Negociación del salario mínimo nuevamente se enmarca entre intereses empresariales y el crecimiento del país, mientras miles de familias trabajadoras viven bajo la línea de pobreza.

Galia Aguilera Profesora, y dirigenta del Partido de Trabajadores Revolucionarios
Jueves 31 de mayo de 2018
El lunes comenzaron las negociaciones por el salario mínimo entre la Central Única de Trabajadores (CUT) y el Gobierno. Igualmente en este proceso estarán presente los representantes de las Pymes y las grandes empresas. El mes de junio debería entrar el proyecto al parlamento.
Este año, según las proyecciones económicas se prevé que el reajuste salarial podría fluctuar entre el 2 por ciento y el 3 por ciento nominal, es decir entre 7 mil y 10 mil pesos. De acuerdo a estas proyecciones la polémica sigue candente, pues los míseros aumentos que se han establecido siguen estando bajo la línea de la pobreza, con ritmos de trabajo de 8 horas diarias, por 6 días a la semana, en condiciones precarias, exposición a enfermedades y maltrato.
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Hoy el salario mínimo es de 276 mil pesos, al cual se le debe restar 56 mil pesos de cotizaciones previsionales y salud. Una verdadera ofensa a las y los trabajadores. Fundación Sol, a través de Marco Kremerman indicó que “las propias métricas que el gobierno establece… una familia promedio de cuatro personas, para superar la línea de la pobreza, que es algo bien básico, tiene que tener ingresos superiores a los 422 mil pesos”
La posición del gobierno frente a esta brutal realidad es ser “serios” porque “hay que pensar en la empleabilidad, y hay que pensar también en las pymes” señaló el ministro del trabajo Felipe Larraín, y por supuesto, también en los grandes empresarios, pues finalmente el salario es parte del negocio, al igual que para el gobierno empresarial de Piñera, lo es la demanda feminista, frente a la cual propuso equiparar las cotizaciones de Isapres de hombres y mujeres, bajo la fantástica idea de aumentar las cotizaciones de los hombres, como si eso no afectará el bolsillo de las familias trabajadoras.
Lo señalado por la presidenta de la CUT, Bárbara Figurera (PC) “se puede crecer de la mano de protección social, buenos empleos y buenos salarios, porque o si no la economía no se hace sostenible en el tiempo, porque vivimos de endeudarnos” citando a los países europeos, es la fórmula utilizada por negociaciones del gobierno anterior, siendo el Partido Comunista participe, e igualmente está preocupada del crecimiento del país, el cual está lejos de reflejarse en los bolsillos de las familias trabajadoras. La situación actual del salario mínimo, que no alcanza ni para lo mínimo, es el resultado de su política de años de las direcciones de la central, que hoy se quiere volver a repetir con el gobierno de Piñera, la cual no se ha desmarcado del terreno del interés empresarial a través de la conciliación país frente a intereses contrapuestos.
Los trabajadores necesitan de otra estrategia para conseguir las demandas salariales, exigiendo claramente un sueldo mínimo acorde a la canasta familiar básica, que supere los 420 mil pesos, el fin a la brecha salarial por sexo, el robo de los ahorros previsionales y de salud, como también la disminución de la jornada laboral, frente a lo cual un aumento de unos pocos pesos no alcanza hacer ni media aspirina.