Mientras los trabajadores de la administración pública terminan de digerir el acuerdo paritario firmado por el Estado y UPCN, una preocupación se mantiene firme: ¿Qué espera la conducción de la seccional capital de ATE, para tomar la lucha por la reincorporación de los despedidos de maestranza?

Leo Améndola TW/IG: @aladelos
Miércoles 24 de mayo de 2017 11:22
Todo tipo de acciones, medidas, recorridas, asambleas, vigilias, y hasta una movilización son parte de las actividades que los despedidos de maestranza del Ministerio de Trabajo vienen realizando para lograr una respuesta por parte de las autoridades. La pelea, a simple vista, es sumamente difícil y desigual. En primer lugar porque tiene como impulsores del ataque a las propias autoridades del organismo que debería “arbitrar” en el conflicto. En segundo lugar, porque quienes realizaron el ataque han optado por avanzar de manera rapaz contra la organización de los trabajadores, despidiendo a los delegados y los principales activistas. Estos, a fuerza de empeño y disposición a la lucha, con el acompañamiento de la Junta Interna del Ministerio de Trabajo y numerosas organizaciones sociales y políticas, se han bancado más de 13 meses de una política sistemática de desgaste. Por último, el ataque tiene como máximos responsables a los funcionarios del ministerio de Triaca (PRO), a dos empresas que se dedican a la terciarización de servicios de limpieza y al SOM, todos acompañados con dotaciones de infantería de la policía que se hacen presentes durante las jornadas laborales para amedrentar a los despedidos y quienes acompañan su lucha
El SOM por su parte se hizo presente solo para consolidar los despidos e imponer un régimen de mayor control y persecución sobre el conjunto de los trabajadores de maestranza del organismo, tirando por la borda las pequeñas pero significativas conquistas que habían obtenido los compañeros y compañeras de maestranza agrupados en el SITMMA. Vale aclarar para quien no lo sabe que las condiciones laborales de los trabajadores de maestranza, aunque difieren en detalles menores entre organismo y organismo, son de extrema fragilidad, y representan uno de los sectores donde el flagelo de la precarización laboral golpea más fuerte, cuestión que ningún gobierno, del menemismo a esta parte, se atrevió siquiera a cuestionar. Así se ha consolidado el entramado de fraude laboral entre el estado, las empresas y el sindicato “amarillo” SOM, que hoy hacen posible ataques de este tipo.
Naturalizando la división impuesta por los empresarios y sus gobiernos
Hay una cuarta parte de la ecuación, que juega un papel nefasto en la lucha que hoy atraviesan los compañeros y compañeras de maestranza, pero que lo excede. La división, el fraccionamiento de los trabajadores según su tarea, la empresa que los contratan, e incluso el sindicato al cual están afiliados, fue transformando en una suerte de sentido común que solo “se pelea” cuando el afectado es del sector que determinado gremio representa. El ejemplo máximo, ya con categoría de “expertos” en esta práctica son los dirigentes de UPCN que solo se mueve en caso de que sus afiliados estén en peligro. Un método si se quiere, con aire de práctica mafiosa: “si estás conmigo te defiendo, sino bancate las consecuencias”. Sin lugar a dudas esta ubicación de UPCN “a los dos lados de la ventanilla”, juega un papel importante en la pasividad que signa a casi la totalidad de los empleados estatales que, salvo en situaciones realmente extremas, como fueron los despidos del último año, tienen a adoptar una actitud pasiva. UPCN garantiza y retroalimenta la pasividad, como forma de evitar cualquier cuestionamiento a práctica y negociados. Es que, ciertamente los dirigentes de UPCN tienen mucho para perder. Son privilegios millonarios su razón última de existencia. Como reza un cartel en una calle céntrica “UPCN, siempre junto a Andrés Rodriguez”, los trabajadores bien y gracias. Tratándose de esta conducción sindical, se caía de maduro desde el día uno, que los trabajadores despedidos de maestranza no iban a entrar en el radar de los discípulos del centauro.
El caso de ATE capital, aunque no se trate de dirigentes enriquecidos a costa de los trabajadores estatales, optó en el conflicto actual, por la misma ubicación táctica que UPCN. Más allá de algún acercamiento, o envío de solidaridad, ATE capital no se cuenta entre los actores del conflicto que es en este momento el más importante en un organismo público, sobre todo por la enorme disposición a seguir la pelea por parte de los compañeros despedidos. Según la memoria y el balance presentado por la conducción de ATE capital, el 2016 fue el para la conducción de Daniel “Tano” Catalano, un año de refundación de la seccional, donde acompañaron a decenas de sindicatos en conflictos sectoriales “bajo la premisa de que los trabajadores y trabajadoras somos La Patria”. Parece que el cambio de año modificó las premisas, y en pleno 2017 la conducción de la seccional capital de ATE optó hasta el momento por actuar de la manera más rutinaria posible ante la pelea que están llevando adelante los compañeros y compañeras de SITMMA trabajo. Cuando Daniel Catalano habla de “defender los puestos de trabajo y el poder adquisitivo de miles de compañeros y compañeras”, ¿vuelve a trazar él mismo la línea divisoria entre los que arbitrariamente trabajan como contratados “directos” y los compañeros que son contratados en el estado vía tercerizadas? De ser así, UPCN está logrando mucho más que malos acuerdos paritarios. Está imponiendo la lógica de la división y del sálvese quien pueda entre los trabajadores de un mismo lugar de trabajo, en función del gremio por el cual optaron por afiliarse. El sin número de apelaciones a la unidad, la solidaridad, los “abrazos” y la confluencia que se encuentran en cada discurso y escrito de los dirigentes de ATE capital no tiene la más mínima expresión en el momento que se presenta la batalla concreta contra la patronal y el gobierno. Todas parecen frases armadas para la lucha de bolsillo que tienen con “la otra CTA” o “la otra ATE”, ajena a las demandas de los trabajadores.
Volvemos a preguntar entonces, ¿cómo explica la conducción de ATE capital esta ubicación? ¿No podía la cúpula de la seccional, encabezada por el “Tano” acercarse a brindar su mayor solidaridad, rodear de fuerzas el conflicto de maestranza y demostrarle al gobierno que no va a ser tan fácil avanzar sobre los trabajadores, sea cual sea su modalidad de contratación? ¿Cuál fue el aporte solidario al fondo de lucha por parte de la seccional?
Para la agrupación Marrón Clasista, integrada por militantes del PTS y compañeros/as independientes, se está perdiendo una gran oportunidad de librar una pelea a velas desplegadas contra el ataque del Ministro Triaca, de mostrar un amplio apoyo a los compañeros, de realizar una gran campaña que ponga freno a un ataque que es a todas vistas discriminatorio y anti sindical. Un ataque que se valió de la militarización del Ministerio, es un ataque a los trabajadores en su conjunto, realicen estos tareas de Maestranza o cumplan roles en otras tareas del ministerio. Y al ser un ataque sindical se hace una cuestión vital para todos los trabajadores que quieran pelear para defender sus derechos ahora y en futuras ocasiones.
Sobre la base de la disposición que tienen los compañeros despedidos a pelear por su reincorporación nuestro gremio debería hacer un giro de 180 grados y poner todo lo que tiene por el triunfo de los compañeros. Sería un gran punto de apoyo para mostrar un frente único de trabajadores peleando contra el gobierno, y nos dejaría mucho mejor parados ante futuros ataques. Sin mencionar obviamente el valor de solidaridad de clase que tendría para los 36 compañeros y compañeras que al día de hoy siguen en la calle, pero con total entereza peleando por el trabajo que han perdido porque tuvieron la osadía de organizarse, allí donde parece estar prohibido.

Leo Améndola
Trabaja en el MTEySS y es delegado de ATE-Trabajo. Miembro de Izquierda Diario y militante del PTS