Las propuestas de la 4T sobre la eliminación o regulación de la subcontratación en la Ley Federal del Trabajo, no terminan con la precarización laboral.
Miércoles 28 de octubre de 2020
Imagen: Policromía
Ayer y hoy, durante sus conferencias mañaneras, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) adelantó elementos de su propuesta en torno al outsourcing.
¿Qué planteó el presidente?
AMLO anunció que enviará una iniciativa al Congreso de la Unión para “eliminar el outsourcing”, adelantando que el tema será polémico como el de los fideicomisos.
El presidente denunció que se trata de una “práctica que afecta a la Hacienda Pública y al desarrollo del país”, al posibilitar la evasión de impuestos por parte de las empresas.
Señaló que “hay muchos empresarios responsables, pero hay otros que en sentido estricto no son empresarios sino coyotes, que abusan de estos mecanismos de contratación y afectan a los trabajadores.”
Con ello reiteró su visión acerca de los empresarios “buenos” y “malos”, ocultando que todos acrecientan sus ganancias y riquezas gracias a la explotación de sus trabajadores y a la precarización laboral, que tiene en la subcontratación uno de sus mecanismos principales.
Además, el presidente señaló que “en los últimos cinco años, producto de la reforma laboral que le dio estas facilidades”, “se abusó [del outsourcing], como parte de las llamadas reformas estructurales que no se hicieron pensando en beneficiar a los trabajadores o al pueblo, se hicieron pensando en beneficiar a un grupo, a una minoría.” Lo que olvidó mencionar es que la más reciente reforma laboral, promovida por el gobierno de la 4T en 2019, como las anteriores reformas, preservó y no terminó con la figura de la subcontratación, permitiendo que aumentara la precarización laboral.
Es que para el presidente se trata de un problema de “abuso” y no del “uso” de la subcontratación, como aclaró: “Es entendible por qué tienen que separarse la actividad productiva de una empresa con la actividad administrativa, el empresario va a producir y la parte administrativa puede llevarse a través de una empresa que se contrate para ese propósito.”
Con esto, AMLO avala la división de las y los trabajadores en un mismo centro de trabajo, entre trabajadores “de primera” y “de segunda”, así como el obstáculo para los derechos laborales que representa el outsourcing, principalmente para el reconocimiento de la relación laboral. Por si fuera poco, excusa a las empresas que contratan a otras y no verifican el cumplimiento de las obligaciones patronales, diciendo que “muchas veces los empresarios ni siquiera saben cómo operan estas empresas”.
AMLO declaró que “cuando empezó la pandemia empezaron a manifestarse muchos trabajadores a los que estaban despidiendo sin reconocerles ningún derecho y no era propiamente una empresa..., eran estas oficinas con ese propósito.” Al parecer, el presidente tiene claro que con estos mecanismos se vulneran los derechos humanos laborales, pero en lo que va de su gobierno ha cruzado los brazos frente a esta situación y los despidos, permitiendo la impunidad de empresas millonarias que recurren a estas prácticas. ¿Algo va a cambiar ahora?
Propuestas
Dado que el presidente omitió responder categóricamente si se eliminará o regulará la subcontratación, es necesario analizar ambas posibilidades:
A. “Eliminar” la subcontratación. La consecuencia de desregularla sin obligar a los patrones a contratar con plenos derechos al conjunto de la plantilla laboral, dejaría sólo al 20% de los actualmente empleados en los centros del trabajo, mientras que el 80% quedaría desempleado o pasaría a la informalidad. En este sentido, la informalidad laboral pasaría de 54.9 a 61% de 2020 a 2021. Por lo que se agudizarían los demás tipos de precarización laboral. A quien beneficiaría es a las patronales, porque si no se prohíben explícitamente la subcontratación y los despidos provocados por ella, todas las relaciones laborales establecidas bajo esta modalidad corren el peligro de ser desconocidas. Además, esto dejaría las puertas abiertas a aquello que se dice combatir: la evasión fiscal y la disminución del ingreso tributario.
AMLO señala que “lo que se necesita es incrementar los mecanismos de supervisión, vigilancia, y sanción a fin de evitar la simulación y la subcontratación dolosa.” Esta declaración ambigua probablemente apunte a la modificación de la regulación de la subcontratación, por lo que es posible que ésta permanezca en la Ley Federal del Trabajo.
B. Regular la subcontratación. Los principales argumentos que da el gobierno de la 4T para ello son los siguientes:
1. Evitar la corrupción, pero lo que omite es que legal o ilegal, la subcontratación laboral equivale a la precarización, siendo lesiva a los derechos de las y los trabajadores.
2. Evitar la evasión de impuestos, lo que muestra es que la verdadera preocupación del gobierno es obtener mayores aportaciones obrero-patronales para atemperar la crisis de las finanzas públicas que enfrenta.
3. Evitar simulación o subcontratación dolosa, pero la subcontratación en sí misma es una simulación de la relación laboral y dolosa para los derechos de las y los trabajadores.
4. Evitar la evasión del pago de prestaciones laborales que otorga la ley a las y los trabajadores, pero en los hechos el gobierno de la 4T no garantiza que se cumplan los derechos laborales.
AMLO llamó a ciudadanos y servidores públicos a denunciar a las compañías que realizan estas prácticas, pero ¿qué hace el gobierno de la 4T? Mientras los funcionarios de la Secretaría del Trabajo siguen simulando inspecciones laborales de una figura abusiva, o los legisladores debatiendo por arriba sobre la regulación o eliminación de la subcontratación, ésta sigue representando vejaciones a los derechos humanos laborales de millones de trabajadores.
En México, hay aproximadamente 4.5 millones de trabajadores bajo el esquema de subcontratación que no son tomados en cuenta para opinar al respecto, quienes, por el contrario, vemos empeorar cada vez más nuestras condiciones laborales y cómo nuestros derechos han ido en retroceso, al grado de que en medio de una pandemia no contamos con seguridad social, estabilidad en el empleo ni con otros derechos laborales.
Por la conquista de nuestros derechos humanos laborales
Mientras que los funcionarios públicos no dejan de cobrar su sueldo, pueden resguardarse y tratarse medicamente como Claudia Sheinbaum, Jefa de Gobierno; las y los trabajadores nos vemos obligados a laborar informalmente porque en medio de la pandemia han aumentado los despidos, sin que contemos con derechos ni a la salud ni a la seguridad social, entre otros tantos. Tampoco podemos sindicalizarnos, ya que en muchos casos las patronales desconocen la relación laboral.
Ante este panorama, es vital unirnos para enfrentar estas condiciones de subcontratación, precarización y sobre todo explotación, como propone el Movimiento Nacional contra la Precarización y los Despidos, que plantea la necesidad de luchar en contra de estos flagelos, con independencia del gobierno y de los partidos políticos del régimen. En este movimiento nos venimos agrupando distintos sectores de trabajadores, tales como docentes de escuelas públicas y privadas, trabajadores estatales y de la salud, artistas, de aplicaciones, trabajadoras despedidas, trabajadores industriales, independientes y de diversas organizaciones, así como la juventud y las mujeres que queremos una vida digna, partiendo de recuperar los derechos que nos fueron arrebatados.
La burocracia de los sindicatos charros ha sido cómplice de la subcontratación y la precarización de las y los trabajadores. Por ello, hacemos un llamado a los sindicatos que se reivindican democráticos a movilizarse en contra de la subcontratación, pues la unidad de las y los trabajadores, sindicalizados y no sindicalizados, es clave para acabar con este flagelo y evitar que se sigan perdiendo conquistas contenidas en los contratos colectivos de trabajo.