El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) gobernará en 20 entidades del país y aliados suyos en dos más. La coalición pro ’Cuarta Transformación’ gana nuevas posiciones hacia las presidenciales del 2024, ante una oposición neoliberal en crisis y deslegitimada.
Martes 7 de junio de 2022
El Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) confirmó el predominio del Morena y sus aliados en las elecciones del pasado 5 de junio, al conquistar 4 de las 6 gubernaturas en disputa, frente a la coalición opositora del PRI, PAN y PRD, que conservó 2. Movimiento Ciudadano se posicionó como tercera fuerza política. El porcentaje de abstencionismo fue importante -como suele ocurrir en elecciones intermedias o locales, como es el caso- pero no pone en cuestión la legitimidad del proceso.
Aunque se anunciaron impugnaciones, la gran diferencia en la cantidad de votos recibidos por los candidatos ganadores con respecto a sus competidores más cercanos -con excepción de Tamaulipas donde la distancia fue menor-, hace pensar que los resultados son prácticamente irrevocables, si bien puede continuar por un tiempo la disputa en los tribunales.
A esto abona que la jornada electoral se desarrolló sin incidentes relevantes. Aunque el presidente nacional del Morena, Mario Delgado, denunció compra de votos y hostigamiento policiaco contra sus militantes en estados como Aguascalientes, Durango y Tamaulipas; en tanto que los dirigentes de la coalición opositora acusaron que se trató de una ’elección de Estado’, por el involucramiento abierto de funcionarios federales en la campaña electoral para favorecer a los candidatos morenistas.
Por su parte, López Obrador reivindicó los resultados al afirmar que se trató de una elección ’en paz y sin violencia’ y felicitó ’a todos los que participaron’, sin mencionar el alto porcentaje de abstención que se expresó en todos los estados en disputa.
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Avanza la 4T
El resultado de estas elecciones representa un importante triunfo del Morena ante la oposición. Tanto por haber ganado Hidalgo y Oaxaca, bastiones históricos del PRI -partido que profundiza su crisis, con el riesgo de desbandada-, como por la abultada diferencia de votos que obtuvieron el partido de AMLO y sus aliados con respecto a sus competidores, en tres de los cuatro estados cuyas gubernaturas conquistaron.
Lo cual expresa el mayoritario apoyo popular que han conseguido y mantienen en buena medida los representantes de la 4T en la mayor parte del país. Especialmente en los estados en los que todavía gobierna la oposición, donde aquellos aparecen como una alternativa ’progresista’ frente a los partidos neoliberales, capitalizando el profundo desprestigio que estos arrastran ante las masas y que no logran revertir.
Por el contrario, el rabioso rechazo de los partidos opositores ante la iniciativa de reforma eléctrica que presentó el gobierno federal recientemente, más allá de los límites de ésta que discutimos aquí, los mostró una vez más como serviles a los intereses de las trasnacionales, lo que les valió el justo mote de ’traidores a la patria’ que les endilgó AMLO, provocándoles un mayor costo político que ahora se está evidenciando.
Las posiciones conquistadas le servirán al gobierno federal y a su partido para avanzar política y territorialmente en diferentes regiones del país, algo que ya venían logrando parcialmente en elecciones anteriores, fortaleciéndose nacionalmente, lo que además les permite tener a su servicio el poder y los recursos de los gobiernos estatales conquistados, para ponerlos en juego en la carrera por la presidencia hacia el 2024.
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¿A cambio de qué?
Ya se ha visto que, emulando viejas prácticas de sus adversarios neoliberales, los gobiernos de la 4T -federal o estatales- no tienen ningún prurito en movilizar corporativamente funcionarios, trabajadores del sector público y beneficiarios de programas sociales para lograr sus fines electorales. Una muestra fue el proselitismo que estuvo haciendo en plena veda electoral la directora de Notimex, Sanjuana Martínez, llamando al voto masivo por el Morena, como denunciaron las y los trabajadores del SutNotimex, en huelga desde hace más de dos años.
Más aún, para poder volverse ’hegemónico’ al interior del régimen político, el Morena -que de entrada se propuso ’conciliar’ los intereses de pobres y ricos, como si esto fuera posible, no acabar de fondo con la explotación y la pobreza que siguen imperando en nuestro país- ha tenido que valerse de figuras y el apoyo de sectores provenientes de la vieja ’mafia en el poder’, que ganan posiciones al interior de ese partido, degradando aún más sus limitados rasgos ’progresistas’ y aproximándolo cada vez más a lo que dice combatir.
En el caso de Hidalgo y Oaxaca, para nadie fue un secreto el apoyo tácito, por acción u omisión, de los gobernadores priístas a los candidatos morenistas, a cambio de cargos diplomáticos o de otras prebendas. Sin dejar de mencionar que algunos de los ahora gobernadores electos, como Menchaca de Hidalgo o Villarreal de Tamaulipas, recientemente salieron del PRI. En el caso de Quintana Roo, como señaló Julio Hernández en su columna Astillero, el gobernador perredista Carlos Joaquín, ’deja a una corriente tricolor y al Verde como ganadores reales, aunque a nombre de la Regeneración Nacional’.
También destacó la alianza del Morena con sectores de la burocracia sindical. En Tamaulipas con un repudiado ’líder’ local de la CTM, quien participó abiertamente en la campaña de Villarreal, como denunciaron integrantes del Movimiento 20-32. Y en otros estados, participando en coalición con partidos como Redes Sociales Progresistas, cercano a Elba Esther Gordillo, o Nueva Alianza, sello electoral de los charros del SNTE.
Esta política -que es diametralmente opuesta a la voluntad popular de mandar a los políticos neoliberales, a los charros y a sus partidos al basurero de la Historia, no de reciclarlos con otros colores-, probablemente fortalecerá las tendencias derechistas al interior del Morena, así como las disputas en su interior por las candidaturas y cotos de poder hacia el 2024 y posteriormente. Basta ver la beligerancia con la que personajes de derecha como Ricardo Monreal, coordinador del Morena en el Senado, busca ganarse un lugar como presidenciable, amagando veladamente con romper con el partido si no se satisface su ambición.
Necesitamos una verdadera alternativa política, socialista y revolucionaria
El contexto nacional e internacional de bajo crecimiento económico y fuertes tendencias al estancamiento y la inflación, pone mayores límites al asistencialismo en el que se basa la ’política social’ del Morena para contrarrestar efectivamente el empobrecimiento cada vez mayor de los trabajadores y el pueblo. A lo que se suman la precarización laboral y los despidos, que cunden en el sector privado y son impuestos en el sector público con el pretexto de la ’austeridad republicana’.
Esto chocará más temprano que tarde con las aspiraciones de cambio que mantienen gran parte de las masas, las cuales hoy todavía favorecen al Morena, pero mañana pueden cuestionarlo, tras hacer una experiencia con este partido en los diferentes niveles de gobierno, lo que puede comenzar a desarrollarse por la responsabilidad política que tiene cada vez en más estados.
Ya hoy existen sectores de trabajadores, jóvenes y mujeres que, a pesar de ser aún numéricamente limitados y estar invisibilizados electoralmente al no contar con una alternativa política propia, plantean cuestionamientos por izquierda al gobierno de la 4T, a los que éste ha respondido con cerrazón, represión, cárcel, acusándolos de ’conservadores’ y otras bajezas.
Si los trabajadores del campo y la ciudad, junto al pueblo pobre, que somos la gran mayoría de la población y echamos a andar todo, queremos avanzar en una verdadera transformación del país y más allá, necesitamos unirnos, organizarnos y movilizarnos para hacer valer en las calles, las comunidades y los barrios, las escuelas y centros de trabajo, nuestra fuerza social.
Rompiendo con la pasividad que han impuesto los dirigentes de las principales organizaciones sindicales y populares, al estar subordinados políticamente al Morena o a otros partidos del régimen. Si nos limitamos a votar cada tanto por los que compiten para ver quién administra mejor los negocios de los capitalistas, nada cambiará.
Esto empieza por desconfiar y conquistar nuestra independencia política de quienes nos proponen conciliar con los que nos oprimen y explotan, como hacen el Morena y los demás partidos patronales. Necesitamos discutir cómo avanzar en la construcción de una alternativa política de las y los trabajadores, que desde una perspectiva socialista y revolucionaria, independiente del gobierno de la 4T y de todos los partidos del régimen, nos sirva para luchar por mejores condiciones de trabajo y de vida, lo cual tiene que estar indisolublemente ligado a organizarnos para cambiar de raíz el sistema político, económico y social en el que mal vivimos, sin lo cual todo lo que conquistemos hoy nos quitarán nuevamente mañana.
Si coincides con esta perspectiva, te invitamos a acercarte al Movimiento de las y los Trabajadores Socialistas para hacer una experiencia militante con nosotrxs.