Moncloa acepta la figura del relator para la mesa de partidos en Catalunya. Una figura vacía para cualquier aspiración independentista, pero que por contra ha sido un terremoto en la política estatal. PP, Ciudadanos y VOX saldrán a la calle el domingo para echar a Sánchez, si es que no lo consiguen antes en Ferraz.
Ivan Vela @Ivan_Borvba
Miércoles 6 de febrero de 2019
Foto: EFE
Este miércoles ha sido el turno de la vicepresidenta Calvo para defender la decisión adoptada por el Ejecutivo de contar con una figura, un “relator”, en la mesa de partidos de Catalunya.
Esta figura, anunciada por el Ejecutivo por sorpresa este martes, participará de la mesa de partidos en Catalunya, con el objetivo de ayudar a “organizar y ordenar”, en términos de Calvo.
Primero en una entrevista en la Cadena Ser y posteriormente en comparecencia de rueda de prensa en Moncloa, la vicepresidenta ha asegurado que la figura del relator "no es un mediador, no hay un conflicto internacional. Hay una mesa donde se van a sentar los partidos en Cataluña que utilizará a una persona para ayudar a organizar y a negociar. No tiene más trascendencia. Nada más".
Y es que la figura del relator, más común en diplomacia o derecho internacional, es poco conocida en el Estado español. Esta figura tiene como objetivo recoger los aspectos tratados en la reunión y dar cuenta de ellos, poder concretar la siguiente reunión y organizarla. Esta figura en las pretensiones de Torra, como pedía en sus famosos 21 puntos de diciembre y como lo ha aprovechado la derecha y los barones del PSOE para lanzarse sobre Sánchez, tendría que jugar un rol similar al del mediador.
Ahora bien, en el caso actual no jugará ese rol y no tendrá, según la ministra, “ninguna trascendencia”. Cabe decir que esta definición del relator es la que incluso ha acabado aceptando el Govern de Torra.
Todas estas aclaraciones han sido la forma que Calvo ha encontrado para minimizar el impacto que ha tenido la noticia, que no ha sido poco. El hecho de que el anuncio del relator se diera a conocer un día después de que ERC anunciara que presentara una enmienda a la totalidad a los presupuestos de Sánchez, ha levantado todo tipo de suspicacias, tanto en la “trinidad” de derechas, como en la propia Ferraz.
En esa carrera frenética por abanderar lo más rancio y reaccionario, Casado se ha referido a Sánchez como "mediocre", "indigno", "el mayor traidor", "felón", "ególatra", "mentiroso compulsivo". El líder del PP ha asegurado que en caso de contar con los apoyos necesarios, optará por una moción de censura para echar “al okupa de la Moncloa”.
Por su parte Rivera ha comparecido en el Congreso de los Diputados para tildar de “humillación” la figura del relator, mientras ha denunciado que Sánchez a “comprado el relato de los independentistas”. El líder de la formación naranja ha insistido en la convocatoria de elecciones y a crear un “frente cívico” contra el PSOE.
Aunque ha asegurado que no existe aún coordinación, su formación se une a la convocatoria de manifestación el próximo domingo, a la cual se ha sumado también, por supuesto, VOX.
Pero no solo en la derecha ha respondido contra este anuncio, sino que varios barones del PSOE han salido a criticar duramente la decisión del Ejecutivo de Pedro Sánchez. Uno de los más duros ha sido el actual presidente de Aragón, Javier Lambán, que ha asegurado que "aprobar un presupuesto no justifica cesiones que pongan en cuestión la Constitución, la unidad de España, el Estado de derecho ni la decencia [...] estoy seguro de que Pedro Sánchez no cederá a chantajes de los independentistas, cáncer de la democracia con el que hay que acabar". Unas declaraciones que firmaría el mismo Abascal y una muestra más de los discursos procedentes de los dos partidos pilares del Régimen que le han abierto el camino a los discursos de la extrema derecha.
En una línea similar se ha expresado el presidente de Castilla La Mancha, Emiliano García-Page, en la cadena COPE. El socialista ha solicitado una reunión de urgencia del Consejo Territorial del PSOE para “definir una respuesta conjunta”. Y no han sido los únicos, también el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, y la ex portavoz del grupo parlamentario, Soraya Rodríguez, se han manifestados en el mismo sentido.
Un relator sin relato
Lo cierto es que el relator ofrecido por el Gobierno de Sánchez es una figura vacía, alejada de cualquier figura negociadora que establezca entre el Estado español y Catalunya una especie de reunión bilateral entre estados. Nada más alejado de la realidad. El relator “sin relato” es la última maniobra funambulista de Sánchez por mantenerse en Moncloa.
No hay en esta figura un avance en la dirección de lo expresado el 1 de octubre por más de dos millones de catalanes. Sin embargo, la derecha rabiosa ha encontrado en este gesto del Ejecutivo la brecha para golpear y empezar a mostrar músculo en las calles.
El PSOE del 155, de los presos políticos, padre fundador del Régimen del 78 no va a negociar ni lo más mínimo la sagrada unidad nacional. Ahí están los barones para recordarlo en todo momento.
Por su parte Podemos, en palabras de Irene Montero, se alegra de la inclusión de una figura para “clarificar el diálogo”. Como si no estuviera suficientemente claro; la voluntad de un pueblo a decidir sobre su futuro contra un Régimen reaccionario que reprime y encarcela a los líderes soberanistas y activistas.
Si algo clarifica este gesto(vacío) por parte del Ejecutivo, la reacción (rabiosa) de la derecha y la complacencia (servil) del neo reformismo, es que Catalunya es esa piedra en el zapato que el Régimen no va a poder resolver apoyado en consensos pasados, estos están ya de sobra agotados.
Que haya una alternativa que tenga al pueblo catalán, organizado y en las calles junto a la clase trabajadora y los sectores explotados que pelee por su derecho democrático y por imponer una salida anticapitalista a la crisis puede evitar, tanto la falsa salida del PSOE y sus socios apoyada en las renuncias de los partidos catalanes como la salida abiertamente reaccionaria de la “santa trinidad de derechas”.