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Red Internacional
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Poesía. "El viento de Guernica"

Soy estudiante del terciario N°45 de Haedo, en la zona oeste del Conurbano, y escribí una poesía sobre la terrible situación que están viviendo las familias en Guernica, que a continuación les reproduzco.

Jueves 24 de septiembre de 2020

El sol se esconde y la noche me envuelve con su manto helado, el pasto que en horas será escarcha, ahora se humedece ante mis pisadas. Oigo grillos y llantos de bebé que se amplifican en el silencio nocturno. Los primeros buscan alimentarse, los segundos también solo que a veces no lo logran. La hostilidad del día me mantiene alerta, las sirenas y los uniformes rodean el perímetro, no existen horarios para la represión. Me quedo mirando el fuego improvisado, la madera se quema, me brinda calor y luz, dos compañeros necesarios.

Bajo el techo precario de lonas y plásticos duermen mis hijos. Sueñan con un plato lleno, sueñan con un patio de juegos. Duermen tranquilos y los miro desde afuera. Sueño despierta una casa con techo de madera.

Revuelvo el guiso y la cuchara empuja los costados de la olla y deja escapar el aroma que viaja en el aire de Guernica. Llena las panzas de necesidad y por un rato nos sentimos en paz.

Mis ojos no duermen, los párpados me pesan y lloro a escondidas para que ellos no me vean. Debo ser fuerte, de mí depende que este espacio sea el inicio de su historia.

Un pedazo de tierra sin plantar, sin habitar, quién podría negarlo cuando hay tanta necesidad. Pienso y maldigo la pobreza, me observo las manos curtidas y agrietadas.

Cae una lágrima de bronca.

El plato lleno, la panza caliente, la sonrisa intacta, los cachetes rosados. Quién podría negarme un futuro, quién podría quitárselo a él.

Lo tapo con ropas, me quedo mirando, los llantos que cesan, las voces se acallan y yo parada ahí con el frío de Guernica pegándome en la cara. Me cubro y aguanto. Sé que no estoy sola, hay más como yo. Sé que vamos a lograrlo. Pequeñas lenguas de fuego se ven a lo lejos, dibujan un camino. Me pierdo en sus luces, su intensidad me inunda. Maldigo mi pobreza. Abrazo la noche, le pido más fuerzas.