Las elecciones municipales no fueron solo un golpe para los partidos de la Nueva Mayoría, sino que para sus figuras presidenciales, entre estas la más golpeada es la de Lagos, quien vuelve a retroceder ante Guillier.

Daniel Vargas Antofagasta, Chile
Jueves 3 de noviembre de 2016
Alejandro Guillier viene en ascenso, a contra mano de Ricardo Lagos. Ambos son los principales referentes presidenciales de la Nueva Mayoría, quienes el próximo año se juegan la continuidad en el gobierno.
Estas elecciones municipales fueron el caldo de cultivo para la encuesta Plaza Pública-Cadem, realizada los días 26, 27 y 28 de octubre, la cual determinó que la candidatura más debilitada por las municipales fue la de Lagos, con un 35% de las preferencias.
Por otro lado, quien más se fortaleció con los resultados fue el candidato de la Derecha, el ex presidente Sebastián Piñera, con un 55% de las preferencias, detrás, con un 7%, le sigue Alejandro Guillier. Seguido por Lagos con un 4%.
No es un resultado al azar al contar que la Nueva Mayoría perdió 27 alcaldías; sus partidos tampoco quedan fuera de estos golpes, con la Democracia Cristiana que perdió 13 alcaldías o el Partido Por la Democracia que perdió algunas importantes como la de Ñuñoa, sin lograr triunfar en Valparaíso.
Las elecciones municipales determinan con cuanta fuerza local contarán los partidos para las elecciones venideras, parlamentarias y presidenciales, mientras el péndulo latinoamericano gira a la derecha en nuestro país se expresa electoralmente con el avance de la derecha en los municipios.
El gobierno busca culpables a esta crisis, acusan al gobierno, a Bachelet, y a los partidos, acusan a la gestión y a las reformas, de uno u otro modo abrió cancha a la DC para golpear la mesa congelando sus relaciones con el gobierno, mientras la Derecha levanta cabeza con su fortalecimiento electoral para seguir dictando el paso al gobierno.
Frenar a la Derecha no pasa por que la NM encante a la centro derecha; el verdadero freno a sus pretensiones reaccionarias pasa por desarrollar una alternativa independiente y anticapitalista de los trabajadores, las mujeres y la juventud, que sea tajante en no ligarse a los partidos de gobierno ni a sus escindidos. No se trata de incidir en el gobierno de empresarios (sean de ChileVamos o de la Nueva Mayoría) para hacer girar las reformas, sino que por aspirar a un gobierno obrero que lleve estas demandas hasta el final, con una asamblea constituyente, libre y soberana, sí es necesario.