Con un 93% de las mesas escrutadas, ganó Fabricio Alvarado de la derecha evangélica con un 25% de los votos. Sin embargo, no le alcanzó para evitar la segunda vuelta.
Lunes 5 de febrero de 2018

Con un 93% de las mesas escrutadas, el panorama electoral en Costa Ricase dibujó en favor de la derecha evangélica de Renovación Nacional con su candidato Fabricio Alvarado, y del oficialista Partido Acción Ciudadana (PAC) con Carlos Alvarado. Sin embargo, ambos contendientes apenas superan el 20% de apoyo, sin alcanzar los votos suficientes para definir un ganador, lo cual los llevará a segunda vuelta.
Cabe destacar que, por primera vez desde que hay segunda ronda, los viejos partidos del neoliberalismo no compiten para gobernar; además, el abstencionismo en la primera vuelta pasó de un 32% en 2014 a un 34% en el año en curso. En varios medios nacionales, estos dos elementos han sido discutidos como de “anormalidad electoral” durante toda la Segunda República.
Los siguientes datos fueron obtenidos del doceavo corte que realizó el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE):
Imagen:
Fuente: Elaboración propia, datos TSE
Avance del conservadurismo y polarización en temas de derechos sexuales
Como lo hemos mencionado en notas anteriores, Fabricio Alvarado representa a grupos religiosos evangélicos y se caracterizó durante la campaña por oponerse al Matrimonio entre personas del mismo sexo, a los derechos sexuales y reproductivos, y la educación sexual. Por otra parte, Carlos Alvarado se presenta como progresista a favor de la comunidad LGBT, pero sin plantear derechos democráticos para las mujeres como lo es el aborto legal. De manera general, el escenario de ballotage se vislumbra como una contienda entre el conservadurismo religioso y el progresismo burgués.
En el plano económico, Alvarado carece de propuestas claras sobre el problema fiscal, pero fue votado por los sectores más pobres y de la periferia del Gran Área Metropolitana (GAM); mientras que el PAC -que plantea políticas que se presentan como progresivas pero que en última instancia favorecen a la burguesía y los empresarios- fue votado por los sectores con más desarrollo económico y provincias del Valle Central.
Respecto de la representación en la Asamblea Legislativa, PRN y PAC podrían alcanzar 14 y 10 diputaciones, respectivamente. Por otro lado, el Partido Liberación Nacional (PLN) contaría con 16 curules y el Partido Social Cristiano (PUSC) con 12, lo cual no deja de ser llamativo debido a que estos último son los grupos que representaron el bipartidismo durante 30 años. Sin embargo, en términos generales, el bipartidismo PLN-PUSC deja de plantearse como la opción que dirige la agenda de la burguesía alcanzando porcentajes menores al 20% (Ver Imagen 1).
Cae votación para la izquierda
El partido reformista, Frente Amplio (FA), que alcanzó un tercer lugar en las elecciones del 2014 con un 17% sobre votos válidos, se encuentra actualmente con un apoyo del 0,79%, lo cual implica una disminución de alrededor de 338.651 votos. Además, pasó de tener 9 bancas en 2014 a una, según estimaciones de la prensa. Esto puede deberse, entre otras razones, a la ampliación de la oferta electoral y su apoyo incondicional al gobierno del PAC, mismo partido que terminó siendo un centro de gravedad mucho más importante.
Por otro lado, el Partido de los trabajadores (PT), que se presenta como trotskista y al cual llamamos a votar críticamente, vio una disminución de alrededor de 863 votos para la presidencia. Es necesario destacar que al Partido de los Trabajadores lo han afectado todos los mecanismos antidemocráticos de esta democracia hecha para los ricos.
En este sentido se muestra un ambiente mucho más reaccionario y a la derecha en el plano electoral, lo que coloca muchas tareas de organización y crítica programática y estratégica para la izquierda revolucionaria y el feminismo.
Se abre en todo caso una segunda vuelta donde al pueblo trabajador se le ofrecen dos tipos diferentes de veneno. Una posición abstencionista es la posición correcta para la izquierda.