Continuamos con la entrega de testimonios y reflexiones de docentes desde el nivel preescolar hasta el superior, sobre el problema del embarazo adolescente y abortos, como un problema de clase que afecta principalmente a niñas y jóvenes de familias pobres y trabajadoras.
Marisol FN Agrupación de mujeres y disidencias Pan y Rosas
Miércoles 21 de abril de 2021
En México, el 33.4% de las y los adolescentes inició su vida sexual sin protección anticonceptiva, según un artículo publicado por la Revista Salud Bienestar Social. Uno de cada cinco nacimientos en el país, corresponden a menores de 19 años y del total de los nacimientos diarios, 17 son de adolescentes de entre 10 y 14 años.
A pesar de las estimaciones oficiales sobre el aumento de embarazos no deseados durante la pandemia, los servicios públicos de salud sexual y reproductiva se han visto severamente restringidos durante la contingencia. Según el Gobierno federal, durante la contingencia se han reducido un 20% las consultas médicas en materia reproductiva por miedo a los contagios, lo que bien puede considerarse un factor para el alza en los casos de embarazos no deseados, particularmente en adolescentes.
Ante este gran problema de salud pública donde las más afectadas son las hijas de familias trabajadoras, seguimos publicando las experiencias y reflexiones de maestras de todos los niveles educativos en sectores públicos y privados, como parte de la propuesta Campaña Nacional por el Derecho a Decidir.
La Izquierda Diario: Como maestra ¿has vivido o acompañado casos de embarazos y/o abortos en adolescentes? Cuéntanos sobre un caso particular que te haya marcado en tu carrera docente.
Tania P, maestra de preescolar pública en la CDMX:
Yo fui una adolescente embarazada. Mi hija nació 4 meses antes de cumplir 17. Precisamente es a partir de mi caso, que creo fervientemente que la información y educación sexual no puede ir separada de la formación escolar. ¿Dónde esperamos que adolescentes en la actualidad se informen? ¿Casa, internet, amistades? Los últimos años ¿Ha funcionado? Entonces ¿Por qué insistimos en perpetuar una estrategia que hemos probado que no funciona? La escuela debe ser el centro de investigación por excelencia, donde con la guía y acompañamiento de un adulto responsable y formado en el tema, las y los estudiantes puedan externar sus dudas, debatir sus propuestas, explicar sus conclusiones, construir comunidades de apoyo. La escuela debería ser el semillero de ideas, no una fábrica de seres en serie.
Patricia Díaz, maestra del nivel medio superior en Cuernavaca, Morelos:
Sí, he acompañado esos casos en más de una ocasión. En general hay sentimientos de culpabilidad por parte de las adolescentes embarazadas quienes son orilladas a tomar decisiones como casarse, abortar y/o dejar los estudios, sin tomar en cuenta su opinión o darles información completa.
Recuerdo el caso de una chica que mantenía relaciones sexuales con un amigo sin considerar que eran novios, lo cual fue argumento para que el joven la rechazara cuando ella le dijo del embarazo. Ella no quería continuar con el embarazo, independientemente de si su pareja se mantuviera con ella. Hablé varias veces con ella mencionándole que estaba en su derecho de abortar y que de así decidirlo, debía ir a Ciudad de México, ya que en Morelos no es legal y corría el riesgo de sufrir un mal procedimiento. Le hablé de mi experiencia y que siempre es mejor asegurarse usando anticonceptivos, ya que abortar siempre es una decisión difícil de tomar y de superar, pero que a veces puede ser la mejor decisión. El padre de ella al enterarse, la golpeó, la llamó "puta" repetidamente y le dijo que estaba avergonzado por su intención de abortar. Su madre la apoyó y llevaron a cabo la interrupción del embarazo en Ciudad de México. El padre de la chica falleció un año después, ella volvió a embarazarse meses después y cayó en una fuerte depresión. Lo último que supe, ya que ella no volvió a buscarme, es que se dio de baja de la escuela voluntariamente. En su primer embarazo ella tenía aproximadamente 16 años, en el segundo aproximadamente 18.
Azucena Navarro, maestra de secundaria y preparatoria públicas en la CDMX:
Una alumna del Colegio de Bachilleres me platicó que estaba embarazada y estuvimos como dos meses hablando de eso, hasta que decidió abortar. Un día llegó tarde a mi clase y no la iba dejar entrar. Me dijo que quería hablar conmigo, que venia de abortar. Le dije que mejor se fuera a descansar a su casa, que no se fuera a desmayar y si aceptó irse, no se si a su casa. Tuve a otra alumna que tuvo a su bebé a inicio del semestre, después me pidió permiso se llevar a su bebé a clases y le dije que sí, sin problema. Me comentó que algunos profesores no quisieron aceptarla en sus clases.
Areli Arcos, maestra de secundaria pública, CDMX:
Sí, una alumna de tercero de secundaria la cual tuvo que abandonar sus estudios por el embarazo y por las constantes burlas que sufría de sus compañeras por su condición. La pequeña no terminó el nivel y se dedicó a las labores domésticas.
Diana Palacios, docente de secundaría pública en la CDMX:
He vivido y acompañado casos de embarazos adolescentes, tanto deseados como no deseados de mis estudiantes. Muchas de ellas han llevado adelante sus embarazos porque sus padres las obligan, ya que para ellos es mejor ser madre, adolescente, sin trabajo, truncando sus estudios, quedándose muchas veces solteras, antes siquiera de pensar en el aborto ni siquiera en caso de violación sexual. Los argumentos que usan son muy conocidos y parten del desconocimiento del tema sobre el derecho a decidir, por ejemplo, pero también de un montón de prejuicios llevados adelante por las instituciones burocráticas y moralistas del país, por justo una falta de educación sexual integral, incluso compran la idea de que este tipo de educación los va a llevar más rápidamente a una vida sexual activa, que de todos modos tienen, pero sin medidas suficientes ni espacios seguros ni comprensión hacia sus necesidades. En el caso de los chicos, he tenido padres adolescentes que deben trabajar informalmente y estudiar para solventar los gastos que conlleva tener un hijo, esto los lleva a abandonar sus estudios, a ser trabajadores más precarizados y explotados, pero también que cargan mucha frustración y angustia. Varias veces me han pedido ayuda para abortar, por lo que he tenido que platicarlo a profundidad con sus padres, a veces llegamos a acuerdos o coincidencias, otras no.
Me trastocó una alumna que su padrastro la violó por años, según contó a las autoridades, hasta que llegó a la edad reproductiva y la embarazó; al principio su mamá quería apoyo para que la adolescente abortara, en cuanto se enteró que había una beca para madres adolescentes, ya no quiso que se llevara adelante el aborto, alegando que ese dinero aliviaría los gastos que se presentaran, al menos hasta que terminara la secundaria. Lo cual plantea un análisis a profundidad sobre si las medidas asistencialistas gubernamentales son la solución o realmente apoyan este tipo de causas. Considero que son necesarios los apoyos, sobre todo hacia las que menos tienen, pero es indispensable llevar adelante una educación sexual integral de manera independiente y urgente.
Rogelio García, maestro de primaria pública en Tlalmanalco, Estado de México:
Uno que me marcó fue en el ciclo escolar 2006, en ese tiempo una niña estaba en sexto se sentía mal, al llevarla al médico estaba embarazada. Posteriormente empezaba a vender sus cosas para obtener ingresos. Otro caso en el ciclo escolar 2010 era de una familia disfuncional, la abuela muy especial, decía con ese maestro no la quiero, al poco tiempo resultó embarazada, vendía quesadillas. Hay más, niñas de ese tiempo que estaban entre 5º y 6º de primaria ahora ya tienen hasta dos hijos.
Rosa García, maestra de primaria pública en la CDMX:
No he vivido de manera tan directa pero mis alumnas me han contado sobre sus hermanas mayores, niñas de secundaria o prepa que ya están embarazadas.
Tania Hernández, maestra de secundaria pública en la CDMX:
No me ha tocado vivir esta experiencia, pero supe de un caso que se dio en la escuela y al parecer lo afrontaron como algo indebido, algo reprobable, pero como ya iban de salida los estudiantes no se le dio mayor seguimiento. No sabemos si continuaron con sus estudios, si se dedicaron al bebé; el problema es que la escuela no representa un apoyo, una guía, para ese tipo de casos.
Cris Ávila, profesora de preescolar privado, Estado de México:
Por ahora laboro en nivel preescolar y en mi paso por nivel primaria afortunadamente no me tocó caso.
Mientras día a día aumentan los casos de embarazo en adolescentes, así como de deserción escolar y complicaciones de salud por abortos clandestinos, los partidos como el PRI, PAN, PRD, Morena, PES y la Iglesia junto con grupos conservadores han aprovechado la pandemia para avanzar en iniciativas reaccionarias en Puebla, Hidalgo, San Luis Potosí, Guanajuato, Aguascalientes, Querétaro, Michoacán, Veracruz, Nuevo León y Quintana Roo, donde rechazaron la despenalización del aborto antes de las 12 semanas e insisten en negar a las niñas, adolescentes, jóvenes, adultas y personas con capacidad de gestar, el derecho a decidir libremente sobre sus cuerpos.
Es por ello que desde la agrupación de mujeres Pan y Rosas, junto con docentes de la agrupación magisterial y normalista Nuestra Clase, impulsamos la Campaña Nacional por el Derecho a Decidir. Tú también puedes colaborar, enviando tus testimonios y reflexiones sobre el tema a este diario y sumándote a las iniciativas sobre el tema.
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