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Paro Internacional de Mujeres. El representante de la CTEP entre el paro de mujeres y el papa Francisco

Esteban Castro apoyó el Paro Internacional de Mujeres. También elogió al Papa. Contradicciones del representante del movimiento social.

Miércoles 21 de febrero de 2018

La marcha fue masiva. Casi llegando a las 3 de la tarde, en un palco con mayoría abrumadora de varones, se dispuso que los oradores también fueran seis varones.

Entre ellos estuvo Esteban Castro, representando a la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP).

Sin dudas fue una sorpresa que comenzara su discurso haciendo mención al 8 de marzo, fecha en la que tendrá lugar un nuevo Paro Internacional de Mujeres, donde se espera que sean miles y miles las personas que salgan a la calle para reclamar en todo el mundo por sus derechos, entre ellos, el aborto legal, seguro y gratuito, porque mueren al año miles de mujeres por la clandestinidad y la criminalización de esta práctica.

En este marco, y en el de la masiva movilización de este 21F, los dichos de Esteban Castro son aún más importantes, porque pudieron ser escuchados por miles de personas. Castro dijo: “ese día los hombres vamos a reemplazar a las mujeres que le dan de comer a los pibes para que no falte ni una sola a esa movilización histórica”.

Y es aquí donde tenemos que decirle al representante de la CTEP que no se trata de que nos hagan el “favor” de cuidarnos a los pibes un rato. Las mujeres diariamente nos ocupamos de todas las tareas de cuidados, un trabajo que no solo no está remunerado sino que nos obliga, en muchos casos, a soportar una doble o hasta triple jornada laboral, cuando no a sufrir también doblemente las consecuencias de la desocupación y los despidos.

Por eso, y porque las mujeres trabajadoras necesitamos del paro para poder participar en la movilización de este 8M, exigimos que las centrales sindicales lo hagan efectivo. Esta medida posibilitaría también que esos compañeros varones que valoran, como Castro, nuestra lucha, puedan acompañarnos. Porque el paro también es con ellos, por todos nuestros derechos.

Pero quizás lo que quedó resonando, fue su frase “Viva el Papa”, con la que culminó su intervención. En los pocos minutos que duró su discurso, pasó de apoyar abiertamente al movimiento de mujeres a ponderar la figura del Papa Francisco.

Y ¿por qué ambas partes de su discurso no son compatibles? En principio porque Jorge Bergoglio, ahora Papa, es el representante de la iglesia que se ha opuesto, por ejemplo, a que haya en las escuelas Educación Sexual Integral, pese a la existencia de una ley.

Es el mismo que llamó a librar una “guerra de Dios” contra la ley de matrimonio igualitario.

Sus “vivas” a Bergoglio son casi una afrenta para las miles de mujeres que venimos luchando por lograr la sanción por el Aborto Seguro, Legal y Gratuito, a la que Bergoglio y la jerarquía de la Iglesia se siguen oponiendo, tanto que en todos estos años mantuvieron un pacto sobre nuestras vidas con los partidos mayoritarios, para garantizar que este derecho no sea reconocido. Miles de mujeres, por ese motivo, murieron en estos años.

Escindir la figura del Papa, de esta demanda tan sentida por todo el movimiento de mujeres es preocupante, sobre todo porque esta intención viene del representante de un movimiento social en donde las mujeres, por pertenecer a los sectores más vulnerables, son las que mas sufren la clandestinidad del aborto.

El 8 de marzo, la lucha por el aborto legal será una de las banderas en el Paro Internacional de Mujeres. Este derecho negado por todos los partidos mayoritarios, en complicidad con la jerarquía de la iglesia, no puede seguir postergado.

Es urgente que se debata en el Congreso y que definitivamente nuestro derecho se transforme en ley. Y también es urgente que se haga efectiva la inmediata separación de la Iglesia del Estado. Las creencias personales de los y las referentes sindicales, sociales y políticos, así como de los legisladores que tienen que sancionar esa ley, no pueden ser motivo para que esta se apruebe, porque se trata de la vida de miles de mujeres.