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Red Internacional
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Catalunya. Empieza el traslado de los presos políticos a Catalunya

Se inicia el traslado de los presos políticos independentistas hacia cárceles catalanas. El gesto Sánchez, “la otra pata” que sostenía la aplicación del 155 durante el mandato de Rajoy, no ofrece ninguna salida para el movimiento democrático catalán.

Marta Clar Barcelona | @MartaClar1

Lunes 2 de julio de 2018

Durante la mañana del lunes se iniciaba el traslado de los presos políticos catalanes hacia prisiones de Catalunya. De momento el cambio afectará a Oriol Junqueras, Raúl Romeva, Jordi Sánchez, Jordi Cuixart, Dolors Bassa y Carme Forcadell, siete de los nueve presos políticos que hay en total.

Los que faltan son Jordi Turull, Josep Rull y Joaquim Forn, en este caso todavía falta que el juez Llarena confirme responda a la petición, aunque se espera que pronto se sumen a la lista de presos independentistas retornados a Catalunya.

Según las primeras informaciones que han salido a la luz, parece que Forcadell acabará en la prisión de mujeres Wad-Ras, que se encuentra en Barcelona. Bassa, en cambio, será trasladada a la cárcel de Figueres, mientras que el destino del resto de los presos independentistas todavía no se conoce. Lo que es probable es que traslado de un lugar acabe entre el miércoles y el jueves.

La noticia de que el nuevo gobierno del PSOE aceptaba el traslado de los presos políticos independentistas hacia Catalunya fue tomado como un gesto de Pedro Sánchez hacia las fuerzas soberanistas que votaron a favor de la moción de censura que le dio la presidencia y desterró a Rajoy.

Desde entonces hasta ahora el gobierno de Sánchez viene destacando por su política de gestos, realizados en buena medida para separarse del Partido Popular. Pero lo mismo usa para exhibirse es un fiel reflejo de todos sus límites, y en este caso no podía ser menos. La estrecha relación entre un gobierno y otro empieza a brillar, y puede que todavía más cuando se trata de la cuestión catalana.

No hay que olvidar que el PSOE fue uno de los principales impulsores y defensores, junto a la Corona y Ciudadanos de la aplicación del artículo 155 y la suspensión de la autonomía catalana que impuso el gobierno del Partido Popular.

El detalle del traslado es un gesto mínimo que no puede ni siquiera ensombrecer todos que los presos y presas que a partir de ayer inician su traslado ni siquiera han sido juzgados, pese a llevar ya medio año en prisión. Otros cinco se encuentran en el exilio. En total, son once exdiputados y exdiputadas sobre los cuales pesan delitos de rebelión y sedición.

Lo cierto es que escalada represiva que sucedió al 1 de Octubre necesitó de apoyo firme y decisivo del partido que hoy lidera Pedro Sánchez. Eso no ha cambiado y cómo ya dejó claro en sus declaraciones la semana pasada ni la libertad de los presos políticos, ni el cese de la represión están son cuestiones que estén sobre la mesa, mucho menos la posibilidad de un nuevo referéndum en Catalunya.

La puerta hacia de cualquier forma de diálogo está más que cerrada, no importa cuanto la anhelen Torra ni el PDeCat ni Esquerra Repúblicana. Era una quimera cuando el Partido Popular estaba al frente del Gobierno y lo sigue siendo hoy.

Pero las enormes aspiraciones democráticas que se desataron durante el procés siguen presentes, pero ni el PSOE ni la burguesía soberanista a la que representan ERC y el PDeCat pueden ofrecer una salida a favor de los derechos democráticos del pueblo catalán. Que vuelva a emerger nuevamente la movilización social que calentó el otoño en Catalunya es la única garantía de poder llevar hasta el final la voluntad del pueblo catalán y su derecho a decidir.

Solo la CUP junto a los CDRs y el conjunto de la izquierda sindical y política puede volver a poner en pie un movimiento que recoja la lección que imprimió la derrota y la traición de la dirección soberanista durante los meses pasados y poner en pie un verdadero movimiento que vincule la lucha contra la represión y por la República a un programa que resuelva los grandes problemas sociales que todavía hoy siguen presentes para la mayoría de las mujeres, la juventud, la población inmigrantes y el conjunto de la clase trabajadora.

Esta es la única garantía de sacar a los presos políticos de la cárcel, garantizar la absolución inmediata y la puesta en libertad sin cargos para los cientos de activistas encausados y enfrentar realmente el Régimen del 78.