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Red Internacional
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Salud. El último escándalo de Mañalich

El reportaje de CIPER revelo lo que era un secreto a voces: el manejo de las cifras por parte del gobierno para maquillar el real impacto de la pandemia del COVID-19.

Domingo 14 de junio de 2020

5.000 fallecidos versus 2.870, esa era la diferencia entre las cifras que entrega el Ministerio de Salid a la Organización Mundial de la Salud y las que daban a conocer públicamente a nivel nacional.

Esta diferencia tiene relación con los distintos criterios que se usan para contabilizar a quienes fallecen por el nuevo coronavirus. Mientras las cifras entregadas diariamente constatan a quienes fallecen teniendo un test de PCR positivo, las cifras entregadas a la OMS consideran a los casos sospechosos o que puedan estar relacionados al COVID-19. Esta diferencia de criterio ya era conocida por los MINSAL, incluso en la mesas asesoras se había recomendado utilizar el criterio de la OMS, cuestión que el gobierno desestimo. Es claro el objetivo político detrás de esta manipulación, buscan esconder el real impacto que tiene a pandemia, de la cual ellos son responsables al tener una estrategia que privilegia mantener las ganancias empresariales por sobre la salud de la población.

Este fue el último escándalo en el mandato de Mañalich, que ya venía profundamente cuestionado por organismos gremiales, políticos y también científicos, debido al manejo de la pandemia. La salida de Mañalich del ministerio busca descomprimir las profundas críticas a al gobierno, pero manteniendo en lo fundamental la misma estrategia: hacer prevalecer los interés empresariales y sus ganancias por sobre la salud del pueblo trabajador.

Enfrentar realmente la pandemia implica tocar estos intereses, invertir las prioridades. El impuesto a las grandes riquezas y empresas que durante toda la pandemia han mantenido millonarias ganancias, permitiría potenciar aumentar el financiamiento a la salud público, tener test masivos para trazar los contactos, contratar a miles de trabajadores de salud para avanzar en estas medidas. También aumentar las residencias sanitarias y sueldos y pensiones de emergencia acordes a la canasta familiar para tener aislamientos efectivos. Prohibir los despidos que arrojan al pueblo trabajar al hambre, y paralizar todos los trabajos no esenciales. Son medidas de emergencia para la actual catástrofe.