfrentamos diariamente los ataques de la derecha y los empresarios. En Brasil, en Argentina y en todo el mundo.
Viviendo en la Santa Fe del PRO(gresismo)
Si hablamos de poca intención de enfrentar a la derecha, el Partido Socialista y su escuálido Frente Progresista también dicen “presente”. El frente conformado por el socialismo (es una forma de decir) y el radicalismo, que gobierna la estratégica provincia de Santa Fe, se debate entre una línea de subordinación al macrismo y otra política… Bueno. Otra política muy parecida.
El Frente Progresista debate su destino en su propia sala velatoria. La UCR, con el derechista José Corral a la cabeza, parece decir “que se arrastre pero que no se rompa” y radicaliza su rol de felpudo del macrismo y su séquito de yupis y jugadores de polo con cargos oficiales. A tal punto llega la subordinación, que la dirigencia macrista provincial presiona para que la UCR haga un “sinceramiento” y rompa el Frente Progresista, cambiando las boinas blancas por globos amarillos. Al radicalismo ganas no le faltan y escrúpulos no le sobran, pero tienen una diferencia de tiempos: consideran que aún es prematuro para saltar la tranquera, sin saber aún adónde va Macri. La UCR de gobiernos que terminan mal, sabe mucho.
Los socialistas ensayan actitudes de enojos o de “independencia” frente al gobierno de Mauricio Macri. Pero estos refunfuños duran poco. El socialismo votó a favor de satisfacer las demandas del buitre Paul Singer y el gobernador Miguel Lifschitz, cada vez que puede, se muestra junto a Mauricio I, Marcos Peña o Rogelio Frigerio. La última foto fue con Michetti, que vino a traer migajas presupuestarias para paliar la grave crisis hídrica que afecta a la provincia. Un acto más del PROcialismo.
El Partido Socialista ha renunciado a toda intención de ser una oposición seria al gobierno nacional y se refugia en un provincianismo que va del abstencionismo al coqueteo con Macri. Es entendible, ya que el partido de la rosa es parte de la “Internacional progresista”, que reúne a políticos ajustadores amigos de los empresarios, como los también “socialistas” franceses, contra los que se movilizan los jóvenes y los trabajadores en Francia.
Claudicación frente a la derecha, ausencia de obras públicas que hacen que suframos las mismas inundaciones que en el 2003, complicidad con la Policía narco, etc. Todo un panorama de un progresismo que se despinta y se muestra como lo que es: un partido empresario más. Y ahí están los despidos para comprobarlo.
La Santa Fe de los despedidos
El “relato” progresista muere en cada trabajador santafesino que pierde trabajo. En Arzinc, una enorme empresa que es propiedad de una gran multinacional, decidió echar a sus 500 trabajadores. Este año este “buitre” directamente cerró las puertas. Pero la sangría ya la había empezado en noviembre cuando no renovó contratos y empujó a obreros al abismo de los “retiros voluntarios”. Estos mecanismos “legales” para implementar ataques patronales son avalados por los convidados de piedra que dirigen el Ministerio de Trabajo en Santa Fe. En Acindar, la “empresita” del coloso siderúrgico anglo-indio Arcelor Mittal, apelan sistemáticamente a estos ataques a plazo fijo ante los cuales las autoridades provinciales dicen, primero, “uy qué malo” y luego “siga, siga”. En Paraná Metal se avaló el desguace de la empresa del buitre kirchnerista Cristóbal López.
Es en la UOM donde los despidos abiertos, los despidos disfrazados de “culminación de contratos” y las amenazas de ataques más generalizados, calan más hondo. Los cambios en las normas para la importación empeoran las condiciones de algunas ramas (como la llamada línea blanca), a lo que se suma el aumento en las tarifas de servicios públicos. Ante esta frágil situación que amenaza a los metalúrgicos, la conducción de la UOM, que es parte del Movimiento Sindical Rosarino kirchnerista, parece una gestora de las demandas empresarias antes que una organización para la defensa y la lucha de los trabajadores. El llamado a una movilización el 5 de mayo suena a poco frente a una realidad palpable de despidos actuales y por venir. Tanto como gusto agridulce deja la movilización del 29, necesaria pero tardía e insuficiente si no va acompañada de un paro y un plan de lucha a la altura de la afrenta.
A pesar de lo expresado por las conducciones sindicales nacional y regionalmente, los trabajadores, como pueden, expresan voluntad de pelearla, de resistir. Las huelgas docentes y las jornadas de lucha de los estatales dejaron planteada la bronca que tienen los trabajadores frente a la inflación, los tarifazos, los despidos, los cierres. Esa bronca se disipa hasta desaparecer de las simpáticas mesas de diálogo entre Macri y los sindicalistas. En este 1° de mayo expresaremos la necesidad de que la clase trabajadora a pleno lance una resistencia frente a los ataques, exigiendo a las conducciones que se pongan al frente, en serio.
Una fecha para expresar la bronca de los trabajadores y pelear por una salida obrera frente a la crisis
El 1º de mayo, contrario a ese espíritu de colaboración sindical con la derecha enemiga de los trabajadores, es una jornada de lucha, de organización, de reflexión y de acción. Porque a la derecha se la puede derrotar. Pero a condición de que la clase trabajadora rompa el aislamiento de las luchas, una sus fuerzas desde abajo y supere el rol desmovilizador de sindicalistas vendidos y el rol pérfido de corrientes que encubren con un discurso de vaciado progresismo su política amiga de los empresarios. Ni la subordinación a los partidos patronales como el kirchnerismo, ni el sindicalismo supuestamente apolítico, son vías para enfrentar seriamente a los empresarios y a la derecha. La independencia política, la recuperación de las organizaciones obreras y una política anticapitalista, sí lo son.
El Frente de Izquierda se juega, como nadie, al desarrollo de las luchas de los trabajadores contra empresarios y contra los gobiernos. No lo hacemos para emparchar un capitalismo que sistemáticamente degrada las condiciones de vida de las masas. Lo hacemos para que la clase trabajadora y el pueblo puedan elevarse políticamente y derrotar la política de los patrones, sus partidos y su Estado, conquistando un gobierno basado en consejos democráticos del pueblo trabajador, que resuelva las inmensas necesidades populares atacando los intereses de los grandes capitalistas.
Esta lucha no hay otra forma que pensarla que de forma internacionalista, porque la clase obrera da batallas a escala global, que modifican las condiciones de las luchas a nivel local. Hoy en Brasil se juega un partido importante y nosotros somos parte, por eso en este 1° de mayo, junto a los dirigentes y referentes trabajadores del PTS de Rosario, y a la compañera Jimena Vergara de México, estará la dirigente estudiantil de San Pablo y militante del MRT de Brasil, Letícia Parks. La lucha obrera es una y no tiene fronteras y eso lo vamos a demostrar en el acto y almuerzo del PTS-Frente de Izquierda este sábado 30 de mayo en La Toma, Tucumán 1349. Te esperamos.
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Octavio Crivaro
Sociólogo, dirigente del PTS y candidato nacional por el Frente de Izquierda-Unidad en Santa Fe.