El ahora ex presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, asumirá en un ministerio unificado de Economía, Desarrollo Productivo y Agricultura, Ganadería y Pesca. Al co gobierno con el FMI (que gracias al pacto de coloniaje por el pago de la deuda externa monitorea las cuentas y exige más ajuste) se suma como funcionario del Poder Ejecutivo uno de los preferidos de la embajada de Estados Unidos en Argentina.

Fernando Scolnik @FernandoScolnik
Jueves 28 de julio de 2022 21:05

Sergio Massa con el embajador estadounidense en Argentina Marc Stanley
La crisis sin fin del país y de la coalición gobernante del Frente de Todos suma un nuevo capítulo. En medio de una fuerte corrida cambiaria que el Gobierno busca resolver acatando los planes de ajuste del FMI y haciendo concesiones a los grandes capitalistas del campo y a los negocios especulativos de los bancos, se da una noticia de alto voltaje político con la cual se venía especulando desde hace semanas: el ingreso del jefe del Frente Renovador (una de las alas -de centro derecha peronista- del Frente de Todos) y hasta ahora quien presidía la Cámara de diputados, Sergio Massa al Gabinete.
Massa inició su carrera política en la derecha liberal, pasó por el menemismo -el período neoliberal del peronismo (que privatizó todas las empresas estratégicas del país, dejando un tendal de trabajadores desocupados)-, años después se encolumnó con otro jefe peronista, siempre a la derecha: el expresidente Eduardo Duhalde, también fue jefe de gabinete del gobierno de la expresidenta Cristina Kirchner, para luego enfrentarse a ella (quien más tarde ideó esta coalición gobernante entre peronistas de derecha y centroizquierdistas para ganarle a la oposición neoliberal de Juntos por el Cambio). Durante años, fue un hombre clave para votarle leyes cuando esa derecha neoliberal fue gobierno. Un capítulo más de una crisis eterna.
El hombre que comenzó su ascendente carrera política como intendente de un municipio del norte del conurbano bonaerense, Tigre, caracterizado por una enorme desigualdad social con barrios cerrados, countries millonarios y enormes bolsones de pobreza, con barrios carenciados, ocupará un nuevo ministerio. Alberto Fernández decidió ponerlo al frente de una reorganización del área económica, que unificará Economía, Desarrollo productivo y Agricultura, Ganadería y Pesca. Incluirá además las relaciones con los organismos internacionales, bilaterales y multilaterales de crédito.
Hijo de un empresario de la construcción, Massa hizo sus estudios de abogacía en la Universidad privada de "Belgrano". Sus orígenes políticos se remontan a su adolescencia, cuando se sumó a las filas de la UCeDé, el partido de la derecha liberal argentina fundado por Álvaro Alsogaray.
A mediados de la década del `90, fue uno de los miembros de este partido que promovió la fusión con la corriente política de Carlos Menem -menemismo-, y así fue como pasó a engrosar las filas del Partido Justicialista (denominado "peronismo", por su fundador Juan Domingo Perón).
Por esos años ocupó un cargo en el Ministerio del Interior y fue asesor del cantante y empresario, que gracias a sus contactos incursionó en política: “Palito” Ortega. Tiempo después sería nombrado por Eduardo Duhalde como Director Ejecutivo de Administración Nacional de Seguridad Social (Anses), rol que conservaría durante el gobierno kirchnerista hasta ser elegido intendente de Tigre en 2007. En el 2008 volvería al gobierno nacional como Jefe de Gabinete de Cristina Fernández, con quien rompe en 2009, cuando vuelve a asumir como intendente de Tigre.
Tras su ruptura con el kirchnerismo, cables de WikiLeaks revelaron su fluida relación con funcionarios de la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires. En esos diálogos se vieron sus posiciones claramente antiobreras cuando apoyó a la empresa multinacional Kraft-Terrabusi, que en 2009 realizó despidos masivos. Los cables dicen que “Massa dijo tres veces que creía que la compañía estaba en lo justo cuando echó a 155 trabajadores por no ir a trabajar en julio. Insinuó que los líderes sindicales de la planta son extorsivos y no razonables”.
Hacia el recambio de 2015, Massa fue candidato a presidente. Entre sus propuestas más destacadas estuvieron la idea de sacar a las Fuerzas Armadas a las calles. También atacó violentamente a los trabajadores y trabajadoras de la educación, acusándolos de ausentismo. Fue el representante del Frente de Izquierda y de los Trabajadores Nicolás del Caño quien lo desenmascaró en el debate presidencial, poniendo en evidencia que quien se "ausentaba" de su trabajo era él, en la Cámara de Diputados.
Durante el macrismo, Massa fue uno de los actores centrales del peronismo que le permitió a Cambiemos votar las leyes de ajuste y entrega en el Congreso Nacional, empezando por la de aprobación del acuerdo con los fondos buitres que dio inicio a un fenomenal ciclo de endeudamiento cuyas consecuencias se viven dramáticamente hoy e hipotecan la historia de nuestro país durante décadas si el pueblo trabajador no da vuelta la historia.
En los últimos años, y tras un fuerte enfrentamiento con Cristina Kirchner durante los cuales pidió meter presa a la actual vicepresidenta, Massa terminó declinando sus aspiraciones presidenciales para sumarse al Frente de Todos, donde se reconciliaron las distintas facciones del peronismo para volver al Gobierno.
Como presidente de la Cámara de Diputados en representación de este espacio político, venía jugando el rol de hacer aprobar las leyes que precisó el Gobierno, que desde un principio tuvieron una clara orientación de legitimar la herencia del gobierno neoliberal de Mauricio Macri y preparar el terreno para planes de ajuste: anular la movilidad jubilatoria que iba a beneficiar a los adultos mayores en diciembre de 2019, sancionar presupuestos de ajuste y, finalmente, el acuerdo con el FMI cuyas duras consecuencias estamos viviendo.
Hoy, con este ingreso al Gobierno, el Frente de Todos -con acuerdo tanto del presidente como de Cristina Kirchner- busca darle "volumen político" a una presidencia debilitada y desprestigiada. Aunque se esperan detalles respecto de la reorganización de conjunto del gabinete, la intencionalidad política está puesta en darle músculo a una gestión que no solo debe enfrentar una grave crisis económica y social que solo se ocupó de profundizar legitimando la herencia de Macri, sino que se predispone a aplicar más profundamente los planes de ajuste del FMI.
Como prueba, vale lo sucedido en los últimos días: mientras las grandes mayorías sufren los golpes de la inflación y la precarización, el Gobierno viene de hacer concesiones a las grandes patronales del campo para que liquiden dólares, y la ahora ex ministra Silvina Batakis viajó a Estados Unidos en nombre del Gobierno a ponerse a disposición para ratificar las metas del FMI acordadas por el anterior ministro de economía Martín Guzmán, aplicando más planes de ajuste. También subieron las tasas de interés para garantizar los negocios especulativos de los bancos.
En lo inmediato, se propondrán utilizar estos cambios, bien vistos por los "mercados", para detener la corrida cambiaria. Pero según distintos trascendidos, además de las concesiones a los bancos y a las patronales del campo, Massa tendría en carpeta intentar una "devaluación controlada" que profundizará la inflación y la desaceleración de la economía.
Mientras el Frente de Todos administra y profundiza la crisis, y la oposición de derecha pide más ataques, este jueves se vivió una nueva jornada de lucha en las calles. Desde temprano, la Red de Trabajadorxs Precarizadxs y el Movimiento de Agrupaciones Clasistas salieron a las calles junto a referentes de la izquierda como Nicolás del Caño y Myriam Bregman en apoyo a las luchas y por otra salida a la crisis. Más tarde, la Unidad Piquetera (un frente de distintas organizaciones de desocupados) realizó una jornada nacional de lucha, con epicentro en la Plaza de Mayo.
La continuidad de la crisis exige más que nunca redoblar el apoyo a los que pelean, como los obreros del neumático o las y los docentes en distintos puntos del país y exigir un paro nacional activo y plan de lucha a la CGT y la CTA, en la perspectiva de la huelga general, para derrotar el plan de ajuste.
Todas estas pelas indispensables y urgentes debemos darlas desde una perspectiva de fondo. Porque son ellos o nosotros. Por eso el PTS en el Frente de Izquierda Unidad realiza también por estos días una fuerte campaña de agitación masiva en lugares de trabajo, estudio y barrios, por 6 medidas urgentes frente a la crisis, para dar vuelta la historia de decadencia eterna a la que nos trajeron los sucesivos gobiernos. Lo hacemos en la perspectiva de la pelea por un Gobierno de los trabajadores y el pueblo pobre que socialice los medios de producción y que, planificando democráticamente la economía, empiece a desarrollar una transformación socialista que garantice la solución a las demandas de las grandes mayorías, como parte de una lucha internacional de los trabajadores y los pueblos oprimidos del mundo.
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Fernando Scolnik
Nacido en Buenos Aires allá por agosto de 1981. Sociólogo - UBA. Militante del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001.