Un giro dio el caso que involucra a trabajadores subcontratistas de la empresa, quienes supuestamente habrían provocado un incendio en Navidad, sin embargo, esta tarde, la compañía eléctrica denunció “presiones” para responsabilizar a los brigadistas, afirmando que ellos no fueron.
Jueves 2 de febrero de 2017
Hace dos días atrás, seis trabajadores subcontratistas de la empresa eléctrica CGE Distribución fueron detenidos por la policía, debido a su supuesta implicancia en el incendio que afecta a la localidad de Navidad, VI región. Los brigadistas- como se les llama- pasaron a control de detención en el Juzgado de Garantía de Litueche.
Según testigos, el fuego se produjo debido al contacto de unos árboles con el tendido eléctrico, que supuestamente estaba siendo revisado por los trabajadores, lo que habría ocasionado la propagación del incendio. De acuerdo a la información entregada por la Fiscalía O`Higgins, los subcontratistas se dieron a la fuga.
Sumado a lo anterior, este martes, el Juzgado de Garantía de Peralillo fijó para el 20 de marzo la formalización del Subgerente Técnico de la compañía eléctrica por su presunta responsabilidad en el incendio forestal en Pumanque.
Sin embargo, este jueves, la empresa CGE Distribución denunció “presiones” para que ésta responsabilizara a los trabajadores del incendio, asegurando que los subcontratistas no tienen nada que ver con lo sucedido, y que ni siquiera trabajaron en reparaciones de tendido eléctricos el día en que ocurrió el siniestro.
Desde la empresa afirmaron que “en la zona que se identifica como punto de origen del incendio, no se desarrolló ninguna actividad con empresas contratistas en la fecha referida”, asegurando que los trabajadores han sido perjudicados “incluso en sus derechos fundamentales”.
¡Que las empresas se hagan responsables de esta tragedia!
Claro está que hay algo turbio y confuso en todo esto, y que de alguna forma están buscando responsabilizar a trabajadores de una catástrofe que tiene causas estructurales y que implica directamente al mundo empresarial. Independiente de que aún no haya completa claridad, no se puede permitir que sean trabajadores los señalados como culpables de lo que está sucediendo; las empresas deben hacer responsables del daño que han generado a las comunidades locales, al medio ambiente, flora y fauna.
Efectivamente, es real que la falta de mantención del tendido eléctrico pudo haber ocasionado algún incendio, sin embargo, si fuese así, la responsabilidad recaería en las empresas eléctricas por no asegurar y fiscalizar constantemente- no sólo ahora que hay incendios- las instalaciones eléctricas que están al aire libre y en contacto con los árboles.
De todas maneras, aquí hay causas objetivas e involucran directamente al mundo empresarial, y en específico a las empresas forestales. No pueden hacer vista gorda a que durante décadas han destruido el bosque nativo del sur del país a costa de miles de plantaciones de especies no nativas, y que además producen sequías, se consumen los recursos hídricos y tienen componentes inflamables que hacen muchísimo más factible el desarrollo de incendios forestales.
Sean las compañías eléctricas responsables en alguno de los focos de incendio, también lo son las empresas forestales, como CMPC y Celulosa Arauco, que durante décadas se han beneficiado de la destrucción de los bosques, sin mayores problemas porque el Estado las estuvo financiando durante años, a través del Decreto Ley 701, heredado de la Dictadura.
Cabe preguntarse, ahora que hay medio millón de hectáreas destruidas y listas para ser “reforestadas”, si las empresas forestales y el Estado lo harán con pinos y eucaliptos o si realmente estarán de acuerdo con una reforestación del bosque nativo, que apunte a recuperar todo lo destruido, a evitar futuros incendios forestales; o si optarán por mantener el multimillonario negocio de grupos económicos como Matte y Angelini.
Son variadas las organizaciones sociales, ambientalistas, políticas, que exigen el fin del monocultivo y la reforestación de las zonas con especies nativas, y que cuestionan profundamente al sector empresarial por su responsabilidad en la catástrofe. Intentar culpar a trabajadores no es una buena idea, ni tampoco evitará la movilización que ya se está desarrollando contra las empresas forestales, y por el fin del DL 701 que tanto daño ha ocasionado y tantos beneficios ha generado para los empresarios.