La reelección de Jorge Ferraresi y la realidad de los trabajadores y el pueblo de Avellaneda.
Martes 2 de febrero de 2016
En el marco del triunfo de Vidal, que significó en muchos casos el desplazamiento de algunos “barones” del conurbano, Jorge Ferraresi logró el 25 de octubre prolongar su mandato 4 años, con casi el 50% de los votos, constituyendo junto con Mussi de Berazategui (60%), los mejores resultados de la Tercera Sección electoral. Desde la derrota de Scioli, el intendente se ha convertido en uno de los puntales del FPV en el conurbano. No hay acto, movilización o marcha, en la que no esté aplaudiendo en primera fila.
Ferraresi es otra expresión del doble discurso K. Por un lado alardea contra el gobierno de Macri y su política represiva y de ajuste, por otro es responsable de haber reproducido en Avellaneda “el modelo” kichnerista: mantener contratos basura, atestar los barrios de policías y garantizar grandes negociados como el de los bingos y la inversión inmobiliaria, como el proyecto “Nueva Costa del Plata”.
En el último año hubo varias luchas de trabajadores del distrito, como la pelea contra la provincialización del Hospital de Wilde donde prima la tercerización laboral, los bajos salarios y la falta de insumos. También afrontó un conflicto con los trabajadores municipales, y en los últimos meses la lucha contra el cierre del servicio de neonatología del Hospital Fiorito, expresión del vaciamiento de la salud pública en la provincia de la mano de Scioli.
Es evidente que tras varios años de gestión K, Avellaneda continúa arrastrando problemas estructurales que afectan a los sectores más vulnerables, en especial en zonas como Wilde este, Villa Corina y Villa Inflamable. Allí, uno de las cuestiones más graves es el altísimo nivel de contaminación producido por el Polo Petroquímico, que cuenta con multinacionales como Shell que factura cientos de millones al año, que lleva a que la mitad de los niños de la zona tenga plomo en sangre y que se produzcan abortos espontáneos. Además, el 95% no tiene gas de red y casi un tercio de su población adulta no terminó el secundario. En Corina tenemos que hablar de un sector de la población (en su mayoría niños) con benceno en sangre (21%) y tolueno (88%).
Los índices de desempleo y precarización laboral se elevan entre la juventud , que son usados como mano de obra barata y descartable, como en la “fábrica del modelo K” Siam.
Para enfrentar realmente el ajuste macrista, es evidente que la pintura verde no es suficiente, ni tampoco los millones que se gastan en la policía comunal que persigue a los jóvenes en los barrios. La pelea se da en la calle, como lo hacemos desde el PTS-FIT.
Analia Micheloud. Docente de la agrupación Marrón Avellaneda y ex-precandidata a intendente por el Frente de Izquierda.