×
×
Red Internacional
lid bot

CLAVES TURQUIA. Elecciones en Turquía, entre la represión y la crisis política

El 1 de noviembre se celebran elecciones anticipadas en Turquía, después del fracaso en formar gobierno, en medio de una crisis política y una enorme escalada represiva contra el pueblo kurdo y la oposición política.

Josefina L. Martínez

Josefina L. Martínez @josefinamar14

Viernes 30 de octubre de 2015

Foto: EFE/Zaman

¿Por qué se vota de nuevo en Turquía?

En las elecciones del 7 de junio pasado, el partido gobernante, Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), perdió su mayoría absoluta, después de haberla retenido durante 13 años, abriendo una importante crisis política.

Un hecho significativo fue que el partido pro kurdo y de izquierda, Partido Democrático de los pueblos (HDP) obtuvo 13% de los votos, superando el antidemocrático umbral del 10% necesario para ingresar al Parlamento.

En las semanas siguientes, el gobierno del AKP abrió negociaciones con otros partidos (el partido liberal kemalista CHP y el partido de derecha MHP) para formar gobierno, pero no logró un acuerdo, por lo que llamó a nuevas elecciones. El objetivo de Erdoğan es obtener una mayoría propia que le permita formar gobierno y reformar la constitución para ir hacia un gobierno más presidencialista.

La crisis política derivó rápidamente en una escalada represiva y una mayor bonapartización del régimen, contra el pueblo kurdo y toda la oposición política y social, en medio de un clima político muy tenso y masacres brutales como los atentados de Suruç y Ankara.

La ofensiva contra el pueblo kurdo

Después de las elecciones de junio, Erdoğan rompió la tregua con el Partido de Trabajadores del Kurdistán (PKK ) que se mantenía desde el 2013. El PKK es una organización kurda que cuenta con milicias armadas, y es considerado por el gobierno turco y Estados Unidos como “organización terrorista”.

Desde entonces, Erdoğan desató una embestida que ya había comenzado cuando Turquía se incorporó a la coalición internacional liderada por Estados Unidos contra el Estado Islámico y comenzó a bombardear posiciones kurdas en el norte de Irak. A fines de julio Turquía permitió a la OTAN la utilización de la base turca de Incirlik para la guerra contra el EI y se sumó más decisivamente a la coalición internacional en Siria.

Después del atentado en la ciudad kurda de Suruç, en julio, el gobierno desplegó “operaciones antiterroristas”, con más de 1000 detenidos, anticipo de una verdadera ofensiva militar contra las posiciones de la guerrilla kurda. Esta ofensiva ya ha dejado más de 400 muertos en los últimos tres meses.

El colmo ha sido que el gobierno turco intentó responsabilizar al PKK del brutal atentado de Ankara, donde murieron casi un centenar de personas, diciendo que podría haberse tratado de un “auto atentado”.

Los brutales atentados y la responsabilidad del gobierno

El brutal atentado de Ankara, el 10 de octubre, dejó un saldo de un centenar de muertos y otros cientos de heridos, en medio de una manifestación organizada por grupos de izquierda, pro kurdos y de la oposición. Se sumaba a la masacre de Suruc, ocurrida en julio, cuando otro atentado provocó la muerte de 33 personas, militantes de la izquierda kurda.

El atentado fue repudiado por miles de personas en masivas manifestaciones que al día siguiente salieron a la en las principales ciudades de Turquía, enfrentando represión policial, así como una huelga general de dos días llamada por varios sindicatos. En las manifestaciones se escucharon cánticos responsabilizando al gobierno: “¡Erdogan asesino!”

Aunque el atentado fue atribuido al Estado Islámico, muchos responsabilizan a Erdoğan, ya sea que esté implicado directamente en organización del atentado, ya sea como responsable indirecto, por permitir la acción de las células de EI en su territorio contra el pueblo kurdo y la izquierda.

Un curso cada vez más represivo

La ofensiva contra el pueblo kurdo es parte de una escalada autoritaria del gobierno contra todos los sectores de la oposición. Esta semana la policía irrumpió en dos canales de TV opositores, pertenecientes al grupo Koza-Ipek, acusado de querer “derrocar al Gobierno” y relacionado con el grupo islamista conservador del clérigo opositor Fetullah Gülen.

Golpes a derecha y a izquierda, el gobierno de Erdogan avanza arremetiendo contra toda la oposición y la prensa crítica.

El Estado ha bloqueado el acceso a las web de los medios kurdos y algunos grupos de izquierda y hace poco fueron atacadas las oficinas del diario Hürriyet, uno de los mayores del país, por seguidores del AKP.

En septiembre fueron detenidos dos periodistas británicos y su traductor, que se encontraban cubriendo el conflicto en la zona kurda, acusados de “colaboración con organización terrorista”, lo que fue repudiado por asociaciones de prensa internacionales como una censura para que no se hagan coberturas sobre la cuestión kurda.

Un aliado clave de occidente

Turquía tiene una posición estratégica clave, entre Europa y las líneas “calientes” de Siria e Irak. Actualmente acoge a más de 2.000.000 de refugiados en su territorio.

La imposibilidad de detener la ola de refugiados, y la crisis interna que está generando en Alemania, ha llevado a Merkel a un giro en su política hacia Turquía. La canciller se ha comprometido personalmente a acelerar la adhesión de Turquía a la UE a cambio de una contención de los refugiados en su frontera. Como “premio” por los servicios prestados hasta ahora y para que Turquía garantice frenar a los refugiados en la frontera, la UE se comprometió a entregarle 3.000 millones de euros.

Para Estados unidos ha sido clave el préstamo de la base aérea de Incirlik para la guerra contra el EI y la participación de Turquía en la coalición internacional.

Para profundizar este tema recomendamos una serie de artículos publicados en Izquierda Diario en los últimos meses sobre la situación en Turquía:

Repudio al atentado en Turquía: el Estado y el gobierno del AKP son responsables

El atentado de Ankara y la lucha mortal de Erdoğan por el poder

Oleada terrorista del gobierno turco contra la izquierda y el movimiento kurdo

La masacre de Suruç y su trasfondo

Con el apoyo de la OTAN Turquía entra en Siria

Importante movilización solidaria en defensa del pueblo kurdo


Josefina L. Martínez

Nació en Buenos Aires, vive en Madrid. Es historiadora (UNR). Autora de No somos esclavas (2021). Coautora de Patriarcado y capitalismo (Akal, 2019), autora de Revolucionarias (Lengua de Trapo, 2018), coautora de Cien años de historia obrera en Argentina (Ediciones IPS). Escribe en Izquierda Diario.es, CTXT y otros medios.

X